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Los lucenses se vuelcan con La Borriquita y La Dolorosa

Cientos de lucenses acudieron a bendecir los ramos y a ver uno de los pasos más populares, que notó la caída de niños vestidos de hebre

En la Porta Falsa, en San Marcos, en la Rúa da Raíña o en la Praza Maior, decenas de mujeres gitanas madrugaron ayer para apostarse en una esquina y ofrecer ramos de olivo y de laurel a voluntad. Es la otra cara de la procesión de La Borriquita.

«Llevo ya ocho años viniendo todos los Domingos de Ramos con el laurel y el olivo. La verdad es que, últimamente, la gente prefiere llevarse el olivo. Nosotras no cobramos nada. Esto es a voluntad. Nos dan un euro, dos, tres... lo que buenamente quieran. Este año vino menos gente que otros años pero ¡de algo hay que vivir!», contaba una mujer apostada en la esquina de la Praza do Ferrol con San Marcos, donde permaneció de nueve a dos de la tarde.

Lo cierto es que el verde de los ramos naturales prevalecía sobre el amarillo de las palmas en la Praza de Santa María, donde el obispo de Lugo bendijo los ramos antes de la misa ante cientos de lucenses que llenaban la plaza.

Antes y después de la bendición, romanos y hebreos desfilaron acompañando los dos pasos de la cofradía: La Borriquita y La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén. Los romanos, tocando tambores y trompetas; los hebreos -muy pocos, como máximo una docena- acompañados de sus padres en su mayoría, ataviados con ropón verde. Entre los progenitores, había una mamá con un bebé casi recién nacido en brazos.

Turistas, curiosos o gente que venía de bendecir las palmas y ramos... todos ellos observaban el paso de la procesión y sacaban de móvil -incluida la concejala de cultura, Carmen Basadre- para dejar testimonio gráfico de la Semana Santa lucense. «¡Ponte de este lado, que de ahí no se aprecia La Borriquita!», le decía una madre a su hijo con acento andaluz.

Otros, en cambio, se arrimaron a los laterales de la Rúa da Raíña, prácticamente de casualidad, y observaban el paso de los romanos y hebreos mientras le comunicaban al conocido con el que se encontraron su intención de hacer lo que muchos lucenses hacen los domingos por la mañana: «Agora vouche para a aldea!». Aun así, La Borriquita sigue siendo una de las procesiones que congrega más público en Lugo, junto con La Esperanza de hoy. De hecho, ayer por la mañana escaseaban las plazas de aparcamiento en el centro.

DOLOROSA. La Dolorosa tomó el relevo a La Borriquita por la tarde. La procesión, organizada por la Cofradía del Desenclavo del Señor y de los Mayores Dolores de María Santísima, partió de Franciscanos y recorrió el centro. Escoltada por mujeres con mantilla española, el paso de la Virgen salió a hombros de los hombres mientras que ellas cargaron con la Vera Cruz. La banda municipal de Meira ocupó el lugar de la de Lugo en la procesión. Al final, el orfeón Xoán Montes interpretó "Salve reina".

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