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El comercio se extingue en la Rúa Nova

Jonathan Castro se despide con Black Market.A. COTO
Jonathan Castro se despide con Black Market.A. COTO
Sigue el goteo de negocios que cierran sus puertas al público en el centro de la capital lucense, especialmente en la conocida como calle de los vinos, debido a la feroz competencia online y a los elevados alquileres, entre otras razones

El pequeño comercio se está convirtiendo en una actividad en vías de extinción en la Rúa Nova. El goteo de establecimientos que cierran sus puertas al público continúa en esta calle. Es un mal común a otras del centro de la capital lucense.

Unos dicen adiós por jubilación de su titular, otros porque se trasladan a otra zona de la ciudad y la mayoría por la feroz competencia que suponen las ventas online, el elevado importe de los alquileres o las exigencias inasumibles de las marcas que les proveen, entre el cúmulo de factores que les están acechando.

Basta con callejear para percatarse de que la lista de establecimientos que ya han bajado la verja o que lo harán en fechas próximas es variada: Amorissimi, Black Market, Gayoso Electrodomésticos o Dolores Promesas -en la vecina Rúa Doutor Castro-.

Un ejemplo de esas despedidas es la tienda especializada en sneackers -zapatillas sport- Black Market, que abrió sus puertas hace casi una década. El que es su propietario desde hace un año y medio, Jonathan Castro, tiene previsto cerrar a finales de este mes.

"Abres con mucha ilusión, pero una vez que cumples el año y haces cuenta, te cambia la historia", afirma este emprendedor, de 32 años de edad, que propone "concienciar a los lucenses del futuro negro que tiene el pequeño comercio". Añade que se tienen que "dar cuenta de que por una diferencia de siete u ocho euros en un par de zapatillas no debe comprar en Amazon o Privalia".

INAPROPIADO. Jonathan Castro, que se puso al frente de esta tienda tras años trabajando en el sector del transporte urgente de mercancías, advierte además de que "no se puede pretender comprar todo el año con descuento".

"La gente se debe de dar cuenta que por una diferencia de 7 ó 8 euros no debe comprar en Amazon o Privalia"

El comercio electrónico también le ha cortado las alas a su negocio. Incluso hizo sus pinitos en las ventas online. Llegó a enviar artículos a Francia y Reino Unido, pero acabó desistiendo por la incapacidad para competir con las grandes plataformas.

Además cuestiona los nuevos hábitos de compra. "La gente quiere comprar en la tienda física como si fuese un catálogo, por lo que tendríamos que disponer de un stock tan grande que es imposible", precisa.

Este joven, que asegura que no emprenderá "nada más porque a mejor no va a ir", apunta también que la Rúa Nova es una calle con "poco tránsito", que está "más viva que muerte", por lo que, según dice, cuando hace mal tiempo los lucenses se decantan por ir a los centros comerciales.

Jonathan Castro, que explica que con su margen de negocio no puede tener empleados, también alude al importe de los alquileres como una de las causas de los cierres de otros comercios en el centro porque "pagan tres o cuatro veces más que yo", dice.

patronal. Si la Federación de Comercio ya ha advertido por activa y por pasiva de los problemas que sufre el comercio de proximidad, ahora también muestra su "preocupación". la Confederación de Empresarios, que, en boca de su secretario general, Jaime López, lo atribuye, entre otras razones, a la reducción del consumo y a la incidencia de las plataformas electrónicas de venta.

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