Los cien años de una Miss Lugo

Carmen Fernández Quiroga celebró su centenario con tarta, cantando y con recuerdos de una infancia "muy feliz" y de una juventud en la que ganó un concurso de belleza en la capital lucense
Carmen Fernández, con familiares, durante la celebración de sus primeros 100 años. EP
photo_camera Carmen Fernández, con familiares, durante la celebración de sus primeros 100 años. EP

Carmen Fernández Quiroga cumplió ayer cien años y lo celebró cantando y recitando la tabla de multiplicar. Es uno de los ejercicios que la mujer realiza periódicamente y que sirve a sus cuidadoras, las Hermanas de la Cruz, para mostrar que, aunque en ocasiones tiene problemas de memoria, hay información que no se olvida. Como el dato de que en su juventud fue Miss Lugo, según cuenta. Sus familiares, que la visitan a menudo y ayer festejaron con ella los cien años, no tienen certeza de ello, pero su buen aspecto y la coquetería que conserva bien podrían ser la prueba de esa afirmación. "Le gusta mucho arreglarse, pintarse... Siempre lleva las cosas en su bolsito, la pinza de depilar, el pintalabios... Ella misma se arregla", cuenta la hermana Luz.

Carmen no camina ya mucho, aunque se vale por sí misma para muchas tareas cotidianas, y mantiene también el interés por lo que le rodea. "Le gusta mucho estar en la actualidad. Ve la tele y la revista Semana y pregunta quién es un personaje, a qué monarquía pertenece un rey... porque la edad hace que le cueste almacenar información en la cabeza", cuenta la hermana Luz. La facilitad para recitar la tabla de multiplicar puede que tenga que ver con la profesora de Matemáticas que fue. No llegó a tener título oficial de maestra, pero tenía un conocimiento más elevado que la media y durante muchos años se dedicó a enseñar fundamentalmente las ciencias exactas, una de las dos o tres materias que formaban parte de las enciclopedias de antaño. Uno de sus alumnos más aplicados seguramente fue su sobrino Ricardo, al que cuidó como el hijo que no tuvo, que siguió sus pasos en la docencia y con el convivió hasta hace unos años. En 2013, cuando su salud empeoró y ya no era conveniente que se quedase ratos sola en casa, Carmen se trasladó a la residencia comunitaria que las Hermanas de la Cruz tienen en la Rúa Miguel de Cervantes.

Carmen nació en Lugo, fue una niña "muy feliz" y con 19 años se casó con Francisco, al que conoció en los paseos por la ciudad y del que enviudó hace años. Pero no está sola. Vive con otras trece compañeras -la residencia tiene dos plazas libres en este momento- y con la compañía de las siete hermanas que se ocupan de ellas. "Estoy muy bien, muy contenta", contaba esta semana, a tres días de una fiesta de cumpleaños que le hizo mucha ilusión, aseguraba. A cien velas no se llega todos lo días y haciendo ejercicios de multiplicación, mucho menos.

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