Adiós a tres establecimientos históricos de hostelería de la capital lucense

El gremio pierde A Taberna de Marcos en A Milagrosa; el restaurante Tosar en la zona de los vinos y el bar César en Recatelo
A Taberna de Marcos, en el barrio de A Milagrosa. XESÚS PONTE
photo_camera A Taberna de Marcos, en el barrio de A Milagrosa. XESÚS PONTE

La hostelería lucense ha sufrido un revés en los últimos días de este mes de marzo por el cierre de tres locales históricos. Así A Milagrosa ha dicho adiós a A Taberna de Marcos, tras 41 años de servicio.

"Se cerró el ciclo de vida de A Taberna de Marcos", afirmaba este miércoles su propietaria, Pilar Mundiña, para explicar por qué se despide este local, que siempre estuvo emplazado en la Rúa Milagrosa. Era un referente gastronómico en la capital lucense para degustar sus carnes a la brasa, sobre todo, el churrasco.

Pilar Mundiña y su marido, Manuel Méndez, ya fallecido, ponían en marcha el establecimiento en abril de 1981 "con ilusión, dos hijos pequeños y una aventura por delante", según recordaba esta empresaria. Fue su primer y único negocio de hostelería, que abrió las puertas en el bajo de casa de los padres de este.

A Taberna de Marcos, en el barrio de A Milagrosa, cerró sus puertas al público tras 41 años de servicio

Pilar Mundiña, que dice adiós "consciente de que éramos una referencia", quiso mostrar su agradecimiento a la que definió como la familia que formó parte de este establecimiento: "clientes, proveedores, personal y A Milagrosa, un barrio obrero y humilde en el que vivió la taberna durante 41 años".

"Estamos recibiendo muchas muestras de cariño y apoyo", afirmaba orgullosa esta hostelera, que se despide tras estar más de cuatro décadas detrás de la barra y entre fogones.

Además de por sus carnes a la brasa, este establecimiento del norte de la capital lucense también era conocido por su estética enxebre y porque en su día fue escenario de los tradicionales cantos de taberna.

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El bar César, en el barrio de Recatelo. VICTORIA RODRÍGUEZ

Otro barrio de la capital lucense que pierde a uno de sus referentes en la hostelería es el de Recatelo. Este jueves cierra sus puertas al público, tras 34 años de servicio, el bar César, que se encuentra en la Rúa Isaac Díaz Pardo —antes Cedrón del Valle—. Baja la verja porque se jubila su propietario, César Campos.

Este era un local recomendado por sus vinos cosecheros, sobre todo de A Ribeira Sacra, y por sus tapas, como los callos, la oreja de cerdo y la tortilla española, a la que no le podía faltar una pizca de cebolla.

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El restaurante Tosar, en la Praza do Campo. VICTORIA RODRÍGUEZ

El tercer establecimiento conocido de la capital lucense que ha pasado la llave ha sido el restaurante Tosar, en la céntrica Praza do Campo. En este caso su cierre se ha debido al fallecimiento a mediados de este mes del hostelero que lo gestionó durante más de dos décadas, José Romay. Los arroces eran una de las especialidades de la cocina de este negocio familiar.

Este empresario dedicó más de medio siglo de sus 63 años de vida a la hostelería, siempre en  locales del centro. Pasó por La Cosechera y el restaurante Verruga antes de ponerse al frente del Cinco Vigas y después el Tosar.

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