El apagado de la caldera de biomasa deja al MIHL y a la biblioteca tiritando

En el resto de Frigsa operan los viejos sistemas de calor, pero en esos edificios están inoperativos
Obras de reparación de las canalizaciones exteriores del MIHL realizadas hace unos años. EP
photo_camera Obras de reparación de las canalizaciones exteriores del MIHL realizadas hace unos años. EP

El frío arrecia en Lugo y no lo hace solo en la calle. El Museo Interactivo de Historia de Lugo (MIHL) y la Biblioteca Municipal, ambos en el recinto de Frigsa, tienen estos días temperaturas propias de una nevera. El problema se arrastra desde el fin de semana, cuando se produjo una avería en la caldera de biomasa que abastece de calor a todas las instalaciones municipales de la zona.

La avería, en realidad, se arregló de manera casi inmediata, según el gobierno. Sin embargo, a raíz de esa incidencia el Ayuntamiento decidió apagar la caldera de nuevo para realizar labores ordinarias de mantenimiento, lo que supuso dejar sin ningún servicio de calefacción a esas dos instalaciones públicas de Frigsa.

Al apagado de la caldera de biomasa siguió la decisión de encender los sistemas alternativos de calor que hay en las distintas dependencias, los que estaban en funcionamiento en cada servicio hasta que en 2017 se estrenó el sistema por el que se había optado para reducir la factura económica y ambiental de un complejo tan amplio como el de Frigsa, con múltiples instalaciones de carácter deportivo o social, cultural.

El problema es que ni en el MIHL ni en la Biblioteca funcionan ya los antiguos sistemas de calefacción, por lo que no hay más alternativa que el frío. Y aunque el uso sea limitado, el problema se hace notar y este miércoles marcó en buena medida la entrega de las Medallas de Oro de Lugo en el MIHL.

La situación provocó al principio ciertas suspicacias, dado que hay calefacción en los edificios que dependen de concejalías socialistas, como las piscinas, mientras que toca aguantar el frío en las que están bajo control de ediles nacionalistas. Pero la situación tendría que ver, al final, con el estado de las instalaciones antiguas, no con la filiación de los ediles al mando de cada departamento.

Así, desde la tenencia de alcaldía explicaron que los servicios electromecánicos del Ayuntamiento, que son los encargados de hacer el mantenimiento de las instalaciones municipales, avisaron de que los sistemas de calefacción que había en los dos edificios en los que estos días se pasa frío quedaron inutilizados cuando se instaló la caldera de biomasa.

La situación supone un nuevo problema añadido en el MIHL, un edificio del que, casi literalmente, se podría decir que hace aguas desde que se construyó. Así, al poco de su inauguración se constató que por debajo corrían manantiales subterráneos que no habían quedado canalizados al hacer el museo, por lo que empezó a haber filtraciones.  Se trata de un problema de difícil arreglo una vez construido el edificio, así que en su día se optó por recurrir a bombas para extraer el agua.

En el edificio también hubo que hacer unos pocos años después de su apertura unas obras para la reparación de las canalizaciones exterior.

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