Cita con arroces y con anguilas

El restaurante Toni Portela, de Lugo, apuesta por una cocina tradicional, con un toque de modernidad, y da visibilidad a algunos platos clásicos que nunca defraudan
Restaurante Toni Portela. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Restaurante Toni Portela. VICTORIA RODRÍGUEZ

Toni Portela, un cocinero con amplia experiencia, hizo realidad su objetivo de abrir el restaurante que lleva su nombre en el corazón de la zona de los vinos de Lugo, en la Rúa da Cruz, un lugar que le resulta familiar, pues el local se encuentra al lado del edificio que acogió el Mesón de Alberto, donde estuvo quince años como cocinero.

Su trabajo se enfoca hacia las preparaciones tradicionales, aderezadas con un toque de modernidad y un cuidadoso emplatado. Portela opta por algunas propuestas que le sirvan para diferenciarse y que le resultan atractivas al cliente, como sus arroces de zamburiñas y champiñón y de verduras, aparte del más costumbrista arroz caldoso con bogavante. Tiene también como enseña de su carta platos clásicos que nunca defraudan, como el rape al estilo Santurce o la paletilla de cordero, y un plato popular, muy apegado a la cultura gastronómica miñota, pero que cada vez se ve menos, como es la anguila, frita a fuego fuerte y con un toque de unto, como mandan los cánones.

El rape al estilo Santurce, con jamón y queso en su interior, constituye un contraste de sabores que despierta la nostalgia y la memoria gustativa de los comensales que vamos sumando años.

Quienes deseen un plato más ligero pueden optar por la brocheta de rape, el lomo de merluza con gambas o bien en rodajas a la gallega, aunque, al igual que sucede con el bacalao, se le sugieren al cliente varias recetas para hacerlo a su gusto en el momento que lo pida. A la oferta se suman otros pescados en función del mercado.

El lomo y el solomillo de ternera gallega son dos de las principales referencias en el apartado de carnes, junto a las chuletillas y la paletilla de cordero. Este último plato, otro clásico cada vez menos frecuente en las cartas porque exige una prolongada preparación, se suele ofrecer los fi nes de semana.

Los langostinos crujientes, rebozados con pan panko, o la cecina de León con queso de cabra son apetitosos entrantes, junto a unos chipirones a la plancha grandes y sabrosos. Las sugerencias de picoteo, que son las más demandadas en la terraza del restaurante, incluyen croquetas de jamón ibérico, ensalada de frutos secos y queso, zamburiñas a la plancha o lacón con grelos con verduras y patatas.

Esa misma filosofía de darle a las recetas de toda la vida un toque de distinción para sorprender al comensal se refl eja en los postres, entre los que destacan la tarta de queso de O Cebreiro, que le da un toque especial al paladar, y una rica bica casera con almendra espolvoreada por encima.

Este establecimiento, que sobresale con un acogedor comedor, de cuidada estética y con unas elegantes sillas, ofrece un menú del día con tres primeros y tres segundos a elegir, al precio de 15 euros. Caldo o callos, entremeses de ibéricos o una amplia variedad de ensaladas conforman habitualmente los entrantes. Para hacerse una idea de los segundos basta con decir que el día de nuestra visita servían arroz con verduras, sartén de raxo o merluza al horno.

La bodega del local cuenta con vinos de distintas denominaciones de origen españolas, aunque se concede un especial protagonismo a los mencías y godellos gallegos. Entre estos, el Tabú, de la denominación Monterrei, es el más solicitado para el chateo. Este céntrico restaurante lucense cierra los domingos por la noche y los lunes.

De interés
Dirección: Rúa da Cruz, 12
Teléfono: 982.02.65.43
Precio medio: De 30 a 45 euros.
Menú del día: 15 euros
Estilo de cocina: Tradicional gallega

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