Alberto Valín: "Hay un triángulo masónico con dos mujeres y un hombre en Lugo"

Este profesor jubilado de Historia Contemporánea de la UVigo lleva más de 40 años investigando sobre la masonería. Este sábado ofreció una charla en O Vello Cárcere moderada por el exedil Carlos Dafonte sobre esta sociedad rodeada de leyendas. Cuenta con siete logias en Galicia, que suman entre 100 y 150 miembros.

 

Alberto Valín Fernández (Lugo, 1953). EP
photo_camera Alberto Valín Fernández (Lugo, 1953). EP

Aclara que no es masón. Cuando estaba empantanado en 1980 con su tesina sobre Díaz Porlier, el militar liberal que fue ajusticiado en 1815 por conspirar en A Coruña contra Fernando VII, el profesor Ferrer Benimeli le recomendó realizar su trabajo sobre esta sociedad. Dicho y hecho. 

¿Cómo es la masonería en Galicia? 
Atravesamos la cuarta etapa, que empezó en 1987 y que se caracteriza por su vitalidad, por manifestarse públicamente tal y como son, sin secreto alguno... En Galicia hay siete logias en activo, tres en A Coruña, solo una acepta mujeres; dos en Santiago, masculinas, y otras dos en Vigo, mixtas. Son entre 100 y 150 miembros. En la pandemia cerraron otras tres. 

¿Y en Lugo? 
Hay un triángulo masónico con dos mujeres y un hombre. Está en stand by, funciona, pero no crece. Pertenece a la masonería mixta Derecho Humano, que es una obediencia fundada a finales del siglo XIX en París. Los masones del resto de la provincia se asocian con las logias de A Coruña. 

Alude a cuatro etapas, ¿cuál fue la primera? 
La primera fue de 1814 a 1820 en la ciudad de A Coruña. Fue una logia de pensamiento político liberal. No se conoce otra como esta en la historia universal mundial porque rompe con el principio de la prohibición de la masonería de introducirse en temas políticos y religiosos. Se atreve a poner su definición política partidaria en su título distintivo, Logia Constitucional de la Reunión Española, sigue la Constitución de 1812 de Cádiz y nace cuando se prohíbe la masonería en España, cuando Fernando VII impone el absolutismo. Fue numerosa y compuesta por gente muy importante en la historia de España (Faraldo, Lacy...). En 1817, al ser perseguidos se convierten en una logia militar, Los Amigos del Orden. En España no existía. Tres años después llevaba a cabo una insurrección militar en A Coruña y conseguía que se iniciara el Trienio Constitucional. Es el segundo ensayo de revolución burguesa de la historia española. 

Siempre estuvo politizada en España. Hoy no. Es como decir que eres del Opus Dei o de una sociedad gastronómica

¿Qué novedades introdujo en la segunda etapa?
La segunda empieza con la Revolución Gloriosa de 1868 y acaba con el desastre colonial de 1898. Es muy brillante, llena de logias, con unos 800 masones. En Lugo había una masonería rural desconocida en la historia de España. Había logias en Pantón, O Saviñao, Monforte..., en donde había una mixta, que se anticipó a la fundada en París… Son 100% republicanos federales. A raíz del desastre colonial sufre una crisis enorme y una persecución salvaje por la iglesia, el gobierno conservador y los jueces. Muchos grandes maeses acabaron con sus huesos en la cárcel. Se les achacaba haber influido en la independencia de Cuba y Filipinas. 

¿Y la tercera? 
La tercera, a partir de 1903, es republicana. Tuvo su momento más feliz en la II República. Eran todo enchufes, hasta Santiago Casares utilizó la masonería para sus pucherazos electorales. Aquí hubo un caso insólito en la masonería europea, en Ferrol, la logia Breogán, que estuvo compuesta por suboficiales de la Armada (torpedistas, radiotelegrafistas, contramaestres…). Tuvieron como jefe a un ministro de la Marina, Ángel Rizo Bayona. Cuando llegó la Guerra Civil este entramado masónico consiguió tomar pistola en mano la central de la radiotelegrafía de la Armada en Madrid ante la sublevación fascista y militar del 18 de julio. Gracias a estar tres días y tres noches allí, el radiotelegrafista de Ferrol Benjamín Balboa López logró ganar la primera batalla de la Guerra Civil porque hizo sublevar a los cuerpos auxiliares de la Marina contra los oficiales. Les convenció para que pistola en mano tomaran cada buque, salvo en Ferrol. Entonces Franco no pudo embarcar sus tropas africanas para invadir España durante muchos días y fueron la Armada fascista italiana y la nazi alemana las que le ayudaron. 

¿Qué papel jugó la masonería? 
Históricamente Galicia tuvo dos masonerías, la de ultramar (Argentina, Cuba…). En el siglo XIX los masones gallegos en el exterior fundaron la primera asociación gallega en la emigración y el primer hospital gallego en La Habana. Y la interior, la de la metrópoli. La gallega es una de las más importantes de España, sobre todo la de la primera etapa. 

La masonería siempre ha estado rodeada de leyendas. 
La iglesia fue la gran creadora del mito de que eran demoníacos, celebraban misas negras, adoraban a Satán y tonterías de ese tipo, que jamás hubo, porque los masones eran laicistas que reivindicaban un Estado moderno sin influencia de ninguna religión. La masonería es una forma de sociabilidad que fomenta los lazos de amistad y la caridad. Se reunen cada 15 días, cotizan 30 o 40 euros mensuales y celebran cuchipandas. Ahora es como decir que eres del Opus Dei o de cualquier asociación motera o sociedad gastronómica. En esta última etapa hubo ministros socialistas, cargos del PP, emigrantes retornados… Hay muchísima leyenda y por desgracia hay periodistas y políticos que siguen fomentando la estupidez de que detrás del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero estaba la masonería. Es falso. Históricamente en España siempre estuvo politizada, ahora no, de lo que estoy muy contento porque por ejemplo en Italia hace 35 o 40 años hubo una logia masónica, Propaganda Due, que acabó introducida en la mafia y con varios asesinatos, en la que estuvo Berlusconi, miembros del Banco Ambrosiano del Vaticano… 

¿Su investigación le ha producido quebraderos de cabeza? 
Recibí en los años 80 amenazas de muerte mediante llamadas a mi domicilio de simpatizantes de Fuerza Nueva. Tuve miedo. Y hace siete años amenazas en redes sociales, por lo que cambié mis perfiles. En 1983 los fascistas le quemaron con gasolina el despacho de mi profesor de tesina en la facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza.

Comentarios