La baja natalidad deja otro año más plazas libres en la mayoría de colegios

Los nacimientos en el municipio se reducen en cien al año, lo que se traduce en la matrícula
Una profesora guía a los alumnos el primer día de colegio. AEP
photo_camera Una profesora guía a los alumnos el primer día de colegio. AEP

La baja natalidad vuelve a dejar plazas libres en casi todos los colegios de Lugo. Lo mismo ocurrió el año pasado y lo mismo ocurrirá, seguramente de forma más evidente, el año que viene, cuando empiecen el colegio los niños nacidos en el primer año de la pandemia, el 2020, que fue también el ejercicio en el que la provincia lucense logró un récord histórico de caída de natalidad.

Por el momento, los centros registraron este lunes las solicitudes de matrícula para los pequeños nacidos en 2019, que fueron en el ayuntamiento lucense un total de 622. Ya en el curso pasado, cuando fueron escolarizados los 738 nacidos en 2018, se notó de forma evidente ese descenso en el número de nuevas solicitudes y, en este, aún se percibe de forma más rotunda. "Hai menos nenos, vaise notando ano a ano", decían desde el Ceip Luis Pimentel, que con 75 plazas es el colegio del municipio con más unidades para alumnos de tres años.

COLEGIOS

Por el momento, las solicitudes de plaza (44) no han llegado ni a cubrir las 50 de dos unidades, pero lo cierto es que, aunque el plazo de matrícula se cerrara ayer a las dos de la tarde, no es extraño que lleguen alumnos a lo largo del curso.

De los centros que han colaborado aportando los datos de este curso solo dos han tenido más demanda que oferta: Rosalía de Castro y Divino Maestro. En los demás quedan plazas libres y, en al menos cuatro de ellos, estas superan la veintena.

El descenso de nacimientos a tenor de unos cien por año en el ayuntamiento de Lugo se refleja claramente en una jornada como la de este lunes. Hace unos años, muchos padres dejaban hasta el último momento la presentación de los documentos con la esperanza de que quedara una plaza libre en el colegio de su elección. A menudo la demanda superaba con mucho la oferta, mientras que ahora, sucede al revés y lo extraño sería que una familia no pueda matricular a sus hijos en el centro que desee.

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