La caída del gigante de O Garañón ya está cerca

Las máquinas empezaron a echar abajo la última torre, cuya desaparición permitirá despejar el horizonte de la ciudad
Trabajos de demolición de la última torre. SABELA FREIRE
photo_camera Trabajos de demolición de la última torre. SABELA FREIRE

El borrado del gran manchón sobre el horizonte de Lugo que supuso la construcción de O Garañón ya se empieza notar. Tras el derribo de la primera torre, las máquinas empezaron a morder la estructura de la segunda, la más próxima al Parque.

La obra de derribo, contratada por el Concello por 578.000 euros, comenzó a principios de junio y la piqueta llegó trece años después de que la jueza Pilar de Lara ordenara la paralización de la obra, una actuación judicial a la que seguirían otras que acabaron por anular la licencia de obra concedida al promotor del edificio por el Ayuntamiento.

A la sucesión de fallos judiciales le siguió la resolución del gobierno local de renunciar a seguir batallando por legalizar las torres y apostar, en su lugar, por un nuevo proyecto para esos terrenos.

Así, la gran apuesta actual del gobierno local y en la que se ha empeñado la alcaldesa, Lara Méndez, es ver desaparecer el edificio que generó tantos problemas en Lugo y poner en marcha un proceso urbanístico que acabe con la declaración de esos terrenos como zona verde. Supondrá materializar una ampliación del Parque Rosalía de Castro.

Para ese reto quedan muchos trámites urbanísticos, pues hay que hacerse con la propiedad y cambiar el plan de urbanismo de la ciudad, pero a la vez está más cerca con el avance de los trabajos de derribo, que suponen una obra bastante monumental, ya que se estima que hay que retirar, por ejemplo, 37.796 metros cúbicos de escombros.

Es una obra de envergadura, que está requiriendo el empleo de material y maquinaria muy especial, como una megaexcavadora con un brazo de 41 metros de largo que pesa 140 toneladas y que consume 800 litros de combustible diarios. Los trabajos son seguidos con frecuencia desde la zona del parque por algunos lucenses, atraídos por la magnitud y la singularidad del proyecto.

La megaexcavadora con la que se derriba O Garañón es una de las mayores máquinas que hay en todo el país para la ejecución de esos trabajos y con ella se hizo, por ejemplo, la demolición de la ciudad deportiva del Real Madrid.

Los trabajos se llevan a cabo con importantes medidas de seguridad y la ejecución del derribo supone a la vez acabar con un edificio que en los últimos años se había convertido en un peligro. Aunque siempre se acabaron evitando accidentes graves, en muchas ocasiones se rozó la tragedia como consecuencia de la entrada de personas que escalaban hasta los tejados de los edificios, a los que lograban colarse pese a que desde hace años había precintos para asegurar el cierre.