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Un arroz que costó sudores

Amadora Núñez, portavoz del Banco de Alimentos, recibiendo el arroz de manos de Marcos Codesal. VICTORIA RODRÍGUEZ
Amadora Núñez, portavoz del Banco de Alimentos, recibiendo el arroz de manos de Marcos Codesal. VICTORIA RODRÍGUEZ
El triatleta Marcos Codesal vio cumplido su sueño de aportar comida al Banco de Alimentos de Lugo con el sudor de su frente

Una campaña de crowdfunding —puesta en marcha por el corredor de triatlón lucense Marcos Codesal— logró recaudar 500 euros para el Banco de Alimentos, cantidad que fue ya ingresada en la cuenta del Cash Ifa de O Ceao, con la que se adquirirá unos 600 kilos de arroz. La donación fue recogida este viernes por la portavoz del Banco de Alimentos de Lugo, Amadora Núñez. 

El reto inicial —publicado en internet— era lograr, al menos, 1.000 euros a cambio de hacer 500 flexiones en casa mientras duraba el confinamiento y donar un céntimo por cada una de ellas. O sea, 5 euros por persona. Sin embargo esto no pudo ser ya que hubo gente que, pese a poner voluntad, no logró alcanzar el objetivo mínimo. Al final, solo aportaron tiempo, sudores y dinero 38 donantes

El reto 500 PushUps se puso en marcha a través de la página web www.gofundme.com. La campaña se inició el pasado 30 de marzo y finalizó hace una semana. 

Marcos Codesal —integrante también del club Biosbardo, que lo apoyó— discurrió el reto de las 500 flexiones tras haber recibido el encargo imposible de su entrenador de hacer cuatro series de veinte repeticiones. Pensó en hacerlas repartidas y también pensó que, de esta manera, podría hacerlas cualquier otra persona aunque no tuviese el mismo fondo físico que él. De ahí, la idea de extender la propuesta y darle finalmente un carácter solidario. 

La idea inicial del reto era reunir como mínimo 1.000 euros para dos palés de arroz

La campaña logró reunir a gente de diversos puntos y con diferente forma física pero con un único punto en común: la voluntad de ayudar a costa de su esfuerzo físico. "Participou todo tipo de xente. A verdade é que resulta moi gratificante porque ves que a xente axuda. Mesmo xente que non te esperas que o faga. Aínda que tamén hei de recoñecer que, ás veces, resultou frustrante porque había xente coa que contaba e despois non se animou. Vin ambas caras da moeda", indica. 

Aun así, con sus más y sus menos, Marcos estaría dispuesto a volver a intentarlo con otra campaña similar aunque, eso sí, corrigiendo los errores de esta. "Si que estaría disposto a voltar a facer, polo menos, outra campaña máis de proba para saber se algunhas cousas que se fixeron nesta foron plantexadas ou non de xeito erróneo e poder corroborar algunhas cousas e corrixilas, se se dá o caso", afirma. 

Marcos se plantearía, en este caso, quizás hacer más fácil el tipo de reto con el fin de que se uniese más gente y conseguir más ayuda para el Banco de Alimentos. "Seguramente buscaría outra plataforma, outra fórmula coa que incentivar a colaboración, e cambiaría algunhas cousiñas", apunta, preparándose ya para la próxima iniciativa. 

Con este tipo de acciones solidarias, el Banco de Alimentos consigue llenar de nuevo la despensa para poder abastecer a la avalancha de solicitantes que tiene desde que se decretó el estado de alarma por el coronavirus, hace ya algo más de dos meses.

Un arroz que costó sudores
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