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Calma chicha en el PP ante 2023

Javier Arias y los concejales populares, en A Tinería. EP
Antonio Ameijide, Javier Arias y Ramón Carballo, en una visita al barrio de A Tinería. EP
El partido asume que será Santiago quien dé la orden de salida y, sumado a la falta de un candidato claro para la alcaldía, no se apura en hacer movimientos, lo que desconcierta a la militancia

Falta algo menos de año y medio para las elecciones municipales y, aunque el PP no suele ser un partido que se apure a lanzar a sus candidatos, al menos en Lugo, especialmente entre la militancia, empieza a haber cierta inquietud. Cuando la socialista Lara Méndez está remontando en imagen, el BNG sigue imperturbable su hoja de ruta, y además nadie duda de Méndez y de Rubén Arroxo como alcaldables, la pregunta que se hacen afiliados y ciudadanos que no lo son es, ¿y en el PP, qué?

Se da, además, otra circunstancia que favorece cierto desánimo, y es que en otros lugares sí hay movimientos. Es el caso del reciente congreso de Vigo, que proclamó a la delegada de la Xunta como candidata a batirse con Abel Caballero, así como el inicio de los congresos locales en la provincia de Lugo.

La dirección provincial no tiene prisa. ¿Necesidad o virtud?

Esa intranquilidad y esas prisas son las que no muestra la dirección provincial, para quien el proceso, por manido que resulte decirlo, debe ser el contrario, opina: hacer y reforzar equipos y luego enseñar los candidatos. "Ou tes un liderado moi grande, e se vés da oposición é moi difícil telo, ou tes que ter equipo. Tes que multiplicar a presenza, ter moita constancia, manter a xente informada, ilusionala con proxectos…", afirma la responsable provincial, Elena Candia. Queda la duda de si eso es necesidad o virtud, pero en todo caso, asegura que así recuperó ella la alcaldía de Mondoñedo para el PP en su día y es la idea que transmite a sus compañeros en los lugares donde no gobiernan, dice. "Quen pense que as eleccións se gañan só cun nome e cunha lista de vinte persoas está equivocado", afirma. Cita también ejemplos del adversario. En 2019, en A Coruña y Foz ganaron candidatos del PSOE que no eran muy conocidos.

Candia rechaza pronunciarse sobre si ese sería el camino que podría seguir su partido en Lugo, aunque no parece probable. El PP es poco amigo de los experimentos, que además no suelen ser bien encajados por las bases. 

La falta de un candidato claro, después de que en 2019 el partido empujara a las urnas a Ramón Carballo y ahora este se mantenga en una absoluta ambigüedad sobre sus intenciones para 2023, puede ser una de las razones por las que, aparentemente, el PP se mantiene quieto, pero la principal está fuera de Lugo. La designación de los candidatos de las ciudades la marca la dirección gallega. Y si esta vez el partido tampoco se apura puede que sea porque, con algunas diferencias, en general la situación del PP en las urbes no es la mejor, como es habitual cuando no se tiene poder institucional. Así, dirigentes del partido en Lugo asumen que "hasta que Santiago no toque la corneta no se empezarán a concretar cosas".

En este contexto, el único escenario seguro es el de las quinielas. Y los nombres que salen son los de siempre y alguno más.

Javier Arias, ¿otro señalado que no quiere ser candidato?

Si se descarta a Carballo —cuestión que habrá que ver—, las miradas se dirigen, entre otros, al delegado de la Xunta, Javier Arias, hijo de quien otrora también fue candidato, Ramón Arias. Tiene el puesto de mayor proyección del PP en Lugo, pero en su partido hay quien lo ve verde y en otros creen que necesita mejorar su don de gentes. A eso se suma que, como le sucedió a Carballo en 2019, Arias ya tiene el sambenito de que la competición por la alcaldía de Lugo no está entre sus sueños. El reto para el PP no parece fácil, aunque Candia asegura que el enfado que aprecia en la ciudadanía por cuestiones como el carril bici y la falta de aseo urbano resulta motivador. Y la presión es grande. Lugo es, junto a Ferrol, una de las ciudades donde el PPdeG tiene puestas esperanzas, ya que Pontevedra y Vigo parecen imbatibles, la socialista Inés Rey está bien valorada en A Coruña y el popular Borja Verea es una apuesta a largo plazo en Santiago.

Antonio Ameijide, ¿el aspirante que sí quiere serlo?

Es probablemente el aspirante al que menos le disgustaría serlo, lo que ya es mucho. Junto a Arias y a Carballo es quien más protagonismo tiene, como viceportavoz municipal que es, con dedicación exclusiva, en un grupo cuyo portavoz comparte tiempo con el Parlamento gallego. Ameijide entró en política en 2011 y es probablemente el miembro del PP que mejor conoce ahora el Concello. Tiene capacidad de trabajo y gran parte del peso del grupo, detrás y delante de las cámaras, recae en él. Es habitual verlo junto a Arias en los actos públicos y desde el verano forma parte del comité ejecutivo del PPdeG como coordinador de territorio e infraestructuras. Encaja en el perfil de candidato urbano que gusta a Feijóo y que en cambio genera cierto rechazo en algunos sectores de las bases. Él tira de manual político y, cuando se le pregunta sobre esa posible aspiración, responde: "É un debate que non está aberto e, polo tanto, non me corresponde facer esa reflexión. Eu o único que podo dicir é que estou disposto a traballar polo grupo e polo partido".

Cristina Abades, ¿la tercera vía si se descarta a Carballo?

Es uno de los nombres que últimamente se ha incorporado a las quinielas. Hija de otro histórico del PP, Luis Abades, tiene carrera propia. Es funcionaria del Concello de Cervo, llegó a Lugo hace años como jefa territorial de la Consellería de Política Social de la mano de José Manuel Balseiro y dio el salto a la política municipal en 2019 con Carballo. En abril del año pasado, tras una dura etapa por las exigencias que supuso en su área la pandemia, Arias le encomendó la jefatura técnica del Servicio de Emerxencias de la Delegación de la Xunta. Al igual que la mayoría de los actuales ediles del PP, el tono de Abades en la oposición es duro. Contrasta con las formas amables del portavoz, que en general son más valoradas por los ciudadanos. Ese tono conciliador, aunque no exento de crítica política, y su cercanía con la gente son cualidades por las que en el partido hay quien sigue apostando por este veterinario de 62 años con larga carrera política para volver a competir por la alcaldía. Entre ellos aunque en público no lo dice, su amigo y coordinador y portavoz provincial del PP, José Manuel Balseiro.

Lo urgente: cubrir la zona rural tras la muerte de Manuel López

De momento, el mayor reto de Carballo y del PP en Lugo es suplir el grandísimo hueco que ha dejado Manuel López, fallecido el mes pasado de forma repentina, en la zona rural. Además de la pérdida personal, su muerte descolocó al grupo municipal, ya que era la referencia del partido en las 54 parroquias del extenso municipio, a cuya gran parte de vecinos conocía por el nombre y la casa.

Su acta será cubierta por Mar Carballas, una joven muy vinculada al partido desde hace tiempo, pero ni ella ni ningún otro compañero del grupo tiene a priori un perfil político y personal que se ajuste a la idiosincrasia de la zona rural. De hecho, el partido está pensando en formar un equipo más que en nombrar un responsable de esa área, lo que a la postre también evitaría volver a verse en una situación similar en el futuro. Tienen papeletas para integrarlo el veterinario Rafael Pérez Prado, jefe de servicio de Industrias Agroalimentarias en la Delegación de la Xunta en Lugo, y Óscar Poy, también diputado provincial y con conocimiento del territorio rural por haber trabajado durante años como responsable de un matadero cercano a Lugo  matadero cercano a Lugo. La reorganización del grupo municipal no parece, por tanto, que vaya a dar pistas sobre el futuro del PP en la ciudad. Habrá que esperar a que Santiago "toque corneta".

Calma chicha en el PP ante 2023
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