martes. 26.05.2020 |
El tiempo
martes. 26.05.2020
El tiempo

El cierre del Ánxel Fole suma otro desafío al caos del aparcamiento en el centro

Párking Ánxel Fole, sobre el que pesa una nueva orden de cierre. XESÚS PONTE
Párking Ánxel Fole, sobre el que pesa una nueva orden de cierre. XESÚS PONTE
Varios estacionamientos ya cerraron sus puertas y los párkings que continúan abiertos generan quejas por el tamaño de las plazas

Que Lugo tiene un problema de aparcamiento es un hecho y el cierre del párking Ánxel Fole, si se llega a producir, supondrá un nuevo desafío para los conductores. Lejos quedan ya los días en los que estacionar en el centro de la ciudad —aunque fuera pagando— no suponía un inconveniente y conseguir una plaza para dejar el coche no era una sensación similar a la de cantar bingo.

Actualmente, las opciones de los conductores se reducen a dar vueltas y vueltas para intentar conseguir un sitio en la vía pública o estacionar en algún párking con plazas que no cumplen las medidas exigidas.

Algunos estacionamientos privados próximos al casco histórico, como el ubicado en la Ronda da Muralla; el Kursal, en Pastor Díaz, o el ubicado en García Abad, han ido cerrando sus puertas y restando plazas en las inmediaciones del casco histórico, donde actualmente resisten los párkings privados de la Rúa Monforte y Rúa da Fraga y el municipal de la Praza da Constitución, que dan servicio fundamentalmente a cientos de trabajadores y usuarios de la sede administrativa de la Xunta.

Algunos estacionamientos privados del casco histórico han ido cerrando sus puertas, mientras los municipales generan malestar por el tamaño de las plazas

Y dentro de murallas —al margen del Ánxel Fole— funcionan los aparcamientos municipales de la Praza do Ferrol y Santo Domingo, que han generado multitud de quejas por el tamaño de sus plazas, tan reducido que muchos conductores se han visto en situaciones surrealistas, ya que se han quedado atrapados en sus turismos, una vez estacionados, porque no podían abrir las puertas para bajarse. En el casco histórico sigue funcionando también el párking sito en la explanada a la que se accede desde la Rúa Montevideo, abierto solo por el día.

Los conductores también pueden intentar estacionar en la vía pública, pero la falta de regulación de la zona Ora, desde el 2015, lo ha convertido en misión compleja e impide la rotación de vehículos. De hecho, encontrar una plaza de aparcamiento en las calles céntricas de la ciudad es un ejercicio de paciencia y quienes lo intentan conforman el llamado tráfico de itinerancia. Según algunos estudios realizados a nivel nacional, el 25 por ciento de los vehículos que circulan por las ciudades están buscando aparcamiento, un elevado porcentaje de tiempo que seguramente es superior en Lugo.

Los problemas de aparcamiento están generando además otros daños colaterales, ya que contribuyen a que el tráfico en la ciudad sea cada vez más caótico. Además, muchos conductores, desesperados y cansados de dar vueltas al volante, optan por estacionar mal en cualquier lugar —ya sea delante de un vado, encima de una acera, o en una zona de carga y descarga— para realizar una gestión o un recado que no requiera demasiado tiempo. El transporte público sigue sin ser alternativa.

El cierre del Ánxel Fole suma otro desafío al caos del aparcamiento...
Comentarios