Arrancan los trabajos para liberar de coches contaminantes el centro

La ley obliga a restringir el uso de ciertos vehículos desde enero, pero las obras de peatonalización previstas para el próximo año condicionarán la aplicación de la medida, que se instaurará "de forma gradual", asegura la alcaldesa. Actualmente entran al recinto amurallado unos 37.000 coches a la semana 
Coches en la calle Montevideo. SEBAS SENANDE
photo_camera Coches en la calle Montevideo. SEBAS SENANDE

La alcaldesa, Lara Méndez, anunció este martes el inicio de los trabajos para convertir el casco histórico de Lugo en zona de bajas emisiones, un objetivo que debería estar cumplido a principios de este año pero que se demorará porque precisamente por esas fechas está previsto que empiecen las obras para completar la peatonalización del recinto amurallado. Según datos del Concello, actualmente entran al casco histórico unos 37.000 coches a la semana.

El objetivo es reducir un 40% las emisiones de gases contaminantes, a lo que contribuirán las restricciones de acceso de vehículos que conllevarán las nuevas peatonalizaciones, la reorganización de los circuitos de circulación de los coches que seguirán entrando (los de residentes y los de servicios) y la inevitable renovación del parque automovilístico.

Según las directrices derivada de la Ley de Cambio Climático hechas públicas por el Gobierno central, a las zonas de bajas emisiones no deberían acceder vehículos con motor de gasolina matriculados antes del año 2000 ni los diésel anteriores a 2006. Solo podrían circular automóviles posteriores a esos años y los que tengan etiquetas de 0 emisiones, Eco y C, que se corresponden con los cien por cien eléctricos, híbridos y propulsados total o parcialmente por gas.

No obstante, la alcaldesa precisó que la aplicación de estas restricciones se hará "de forma gradual". El trabajo que ahora se inicia servirá para, entre otras cuestiones, conocer la antigüedad del parque móvil de los ciudadanos que residen en el casco histórico y, aunque explicó que de momento no está previsto que el Concello dé ayudas a los propietarios para cambiar los coches que no cumplen, tampoco se cerró a esta posibilidad.

El gobierno local es consciente de que el recinto amurallado es una zona muy sensible de la ciudad y que es necesario conjugar muchos intereses, destacó Méndez, por eso el diseño de la zona de bajas emisiones se hará escuchando a todos los colectivos afectados, como vecinos, comerciantes, hosteleros y distribuidores, aseguró. El lunes ya se celebró una reunión con algunos de ellos y habrá nuevos encuentros, avanzó.

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