El nuevo auditorio tiene "puntos débiles" y "lesiones" fruto de "problemas en la ejecución"

Un informe señala filtraciones de agua por fallos de obra y se hará una gran reforma del entorno
Zona posterior del auditorio, donde está la entrada principal. EP
photo_camera Zona posterior del auditorio, donde está la entrada principal. EP

Los problemas del nuevo auditorio de Lugo y de la parcela que lo rodea son mayores de lo que se preveía, sostiene el gobierno, y la inversión que habrá que hacer siete años después del remate de la construcción del edificio y tras dos años en manos del Concello superará el millón de euros.

A ese dinero habrá que sumar lo que el Concello pagará a las empresas que instalaron los servicios (climatización, seguridad contra incendios, comunicaciones, ascensores...), que han sido llamadas para que los revisen, los prueben y los pongan a punto. Este trabajo no fue realizado por la Xunta, que fue quien hizo el edificio, cuando las empresas constructoras (FCC, Mon y Vilamiño) se lo entregaron, dice la alcaldesa.

Cuando la Xunta cedió el auditorio al Concello (en junio de 2020, cuatro años después del fin de obra), las garantías ya habían caducado, recordó Lara Méndez, que insistió en que la administración local se vio obligada a recibir el inmueble para cumplir con el convenio con la Xunta pero sin poder comprobar el alcance real de las deficiencias que tenía.

Tras dos años en manos del Concello, el gobierno presentó este martes el proyecto de acondicionamiento, que finalmente realizó Moma Taller de Arquitectura, tras otros intentos fallidos. Según este, los trabajos durarán en torno a nueve meses. La previsión es iniciar este mes el procedimiento para licitarlos y acortar los plazos todo lo posible para poder poner el edificio a disposición del lucenses "en perfectas condicións e con todas as garantías canto antes".

Según las explicaciones del arquitecto Marcos Faílde, de Moma, el edificio tiene "muchos puntos débiles" y "muchas lesiones" fruto de "problemas en la ejecución de la obra", aunque el largo tiempo que lleva cerrado el edificio las habría acrecentado. Faílde no descarta que haya "vicios ocultos" que afloren durante las obras.

El problema principal son las filtraciones de agua, que se producen sobre todo por tres razones. En los siete patios que albergan la maquinaria de servicios en las cubiertas planas del edificio se estanca el agua de lluvia y esta se filtra. Una de las zonas afectadas es la sala principal, con daños en la madera del falso techo, el suelo y los paramentos. La dificultad de impermeabilizar esos patrios llevó a optar por ponerles cubiertas.

La deficiente ejecución de las cinco esclusas para salida de humos en caso de incendio también provoca entrada de agua, dijo Faílde. Se desmontarán y se reharán los encuentros con la cubierta.

La otra gran zona húmeda es la parte posterior del edificio, de oficinas y cafetería, donde hay un sótano con instalaciones que da a un muro de tierra y tiene una cubierta plana encima. Se levantará esta, se retirará la tierra para ver si el agua entra por los tubos de los servicios o hay más problemas y se impermeabilizará el muro.

PARCELA. La urbanización del entorno correspondía ya al Concello y este aprovechará para reordenar todo ese gran espacio situado entre el edificio y la Rúa Madanela para realzarlo, sacarle más partido y, sobre todo, remarcar la entrada principal al auditorio, que es por detrás y no por Magoi.

"El edificio se entiende mal por culpa de la urbanización", afirmó Faílde. La gran plaza frontal invita a pensar que se accede por ahí al auditorio, pero esa entrada obliga a subir dos plantas y a recorrer la mitad del edificio hasta llegar a la sala principal. Los accesos se invertirán, de forma que al párking se entrará desde Magoi y los peatones caminarán por Madanela hasta la entrada principal, una plaza central que se potenciará con una gran escalinata y rampas. Además, se potenciará como zona de espectáculos al aire libre la explanada que hay al sureste del edificio, que se diseñara para acceso de bomberos. El terreno servirá de graderío natural.

Un proyecto que nació torcido
El Concello para hacer un auditorio nuevo se firmó en 1997, pero el proyecto en el cuartel de San Fernando se frustró durante el bipartito autonómico.

El acuerdo para llevar el edificio a Magoi no nació mejor, como se vio cuando tocó equiparlo y Xunta y Concello discutieron sobre a quién le competía. Se equipó en 2019 (tres años después del remate) gracias a que el Concello perdonó a la Xunta el Ibi de varios edificios.

Cesión
La cesión al Concello, en junio de 2020, también fue difícil, por la sospecha de los problemas que arrastraría tras tanto tiempo sin uso, que siguió aumentando.

La Xunta insiste en que los fallos son fruto del cierre del edificio durante seis años

Las deficiencias del auditorio responden al cierre del edificio durante seis años y no a cuestiones constructivas o de estructura, sostuvo ayer la Xunta. Ante las críticas de la alcaldesa, el delegado de la Xunta, Javier Arias, dijo que a estas alturas los lucenses saben que no hay voluntad política por parte del Concello de abrir el espacio cultural.

A nadie sorprende que la cifra del coste de los arreglos siga subiendo, porque es normal que el deterioro avance en un edificio cerrado y con cristales rotos que dejan pasar el agua, dijo Arias.

El delegado alegó que no se ha dado a conocer el último informe y recordó que el Concello había dicho antes que tendría que gastar 350.000 euros en reparaciones, cifra que luego elevó a 800.000 euros y que ahora sube a un millón. "Non acabamos de entender porque o Concello non fai público o informe para aclarar esta discordancia", afirmó.

Mantuvo también que la recepción del auditorio se llevó a cabo con normalidad y que el Concello lo recibió sin condiciones ni ninguna actuación pendiente, después de años poniendo trabas.

También el grupo municipal del PP reaccionó al anuncio de la inversión hecho por la alcaldesa y dijo que, a la vista de que la regidora no paraba de subir la cifra del coste de las reparaciones, pidió el informe que justifica ese gasto y no se le ha facilitado. Se preguntaron si el gobierno tiene algo que ocultar.

El PP también sostuvo que el Concello recibió el edificio sin que los técnicos municipales pusieran "ni una pega".

Los populares creen que la gestión del auditorio por parte del Ayuntamiento es un despropósito de principio a fin.

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