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Bergantiños pide al TS ser juzgado en España en lugar de enviado a EE UU

Bergantiños sale de los juzgados tras cumplir la orden de personamiento semanal
Bergantiños sale de los juzgados tras cumplir la orden de personamiento semanal
La Policía Judicial estadounidense logró recaudar más de cinco millones en la subasta de las 250 obras de arte auténticas que le incautaron a la expareja del marchante de Parga

José Carlos Bergantiños, el marchante de arte de Parga sobre el que pesan dos peticiones de extradición por diversos delitos cometidos en EE UU y República Dominicana, está pendiente de un recurso al Tribunal Supremo para saber si finalmente es enviado a Estados Unidos para ser juzgado por estafa, blanqueo de capitales y delitos contra la Hacienda Pública por su participación en una red de venta de cuadros falsos que le habrían reportado unos 33 millones de euros.

Después de que los recursos de su abogado, J.A. Sánchez Goñi, lograran frenar el proceso de extradición y volver a reiniciarlo por falta de documentación, ahora sus esfuerzos se concentran en poner en duda la jurisdicción estadounidense y en que sea la Justicia española la que lo juzgue aquí por los supuestos delitos cometidos en EE UU.

Además, acaba de iniciar una nueva batalla legal ante la orden de extradición emitida por República Dominicana, que lo acusa de delitos de estafa y blanqueo relacionados con el banco Peravia, del que era consejero y del que desaparecieron otros 30 millones de euros.

SUBASTA. Mientras se aclara la situación legal en España, los marshals, agentes federales de la Policía Judicial de Estados Unidos, sacaron en 2015 cinco millones de dólares de la subasta de 250 piezas de arte de la colección privada de Glafira Rosales, la expareja del marchante de Parga, acusada junto a él y a su hermano Jesús Ángel de diseñar una de las mayores tramas de falsificación de obras de arte de los últimos tiempos.

La expareja de Carlos Bergantiños está pendiente de sentencia -le piden 99 años- tras admitir su participación en una estafa a gran escala que puso en el mercado del arte desde su negocio de Long Island, en Nueva York, cerca de 70 obras falsas de autores contemporáneos como Pollock, Rothko o Motherwell, que se vendieron por 80 millones de dólares y de las que 33 millones pasaron directamente a las cuentas de Bergantiños y Rosales. Rosales se declaró culpable en 2013 ante la justicia estadounidense y su testimonio sirvió para implicar a los Bergantiños.

Desde los medios estadounidenses insisten en que, a pesar de reconocer actividades delictivas entre 1994 y 2009, Rosales aprovechó esos tres lustros en contacto con los más importantes galeristas de Estados Unidos para hacerse con una colección privada -esta vez sí- de arte auténtico. Entre los nombres de los autores de las piezas incautadas por los marshals que fueron vendidas el año pasado destacan los de Andy Warhol, Sean Scully, Ad Reinhardt, Kenneth Nolan o Louise Lawler. Se trata de obras adquiridas a través de casas de subastas como Christie’s o Sotheby’s.

Según se han hecho eco estos días medios como The New York Times y la revista especializada The Art Newspaper, una casa de subastas de Texas, Gaston & Sheehan, familiar y localizada en la pequeña ciudad de Pfluguerville, fue la firma escogida para poner a la venta la colección privada de Rosales, con el objeto de resarcir a las víctimas de la estafa, entre ellos, brokers de Wall Street y tiburones de las finanzas.

Una portavoz de la oficina de los marshals, Lynzey Donahue, señala a The New York Times que las autoridades federales están convencidas de la autenticidad de la colección privada de Rosales, basada en análisis propios, los albaranes de venta y el asesoramiento de una tasadora de arte de Houston, Stephanie Reeves. "No había mucho trabajo que hacer; las obras tenían una historia de venta y un montón de trabajo de documentación detrás", señaló Reeves a The New York Times.

SECRETISMO. Según la información del rotativo neoyorquino, los oficiales rara vez hacen autentificaciones en estos casos, con excepciones como la subasta que se realizó hace unos años de bienes -joyas, muebles e incluso sus calcetines y zapatillas de casa- de Bernard L. Madoff , inversor de Wall Street acusado de un fraude de 50.000 millones de dólares.

The Art Newspaper resalta el secretismo con el que se llevó a cabo la operación el año pasado, en tres pujas online que tuvieron lugar en marzo y abril y en las que nunca se mencionó que las piezas procedían de la colección de Glafira Rosales, cosa que sí se hizo con el patrimonio de Madoff. Un subastador de Gaston & Sheehan, Jason Rzepniewski, indicó al periodista Graham Bowley, no obstante, que la firma había informado del origen de la colección a quienes habían preguntado. "Los que venían de Nueva York ya sabían qué era".

La joya de la colección del arte auténtico de Rosales en las pujas de Texas fue un óleo sobre lienzo de Richard Pousette Dart, que había sido adquirido en Sotheby’s en 2009. Su nuevo dueño lo obtuvo el año pasado por 325.000 dólares, según los datos que tuvo que hacer públicos la casa de subastas.

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