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Un camino a la esperanza

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El profesor lucense Alberto Otero posa junto a su mujer Teresa, también docente, y sus dos hijos. EP
El proyecto de investigación en peces cebra sobre el glioblastoma, un tumor cerebral ahora sin cura, avanza con acciones como la de la familia del profesor Alberto Otero, que solicitó que el dinero destinado para flores en su funeral se donase a esta causa

Extraordinario es un adjetivo que califica un hecho o persona fuera de lo común. Hace 4 años, la vida de Alberto Otero tomó un brusco giro tras ser diagnosticado con un tumor cerebral, que más tarde mutaría en un glioblastoma, un tumor maligno para el que todavía no existe tratamiento.

Alberto Otero luchó por su vida y, como homenaje póstumo, su familia hizo todo lo posible para sufragar las investigaciones científicas que buscan un tratamiento a esta enfermedad. El remedio no llegó a tiempo para el profesor lucense, pero los suyos pelean por hallar una cura para los futuros pacientes, apoyando un proyecto de investigación con sello lucense.

Por expreso deseo de la mujer de Alberto, Teresa, se pidió a amigos y allegados que donasen el dinero destinado a la compra de las flores, que demostrarían su afecto en el día de su funeral, al proyecto cuyo objetivo es testar inmunoterapias y nanofármacos para contrarrestar los efectos del tumor que sufrió Alberto.

Para ello, la asociación Somos Unidos contra el Cáncer cedió su cuenta bancaria. Con esta acción se recaudaron ya 5.869 euros, de los 8.000 necesarios para sufragar un año de investigación. En otro acto de humanidad, la cantidad restante la aportará esta asociación que mantiene su apoyo incondicional a la familia.

Este gesto es el primer paso de un maratón. El de la vida. El de los inconformistas. Una carrera que no ha hecho nada más que empezar. Con paso firme y una sonrisa; como la de Alberto.

El glioblastoma afecta a 40 pacientes del área sanitaria de Lugo al año

Por ello, para contrarrestar el avance de este mal, el servicio de Neurocirugía del Hula desarrolla en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela, un proyecto de investigación para probar posibles tratamientos efectivos contra el glioblastoma en peces cebra, en los laboratorios de Veterinaria en Lugo.

ZEBRAGLIO. Pedro Reimunde, neurocirujano del Hula, es el promotor del grupo de investigación ZebraGlio, cuyo objetivo es testar inmunoterapias y nanofármacos que minimicen este tipo de tumor que es el más frecuente de los cerebrales malignos y es extremadamente agresivo y mortal.

Este equipo investigador se completa con la catedrática de Genética de la facultad de veterinaria de Lugo, Laura Sánchez Piñón, y el investigador del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (Cimus) Fernando Torres.

La lucha se prevé ardua. El doctor Reimunde explica que pese a que el tumor se consiga eliminar por completo mediante procedimientos quirúrgicos, en la totalidad de los casos reaparece con el paso del tiempo, por lo que hallar un tratamiento es clave para salvar la vida de los enfermos.

El glioblastoma afecta a 40 pacientes del área sanitaria de Lugo al año. A estas personas solo les resta la alternativa de los cuidados paliativos para mitigar su sufrimiento, a través de la cirugía y quimioterapia o radioterapia.

Reimunde asegura que las cifras de éxito son muy pobres y "perdemos desde el momento cero con esta enfermedad".

La supervivencia media es de 14,6 meses y solo el 26,5 por ciento de los pacientes sobrevive más allá de dos años después de la primera intervención quirúrgica.

Es vital que este proyecto de investigación logre más fondos

Hallar un tratamiento eficaz para el glioblastoma es uno de los grandes retos de la Neuroncología, dice Reimunde, porque se trata de un tumor de gran heterogeneidad. Tiene un desarrollo y crecimiento agresivo e invasivo y resulta complicado retirarlo por completo mediante cirugía.

El especialista puntualiza que depende mucho del tamaño y de la localización, pero incluso en los que tienen características óptimas hay que ser conservador.

En el cerebro, al contrario que en otras zonas, no existen márgenes de seguridad e incluso, en ocasiones, no se puede completar la resección porque se dañarían zonas que afectarían al paciente.

Por estas razones, es vital que este proyecto de investigación logre más fondos. Por el momento, el proyecto ZebraGlio no cuenta con un sistema de financiación formal, cuenta el doctor Reimunde. Reconoce que cualquier acto de mecenazgo implicaría un salto cualitativo en el avance científico, así como una mejora de la calidad de vida de los pacientes.

Seis pacientes voluntarios
Seis personas aquejadas por este mal ya se prestaron voluntarias para un estudio que recoge muestras del tumor. Así las cosas, parte del tumor se remite a la sección de  Anatomía Patológica, al laboratorio del grupo ZebraBioRes, que coordina en Veterinaria Laura Sánchez Piñón para proceder al trasplante de células tumorales en embriones de pez cebra y comprobar así la efectividad de distintos tratamientos oncológicos.

Además, Pedro Reimunde asegura que ya se establecieron las líneas celulares del glioblastoma humano. El siguiente paso es la implantación de las células en el saco vitelino y posteriormente en el cerebro de embrión del pez cebra.

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