Antonio Sitges-Serra: "Los chequeos son ineficientes y potencialmente perjudiciales"

Catedrático de Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona, el doctor Sitges-Serra fue jefe de servicio en el Hospital del Mar hasta su jubilación. Presenta en el hospital de Lugo su libro Si puede, no vaya al médico en el que alerta de la "hipocondría social" y el sobreuso acrítico del sistema sanitario.
El doctor Sitges-Serra con su libro. EP
photo_camera El doctor Sitges-Serra con su libro. EP

Recomienda en su libro aplicar ese lema que muchos comparten de no voy a ir al médico, no vaya a ser que me encuentre algo...
Hay una cierta intuición en la población general de que hay que ir al médico solo si se necesita. A pesar de que en nuestro país aún son muy frecuentes las revisiones, los chequeos, creo que va aumentando un poco la creencia de que se va al médico cuando uno se encuentra mal. La idea del libro es precisamente esa, que la Medicina que se ocupe de la enfermedad, porque de la salud somos nosotros que nos hemos de preocupar. La salud es nuestra responsabilidad.

¿Usted cuándo va al médico?
Solo si tengo alguna cosa anómala, alguna molestia crónica que no se arregla, que empeora, alguna lesión en la piel que me preocupa... pero nunca para hacerme un chequeo, ni para hacerme una colonoscopia, ni para hacerme un antígeno prostático... Considero que los chequeos son muy mal asunto.

Recomienda evitar los chequeos.
Claro. Uno de los mensajes que contiene el libro también es ese precisamente: evitar los chequeos, a menos que uno tenga un riesgo alto de padecer una enfermedad. Pero para la población general los chequeos son ineficientes, caros y potencialmente perjudiciales.

Es muy crítico con los cribados incluso con el de mama, que es el más extendido y el que lleva más tiempo en marcha. Cree que, por ejemplo, que se evitaría más mortalidad por cáncer de mama dedicando todo el dinero de las mamografías a guarderías, ¿por qué?
Uno de los factores que influyen en la aparición del cáncer de mama es la maternidad tardía. Hay más factores, pero este es importante. Se da una estimulación continua de la mama por los ciclos estrogénicos y menstruales. Si esto no se para de vez en cuanto el pecho recibe constantemente esta estimulación hormonal y el riesgo de cáncer es algo mayor. Es uno de los de los temas de salud pública de los que convendría informar como en el de abandonar el hábito de fumar. Y no solo ocurre con el cribado de cáncer de mama, sino que los de el cáncer de colon o próstata también son muy ineficientes. El esfuerzo que hay que hacer para salvar una vida es injustificable en relación con las pruebas que se han de hacer a las mujeres sanas o a los hombres sanos. Se salvan muy pocas vidas con los chequeos y corres el riesgo de que te salga un falso positivo, de que te hagan una biopsia que no necesitas, una prostatectomía que no necesitas y cada prueba que te haces tiene su margen de complicaciones. La colonoscopia, por ejemplo, en dos, tres, cuatro de cada mil, se perfora en el colon. Ahora parece que si no te haces una colonoscopia cada cierto número de años después de los 45 vas a tener cáncer de colon, lo cual es absurdo. La colonoscopia quizás reduce un poco la mortalidad por cáncer de colon, pero no por otras causas y al final la gente que se hace la colonoscopia y la que no se la hace vive exactamente los mismos años.


Esa reducción, por pequeña que sea, ¿no hace que compense?
Creo que no. Por ejemplo, de cada mil mujeres seguidas durante diez años con mamografías, a lo mejor hay siete muertes por cáncer de mama entre las que se hacen mamografías y ocho en la parte de las no cribadas. Lo cual quiere decir que has hecho entre 10.000 y 15.000 mamografías para salvarle la vida a una mujer por cáncer de mama. De esas, a lo mejor 250 o 300 mujeres han necesitado una biopsia y alguna se ha hecho una mastectomía innecesaria. Pero es que además, esas mujeres, cribadas o no, van a vivir el mismo tiempo.  La esperanza de vida se modifica mínimamente.

También alerta en su libro sobre cómo cambiar el nivel considerado normal de la tensión arterial, del colesterol... crea automáticamente miles y miles, millones de personas a las que se estima enfermas de un día para otro...
Exactamente. Yo las llamo las enfermedades biométricas, que son las que se definen en base a un número, en base a unas cifras. Como puedes comprender es muy complicado y ahí pueden aparecer intereses de todo tipo. De hecho, la mayor parte de guías clínicas, por ejemplo para el colesterol, escritas en los años 90-2000, tienen gravísimos conflictos de interés y han bajado mucho las cifras de colesterol, sobre todo para ampliar el mercado de las estatinas. Hoy en día en España probablemente el 80% de la población está tomando un fármaco contra el colesterol, lo cual, en ausencia de factores de riesgo como fumar, hipertensión o diabetes, no tiene mucho sentido y menos en personas que nunca han tenido patología vascular. Parece que en alguien que ha tenido patología vascular lo que llamamos prevención secundaria que tiene cierto sentido, pero tratar la hipercolesterolemia aislada con estatinas durante toda la vida es un despropósito. Y pasa algo parecido con la osteoporosis, con la hipertensión o con la diabetes, que son enfermedades que se van definiendo en función de determinadas cifras: de azúcar, la de tensión, de mineralización ósea... donde pones el corte pones el tratamiento y esto ha generado mucha controversia y un exceso de medicación de la población. Se trata de enfermedades muy prevalentes. El target de la industria farmacéutica es para poblaciones muy amplias. Tú bajas el nivel de colesterol a 200 como está ahora e igual tienes seis, siete u ocho millones de enfermos... Se trata de identificar patologías que no lo son realmente, pero de alta prevalencia, para inundar el mercado de pastillas . Hay que ir con mucho cuidado. La gente tiene que conocer esta entrada masiva de la industria y los intereses corporativos en la Medicina. De lo contrario, se piensa que la Medicina es un acto gratuito, generoso y benévolo de los poderes públicos, cuando en realidad se ha ido convirtiendo en un negocio más.

La demanda en sanidad no deja de crecer. En cuanto se ofrece algo nuevo: una prueba, una tecnología... la demanda se dispara.
Steve Jobs dijo: "La gente no sabe lo que necesita hasta que se lo enseñas". Ese es el gran truco del márketing actual, al cual no escapa la Medicina. En la medida en que tú creas la necesidad creas la demanda y esta es infinita. Entonces sí aparecen los problemas de Atención Primaria, problemas de sanidad básicos... como el caso de esta niña de Castellón que va a Urgencias tres veces y acaba muriendo de peritonitis. ¿Quién estaba de guardia y cómo se ha formado? El tema de la formación también es importante. La crisis sanitaria empieza con la manera en la que se forman los MIR, un sistema que no se ha reformado en más de cuarenta años.

Es escéptico con la devoción tecnológica que tienen muchos de sus colegas cirujanos. ¿Por qué?
Porque las operaciones se alargan y son más costosas en la medida que se hacen más tecnológicas, pero el beneficio que obtiene el enfermo es muy poco. La eficiencia de las nuevas tecnologías es decreciente. Ya se ha ido abandonando la cirugía por orificios naturales, que se intentó extender en el cambio de siglo. La cirugía robótica no está abandonada, está en crecimiento porque hoy, lógicamente, la industria está pagando la mayor parte de los congresos.

¿Si usted tuviera que operarse de próstata no preferiría que lo interviniesen con el Da Vinci?
No, no, no, en absoluto. Sus ventajas sobre la cirugía laparoscópica convencional no existen y es el doble de caro. Lo que pasa es que es un gadget que estimula la imaginación de la gente, pero tiene también sus riesgos. La gente tampoco sabe que para manejar un aparato nuevo hay que hacer una curva de aprendizaje. Y la de enfermos que se han quedado por el camino mientras los cirujanos hacen sus curvas de aprendizaje... De esto no se habla nunca tampoco, de las complicaciones de las nuevas tecnologías. Cuando se introdujo la cirugía laparoscópica de la vesícula biliar, se produjeron centenares de lesiones del colédoco o en la vía biliar.

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