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"Ahora estoy bien", el relato de una mujer de 81 años que superó el coronavirus

Entrada de Hula, donde esta mujer estuvo ingresada
Entrada de Hula, donde esta mujer estuvo ingresada
Una lucense se recupera en casa de su hija tras superar la enfermedad en el Hula, donde ingresó el 17 de marzo 

Una lucense de 81 años explica a continuación cómo ha sido su experiencia tras infectarse por coronavirus durante un viaje a Benidorm a principios del mes pasado. Ahora permanece aislada domiciliariamente tras recibir el alta por coronavirus en el Hula. Estuvo ingresada una semana antes de que una ambulancia la trasladase desde el hospital a casa de su hija, que es quien la cuida. Su mensaje abre una puerta a la esperanza a otras personas infectadas por el Covid-19.

"Ahora me encuentro muy bien», comenta al otro lado del teléfono. Antes de llamarla para hablar con ella, su hija nos había indicado que le hiciésemos preguntas breves, para dar pie a respuestas cortas y evitarle la fatiga. Le preguntamos qué tal está. En vez de responder con un monosílabo empieza a describir su caso con detalle. Lo primero que explica es que ha "mejorado mucho", porque su hija la cuida y la atiende "muy bien", asegura.

"Ya tengo más fuerza", prosigue la mujer. Su voz es dulce, tranquila y firme. "Mi problema empezó el día 8 de marzo", relata. Llegó a Lugo de un viaje a Benidorm el día 6 del mes pasado. "Allí nadie estaba enfermo, no se hablaba de enfermedad. Estábamos muy felices, pero el día 8 por la noche tuve fiebre alta y dolor de cabeza", recuerda.

Al día siguiente fue a urgencias, en su hospital privado, y allí le hicieron "todo tipo de pruebas". Le dijeron que tenía inflamación de colon y gastroenteritis, "porque yo no tenía otros síntomas", añade.

Me daba muchísima pena ver los trabajos que pasaban los médicos y las enfermeras para poder ponerse todo el equipo de aislamiento

Le recomendaron una dieta blanda y siguió las instrucciones al pie de la letra, pero a los dos días volvió la fiebre, con 38º. "Dos días seguidos", continúa. "Como estuve en contacto con un hermano que también se contagió y lo tuvieron que llevar de urgencias al Hula, mi médico de familia, al que no voy a nombrar porque no tengo su permiso, pero a quien le estoy muy agradecida, ordenó que me llevaran de urgencia al Hula".

Allí el diagnóstico reveló el Covid-19. "Ingresé el día 17. Me daba muchísima pena ver los trabajos que pasaban los médicos y las enfermeras para poder ponerse todo el equipo de aislamiento", explica. Ella los miraba y pensaba: "Esta gente se merece lo mejor del mundo". Todos los días les deseaba: "Que tengan mucha suerte". Le impresionaba que los sanitarios tuviesen que "vestirse con todas aquellas cosas", explica.

La voz de esta octogenaria continúa firme al otro lado del teléfono, con pequeñas pausas para respirar pero sin dar tiempo a introducir nuevas preguntas. Relata su historia de una sola vez, sin titubeos y en un tono que connota un agradecimiento infinito a quienes la atendieron y cuidaron. "Eran los primeros días y ellos (los sanitarios) también estaban muy desorientados, pero fueron muy buenas personas. Me trataron siempre con mucho cariño, con mucho respeto. Les tengo que estar muy agradecida", recalca.

Salió de allí el día 25 y la trasladaron en una ambulancia a casa de su hija. "Aquí tengo que estar 14 días confinada, porque yo por ahora puedo contagiar. A mí ya nadie me contagia. El médico me dijo que quedé inmunizada, pero aún no puedo ir a mi casa porque allí está mi marido, que tiene 81 años y una enfermedad crónica. Los médicos me dijeron que no podía ir con él, porque le podría causar algo muy grave. Ahora estoy aquí, hasta el día 8, en casa de mi hija, y después me ordenarán qué es lo que tengo que hacer".

El deseo de poder ver a su marido
Esta mujer lleva hablando por teléfono desde hace algo más de tres minutos y medio. Hace pequeñas pausas para tomar aire y ahora encara el tramo final de la conversación para expresar —con mucha prudencia y realismo— sus esperanzas de cara al futuro más inmediato.
Sin prisas
"Si los médicos me dicen que puedo ir para mi casa tendré que estar otras dos semanas más con precaución. Estaré distanciada de mi marido, pero como tenemos un piso grande nos veremos a lo lejos, con las mascarillas puestas", indica.
El tono de su voz deja claro que tiene ganas de verlo. "Aquí, con mi hija, las dos siempre tenemos las mascarillas puestas, y ella siempre tiene guantes. No me puede tratar mejor", agradece.
Agradecimiento
"Quiero expresar mi agradecimiento a todos los médicos, las enfermeras, las auxiliares", continúa. "A todas las personas que cuidan con tanto esfuerzo y cariño a las personas que nos ponemos malitas", recalca nuevamente .
Consejo
En la recta final de la conversación añade: "Nunca pensé que esta enfermedad podía causar tanta fatiga. Ahora ya voy a cortar, porque me canso mucho cuando hablo seguido, aunque yo soy muy habladora, pero ahora me canso mucho. Que tú también tengas mucha suerte. Que todas las personas traten de evitar esta enfermedad siguiendo las normas que nos están exigiendo, y que nadie tenga que pasar por esta situación. Un abrazo y muchas gracias", concluye. 

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