El cementerio de Lugo se adapta al cambio social, con menos entierros y nuevos duelos

Se refuerza el espacio como área de soporte emocional y se abrirá hueco a las mascotas, reconociendo su nuevo papel en las familias. Acoge unos 600 entierros al año y se nota ya mucho el efecto de que crecen las incineraciones
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photo_camera Una mujer coloca flores este sábado en una sepultura en el cementerio de San Froilán. SEBAS SENANDE

Lugo tiene en estos momentos una reserva de espacios de enterramiento de "como mínimo" diez años, asegura la edil Cristina López. Tras quedar cubiertas las necesidades a medio plazo con los nichos construidos hace unos años, en el cementerio se pone el foco en estos momentos en adaptar la oferta y las actividades a los cambios sociales y las nuevas formas de duelo, explica la concejala de Servizos e Participación.

En la necrópolis municipal, detalla la edil, hay una media de entre 550 y 600 entierros al año. El número es relativamente limitado porque siguen funcionando muchos cementerios de carácter parroquial en el municipio y también porque han ido aumentando las incineraciones, en detrimento de las inhumaciones.

El camposanto municipal de Lugo ya está adaptado para acoger los restos de esas incineraciones, que por ley no se pueden dejar en espacios naturales porque las cenizas son muy contaminantes, recuerda López.

Pero se van sucediendo otras muchas adaptaciones a los nuevos requerimientos sociales y en marcha está, por ejemplo, un proyecto para hacer allí un cementerio de mascotas. 

Esa obra va a estar en el presupuesto municipal de 2024 y se hará el año que viene respondiendo a la realidad de que los lucenses aspiran a tener una zona de duelo para sus mascotas, que han pasado a formar parte importante del vínculo sentimental de muchas familias, remarca la edil. No deja pasar por alto el hecho de que hay ya más perros que niños en Lugo.

Se han ido generando también nuevos espacios para las personas y para duelos hasta ahora ignorados, como el generado por las muertes perinatales. La concejala dice que ha sido un paso adelante para las familias el poder disponer de un espacio en el que poder vivir el duelo por esos bebés que no llegaron a vivir.

Más allá de que una familia tenga allí un tipo de sepulcro u otro, en el proyecto está la idea de que el cementerio se convierta en un espacio de paz y de reflexión y que ayude a quienes lo visitan a sentirse reconfortados emocionalmente, apunta la edil. 

López dice que la idea de llevar allí conciertos, como los que habrá ya durante la jornada de este domingo, u actos culturales es una de esas vías para convertir el camposanto en un lugar en el que se pueda buscar el bienestar emocional.

Patrimonio: Del turismo a la paz

El de San Froilán, que cumplió 75 años en junio, forma parte de la red de cementerios históricos y ese aspecto patrimonial se quiere poner en valor como un espacio de belleza y de paz. 

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Memoria: Un árbol para el afecto

Se pueden dejar por segundo año mensajes en el ‘árbore da luz’, idea que tuvo una acogida «excepcional» y que permite decir lo que a veces no se dijo en vida, señala López. 

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Actos culturales: Llevar la vida

La necrópolis lleva años teniendo vida cultural y ahora hay también un espacio expositivo que repasa la tradición funeraria en la historia. Se trata, al final, de llevar allí la vida. 

Flores y visitas anticipadas
El festivo del Día de Difuntos queda en medio de la semana, así que muchos lucenses ya aprovecharon ayer las horas sin lluvia para adelantar las visitas a los cementerios, acondicionar los sepulcros y decorarlos con flores.

Rosas, claveles o crisantemos, con frecuencia con el acompañamiento de paniculata, siguen siendo las flores favoritas de los para estos días de homenaje a los difuntos. 

Las visitas seguirán hoy en muchos lugares y en Lugo irán acompañadas de música desde las 11.30 horas.

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