Restaurante Brasas Brancas: carne a la brasa y picoteo creativo

La parrilla es la protagonista en el restaurante Brasas Brancas, que tiene en el steak tartar y en el tomahawk de vaca vieja dos de sus platos de referencia
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photo_camera Restaurante Brasas Blancas. CARLOS CASTRO

EL HOTEL Mercure de Lugo cuenta con dos espacios gastronómicos diferenciados. Uno de ellos es el restaurante Brasas Brancas, que invita a descubrir un concepto de cocina basado en la preparación de selectas carnes y pescados a la brasa y da especial protagonismo al producto local y de temporada.

Otra zona está dedicada a gastrobar, un espacio más casual y con propuestas de picoteo marcadas por la creatividad. Uno de los platos estrella del Brasas Brancas es el steak tartar de vaca vieja, que llama la atención por su singular presentación, ya que se sirve en el propio hueso del tuétano, cuya carne se pasa a la parrilla antes de incorporarla al steak tartar.

Las carnes de vaca con una maduración superior a los sesenta días definen una carta corta y muy cuidada. Una de ellas es el tomahawk de vaca vieja, ese espectacular corte del costillar a la americana que deja sobresalir el hueso, lo que le da la forma de hacha a la que debe su nombre. Es una de las sugerencias con mayor demanda entre los comensales, junto al chuletón de lomo alto. El cuarto de lechazo al horno de brasa, con patatas asadas y cebolla confitada, es otra de las especialidades de la casa. 

La lubina salvaje a la parrilla es otro plato de referencia, sin olvidar tampoco el lomo de bacalao a brasa, al estilo portugués. El arroz de Albufera con chuletón de vaca, que se sirve fileteado sobre el cereal, también levanta pasiones. Una de las sugerencias más interesantes para abrir boca es la ensalada de queso burrata, calabaza asada, peras, espinacas y agridulce de miel y mostaza. Vale la pena probar los chipirones a la brasa sobre arroz negro y mayonesa de alga de percebe. El merengue gratinado con crema de limón y crumbel con un toque de canela tiene mucho tirón a la hora de los postres. Es una auténtica sinfonía de sabores, al igual que la piña al ron a la brasa con helado de coco y limón.

El cliente que decide tomar algo en el gastrobar puede optar por platos con el Sandwich Club, elaborado con presa ibérica de bellota, con pan brioche y queso de Arzúa o los originales tacos gobernador de langostinos, con queso de Arzúa-Ulloa, cebolla roja y pimiento verde y rojo.

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