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CLIENTES CON LAS MANOS MUY LARGAS

Toallas y albornoces, los objetos que más se llevan de los hoteles lucenses

Un montón de toallas
Un montón de toallas
Los robos van a menos, pero algún establecimiento tuvo que prescindir hasta del minibar

Albornoces y toallas están en el punto de mira de los clientes con las manos más largas que sufren los hoteles lucenses. Eso sí, cada vez hay más civismo y los robos van a menos, cuentan en los hoteles de la ciudad. Los clientes que sisan son minoría.

Mientras los lucenses quedaban boquiabiertos al conocer la historia de los jubilados que entraron a expoliar el balneario de Guitiriz, en algunos hoteles de la capital repasaban el anecdotario de esos clientes que creen que al pagar la habitación tienen derecho a llevarse cualquier cosa.

"Yo no voy a ver ya nada que me sorprenda", confesaba el director del hotel Santiago. Las toallas son el producto que más se echa en falta en ese hotel, sobre todo las de la piscina, pero hay quien ha llegado a llevarse los topes de las puertas. ¿Para qué los quieren?, se pregunta el director. Es de los que dicen que el problema va a menos, pero cuenta que ellos tuvieron que renunciar a ofrece el servicio de minibar en la habitación.

"Había quien vaciaba las botellas de ginebra y las rellenaba con agua, para aparentar que no se había consumido nada; otros se comían las chocolatinas y dejaban el envoltorio perfectamente arreglado para simular que no se había abierto". Al final se optó por colocar máquinas de vending.

Las cosas no han hecho más que mejorar, reconocían en los hoteles y Ana Núñez, del Torre de Núñez

Cuestión aparte ya son los abusos de algunos con el buffet de desayuno. Hay quienes llenan mochilas.

Los mandos de las teles y las pilas han sido tradicionalmente objeto de codicia de muchos clientes y en el hotel Santiago confirman que hay quien se lleva las pilas de los mandos y coloca unas viejas.

"Nosotros tenemos suerte", decían este martes en el Gran Hotel, donde hace tiempo que no detectan hurtos en las habitaciones. Una empleada recordaba que sí hubo tiempos bastantes peores. Alguien llegó a llevarse en una ocasión una almohada, recordaba. También había gente que se llevaba las bombillas de las lámparas.

Las cosas no han hecho más que mejorar, reconocían en los hoteles y Ana Núñez, del Torre de Núñez, apuntaba este martes como explicación el hecho de que la gente es cada vez más educada y, a la vez, los sistemas de reservas de habitación han cambiado y ahora los hoteles tienen siempre la tarjeta de crédito del cliente y, por tanto, pueden llegar a cargar en la cuenta el precio de objetos que desaparezcan.

Lo que sí se llevan muchos son los 'amenities', productos como los jabones, pero los establecimientos ya asumen que esos son productos para los clientes

CARTELES. Núñez contaba que hace un tiempo se alojó en un hotel de Segovia y le llamó la atención que había en la habitación un cartel explicando que el mobiliario era del hotel y que, si alguien quería llevarse algo, podía preguntar por el precio en la recepción. Era una clara fórmula disuasoria. "Funciona igual que avisar de un cargo adicional por fumar en la habitación, algo que yo he visto hacer, con aviso de 150 euros de recargo", decía.

Relataba que en el Torre de Núñez no hay problemas con el minibar porque solo hay botellas de agua que se ponen como cortesía y aseguraba que los mandos de los televisores nunca les han desaparecido. "Si falta algo, y ocurre de forma muy esporádica, son toallas y albornoces", contaba.

Lo que sí se llevan muchos son los 'amenities', productos como los jabones, pero los establecimientos ya asumen que esos son productos para los clientes.

Toallas y albornoces, los objetos que más se llevan de los hoteles...
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