Atascos que se cronifican en Lugo

Conductores dicen que el cambio de sentido de calles de A Milagrosa convirtió Otero Pedrayo en una trampa. El mismo problema se vive en otras zonas de la ciudad y hay quien se lamenta de que Lugo ha pasado a tener las desventajas de las ciudades grandes sin contar con ninguna de sus ventajas
 
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photo_camera Coches parados en la calle Otero Pedrayo de Lugo. VICTORIA RODRÍGUEZ

"Tardo veinte minutos en hacer un trayecto que antes hacía en uno", cuenta un lucense para explicar la pesadilla en que se ha convertido la calle Otero Pedrayo cada tarde. El cambio de direcciones de calles en A Milagrosa está detrás de los colapsos que un día sí y otro también sufre esa calle y que se hacen especialmente patentes en horas punta, como la de salida del trabajo.

El tráfico de A Milagrosa, señalan, se ha resentido por el cambio de direcciones de calles en la zona. "Antes había tres calles para ir a una zona y ahora solo se puede llegar por una, por eso nos pasamos minutos y minutos atascados", dice el mismo conductor, que apunta que la gente ha tenido que reorganizar su vida porque ahora ya resulta imposible salir de trabajar y llegar a tiempo, por ejemplo, a recoger a los niños en una actividad.

De ese problema habla otra conductora lucense, que cuenta que llevar a los niños a la serie de actividades que tienen a lo largo de la tarde se ha convertido en una carrera estresante, porque la lentitud del tráfico complica mucho llegar a tiempo a cualquier sitio, asegura.

"Lugo tiene ahora las desventajas de una ciudad grande y ninguna de las ventajas de las grandes capitales", se lamenta. "Si antes sentías que merecía la pena prescindir de ciertas cosas a cambio de la comodidad y de saber que te podías mover rápido de una zona a otra, ahora esa ventaja de Lugo se ha perdido.

Aunque una foto fija de los atascos esté ahora en Otero Pedrayo, los problemas se reproducen en muchas zonas de la ciudad. En algunos puntos el problema puede tener un carácter más puntual. Es lo que pasa, por ejemplo, en la N-6 a consecuencia del desvío provisional creado para ampliar el paso soterrado de conexión entre la ciudad y el río.

Se trata de una obra con fecha caducidad y se da por hecho que el tráfico volverá a la normalidad, pero de momento hay atascos en horas punta y hay padres que están teniendo que dejar a sus hijos solos a la puerta de los colegios a las ocho y cuarto de la mañana para poder llegar a trabajar a O Ceao a las nueve, se lamentan. "Los niños mayores quedan al cuidado de los más pequeños", cuenta una madre.

Antes, se quejan, en Lugo podía haber algún atasco puntual, por ejemplo a las horas de salida de los colegios, pero ahora el problema se repite a lo largo de todo el día, dicen. 

Y las quejas llegan de muchas zonas. También en Garabolos denuncian que los atascos se han cronificado.