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"Agora vou ir máis a gusto á misa"

La alcaldesa y Liberata Roldán, estrenando el ascensor del Sagrado Corazón. XESÚS PONTE
La alcaldesa y Liberata Roldán, estrenando el ascensor del Sagrado Corazón. XESÚS PONTE
Liberata Rolán, de 95 años y vecina del Sagrado Corazón desde hace 38, estrenó el ascensor que el barrio espera desde hace 14 

Liberata Rolán tiene 95 años, usa bastón y pocas veces dejó de ir a misa en la iglesia del Sagrado Corazón en el último año, según atestiguaba este viernes el párroco, Eduardo Funcasta, a pesar de que durante varios meses tuvo que dar un largo rodeo y subir una gran pendiente debido a la obra de construcción del ascensor del barrio, que mantuvo inhabilitada la escalinata desde abril a diciembre. Desde ahora irá "máis a gusto" porque comenzó a funcionar el esperadísimo elevador. "Xa pensei que non o vía", relataba agradecida a la alcaldesa, Lara Méndez, que tuvo noticias de que a la anciana, originaria de Ourense, le hacía ilusión estrenar el aparato y cumplió presta su deseo.

Liberata correspondió a la regidora con una muestra de las múltiples manualidades que hace en su casa y en el centro social del barrio, unas cestas elaboradas con bolsas de plástico recicladas del supermercado del barrio. Paseó de la mano de Méndez, cantó, se ofreció a ponerse de alcaldesa "se non hai outra", disfrutó del chocolate con churros al que invitó el Concello y, sobre todo, enseñó por qué es necesario que los espacios urbanos sean accesibles.

La actuación del Sagrado Corazón deberá completarse con la reforma de la plaza de la iglesia, para eliminar el alto bordillo de la acera donde desemboca el ascensor, que imposibilita el paso de una silla de ruedas y dificulta el de cualquier persona que tenga problemas de movilidad. La obra ya está prevista, según confirmó la concejalía de infraestructuras.

El elevador es panorámico, salva un desnivel de 11 metros, con dos paradas, y beneficiará a residentes y a usuarios de muchos servicios

Inauguración del ascensor del Sagrado Corazón. XESÚS PONTENo obstante, la puesta en funcionamiento del elevador supone un salto de gigante para los vecinos del Sagrado Corazón y de otras zonas de la ciudad que hacen uso de los servicios del barrio, como el colegio, la iglesia, el centro social y el centro de salud. Es una mejora de accesibilidad que fue anunciada por el Concello en el año 2006 y que sufrió numerosos contratiempos en la planificación y en la ejecución, como recordó este viernes la alcaldesa. La obra comenzó en abril con un plazo de ejecución de cuatro meses y no pudo ser inaugurada hasta ahora y el Concello llegó a anunciar una penalización a la empresa, la ourensana Construcciones Alea, por los retrasos.

PARADA INTERMEDIA. El nuevo ascensor permite salvar una pendiente de 11 metros y llegar hasta el colegio, aunque tiene una parada intermedia (a los 6,75 metros), a la altura de la iglesia y del centro social.

El cura del barrio, Eduardo Funcasta Teijeiro, bendijo el elevador por deseo de los vecinos

Bendición del ascensor del Sagrado Corazón. XESÚS PONTELa actuación supuso también la renovación de las escaleras y tanto estas como el ascensor y el entorno fueron dotados de una potente iluminación, según explicaba el director de obra, del estudio Senén Prieto. Sin embargo, algunos vecinos la consideran insuficiente y este viernes apuntaban también otros aspectos que creían que debían ser mejorados, como la colocación de una barandilla en la acera frente al ascensor (hay bolardos), porque no hay mucha distancia hasta la calzada y temen que pueden darse situaciones peligrosas.

La alcaldesa agradeció el esfuerzo realizado por todas las personas y empresas que participaron en la ejecución de la obra. Liberata podrá ir más a gusto a misa y el Concello cumple "unha débeda co barrio", afirmó Méndez, y ya puede pensar en la siguiente mejora de accesibilidad en la ciudad.

Un servicio de utilidad probada 
El ascensor del Sagrado Corazón es el segundo que el Concello instala en la ciudad, tras el inaugurado el año pasado en As Fontiñas, a la altura de la escalinata de Ramón Montenegro. Este tiene un elevadísimo uso porque, como en el Sagrado Corazón, vive mucha gente mayor. Para acceder a la muralla hay otro en el jardín de la Diputación. 

Presencia de Adace 
Los problemas de movilidad pueden afectar a cualquier persona en un momento dado, como se pudo ver ayer en la inauguración del ascensor, a la que acudieron miembros de Adace, una asociación de personas que sufren daño cerebral adquirido provocado por enfermedades o accidentes. Adace tiene la sede en Adolfo Suárez, frente al ascensor. 

Vecinos 
El acto contó con una nutrida representación de residentes y de la federación vecinal.

"Agora vou ir máis a gusto á misa"
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