El antiguo Aqualife reabrirá para ofrecer entrenamientos personalizados

Fabio Pires trasladará en enero su estudio a las instalaciones de A Ponte, que se están poniendo a punto tras cinco años cerradas
Sala de entrenamiento del antiguo Aqualife. EP
photo_camera Sala de entrenamiento del antiguo Aqualife. EP

El antiguo gimnasio Aqualife reabrirá sus puertas en enero para ofrecer programas de entrenamiento personal. Fabio Pires trasladará su estudio desde la actual ubicación de la Rúa da Unión, en A Milagrosa, a las instalaciones de A Ponte, donde continuará con su actual línea de negocio.

Se trata de entrenamientos personalizados, específicos para cada cliente, que se realizan en solitario o en grupos muy reducidos, que nunca superan las tres personas. Baraja también la posibilidad de ofrecer, únicamente una hora al día, una clase colectiva a la que sí pueda acudir más gente y ejercitarse en grupo.

En estos momentos el inmueble que ocupaba el antiguo gimnasio está siendo acondicionado para poder empezar a acoger clientes el año que viene. La nueva actividad no ocupará todas las instalaciones, sino zonas como la sala de musculación –una sala acristalada que da a la parte frontal–, los vestuarios o el vestíbulo, pero no la piscina, ya que no se precisa.

Además de aumentar superficie de entrenamiento, una de las ventajas que Pires valora es el hecho de contar con una zona amplia de aparcamiento en el propio recinto del gimnasio.

Aqualife cerró sus puertas en mayo de 2018, mes en el que parte de la plantilla y de la actividad fue derivada a Forus, establecimiento que abrió en la zona, en las instalaciones que antes eran del club Las Bridas. Parte del personal fue subrogado por esa firma, conservando las clases que impartían, su antigüedad y su horario, inicialmente.

No se llegó a confirmar por parte de ninguna de las dos empresas si Aqualife se había vendido a Forus, aunque los clientes recibieron el cobro de la última mensualidad por parte de una firma de ese grupo.

Desde ese momento, las instalaciones quedaron sin uso y permanecieron así a lo largo de cinco años, después de que hubiera operado como gimnasio ininterrumpidamente durante más de dos décadas.

La fórmula del entrenamiento personalizado o en grupos muy reducidos no está tan generalizada como las clases colectivas convencionales, habituales en todos los gimnasios y centros deportivos, pero gana demanda.

Comentarios