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Chapuzas que multiplican las aguas en Lugo

Tubería en A Louzaneta
Tubería en A Louzaneta
Las fuertes lluvias que sufrió la provincia durante los pasados días provocaron numerosas incidencias que, en algunos casos, se vieron agravadas por la falta de limpieza de los ríos o por las deficiencias de algunas obras mal ejecutadas

Con las fuertes lluvias caídas durante los últimos días resulta normal que se produzcan crecidas en los ríos que conllevan el anegamiento de fincas, plantaciones o incluso viviendas cercanas a los cauces. La situación, por repetitiva, no debería causar mayores trastornos, al estar muchos de quienes la padecen preparados para estas eventualidades. Sin embargo, no siempre es así, ya que a veces las consecuencias de los temporales se agravan a causa de otras circunstancias que, para colmo, son evitables.

Uno de los elementos clave para reducir los efectos de las inundaciones es la limpieza de los cauces fluviales. Los vecinos lo saben y, aunque muchos estarían dispuestos a actuar, la realidad es que no pueden hacerlo sin los permisos correspondientes. Además, la administración responsable apenas realizó actuaciones de este tipo a lo largo del año y eso provocó que en algunas zonas las crecidas fuesen mucho mayores de lo esperado.

El concejal de obras y medio ambiente de Viveiro, Jesús Fernández Cal, señala que las lluvias torrenciales arrastran los restos de cortas que se hacen cerca de los ríos, por lo que las ramas «acaban atascando las canalizaciones de los puentes». En estas zonas costeras, los efectos de las crecidas fluviales se agravan con las mareas, lo que, por ejemplo, en O Vicedo causó desperfectos en la pasarela de acceso a la playa, en la zona próxima a las casas.

Mantener el cauce de los ríos limpio es algo en lo que también coinciden alcaldes de municipios como Ribadeo, Mondoñedo, Trabada o A Pontenova. Precisamente, el regidor de este último municipio, Darío Campos, se muestra crítico por los «muchísimos problemas burocráticos» que se ponen para poder ejecutar actuaciones de este tipo.

Obras. En estas últimas inundaciones la diferencia entre poder acceder o no a alguna vivienda también la marcó la simple labor de limpieza de una tajea, pero, además, se produjeron otros problemas derivados de la incorrecta ejecución de algunas obras, que dejaron cunetas sin desagües, puentes con altura insuficiente o tubos con un diámetro demasiado estrecho como para poder evacuar la cantidad necesaria de agua.

Uno de los lugares que sufren estas negligencias es el barrio de O Empalme, en la parroquia xermadesa de Cabreiros. La problemática comenzó cuando se construyó la autovía AG-64. Los ingenieros que proyectaron las obras desviaron en varios tramos el cauce del río Trimaz y no tuvieron en cuenta entonces las indicaciones de los vecinos. Estos les solicitaron que dejasen al margen de la vía tajeas suficientemente amplias y profundas, porque sabían que si no el agua se acumularía rápidamente y desbordaría hacia los prados próximos a las viviendas, tal y como ha ocurrido estos días.

«Os tubos que deixaron son, ademais, demasiado estreitos, polo que a auga non é capaz de saír correctamente», comenta Manolo Cabaleiro, un vecino de este barrio.

Otra vecina, Amparo Díaz, cuyo jardín acumuló más de un metro de altura de agua durante los peores días de las intensas lluvias incide en que su situación es dramática. «Cada vez que chove estamos igual. Todo foi a raíz da autovía. Eu non puiden poñer lavalouza na casa por culpa de que non desauga e a lavadora eses días non funciona porque non ten por onde saír a auga. E así estamos», dice.

Las obras de otra autovía, en este caso las de la A-8, también han tenido mucho que ver en algunas de las incidencias registradas en Mondoñedo en estos pasados días, como es el caso de un desprendimiento que se produjo en Argomoso a consecuencia de una bolsa de agua. Para la regidora del municipio, Elena Candia, «son problemas novos aos que antes non nos tíñamos que enfrontar», por lo que manifestó que mantendrá una actitud «vixiante» de cara a evaluar la evolución futura de este tipo de incidencias.

Candia también se refirió a la necesidad de mantener en buen estado las cunetas de otras carreteras, como las dependientes de la Diputación, para evitar que se reproduzcan problemas como los vividos en días pasados.

La capital lucense tampoco fue ajena a incidencias con la lluvia. Los bomberos actuaron en varias zonas, pero llamativo fue el caso del polígono de A Louzaneta, donde el desagüe de una tubería provocó la inundación del garaje de una casa. Se da la circunstancia de que esta urbanización es de promoción privada y que el Concello se negó a recibir la obra a causa de las deficiencias que presentaba.

Durante la jornada del lunes las precipitaciones remitieron en todas estas zonas, lo que hizo que la situación mejorara. No sucedió así en la zona sur, que fue en donde el lunes se registraron más incidencias a causa de la lluvia.

Los ríos provocaron inundaciones en la playa fluvial de A Pobra de San Xiao y terrenos de Láncara y Vilambrán. En Quiroga, también se anegó la playa fluvial de San Clodio, donde el agua causó daños en varias instalaciones, como el bar y en las obras que ejecuta la escuela taller Sillor2.

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