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La acusan de enfrentarse a diez policías y dice que la arrestaron "por ser negra"

Coches policiales en la zona. EP
Coches policiales en la zona. EP

El altercado ocurrió hace dos años en un pub latino cerca de Camiño Real, donde los vecinos recogían firmas hartos de las peleas. Fueron necesarias 5 patrullas para reducir a la mujer

Ocurrió hace dos años en la zona de Camiño Real y la protagonista del altercado contó este miércoles su versión de los hechos desde Lanzarote, donde reside en la actualidad. La mujer, G.A.A., afronta un año y ocho meses de prisión por enfrentarse a una decena de agentes de la Policía Nacional de Lugo, pero ella negó los hechos ante la jueza y aseguró que su único delito fue "ser negra".

El fiscal mantiene que el 15 de abril de 2017, sobre las nueve de la noche, una patrulla acudió a un pub de ambiente latino de la Rúa Pintor Villamil tras recibir varias llamadas de vecinos asegurando que se estaba produciendo una violenta pelea entre dos hombres. Según explicaron este miércoles los agentes, cuando llegaron al lugar ya no había ningún altercado, pero aun así entraron en el establecimiento.

"Accedimos al local y vimos a un hombre que encajaba con la descripción que nos habían dado de una de las personas que participaba en la pelea. Además, según nos habían indicado algunos testigos, el hombre se había escondido una pequeña bolsa entre su ropa, por lo que lo llevamos hasta un portal cercano y comenzamos a cachearlo", declararon.

Justo en ese momento, la acusada salió del pub y, según la versión de la Fiscalía, comenzó a increpar a los policías, quienes le pidieron de forma reiterada que regresara al local y que no entorpeciera su trabajo. La mujer, sin embargo, se alteró cada vez más y les dijo: "no tengo que obedecer, os voy a grabar y os vais a cagar. No podéis venir e identificarnos por ser negros. Sois unos racistas de mierda".

La Fiscalía solicita para la acusada un año y ocho meses de prisión por atentado. La defensa alega que no hay pruebas

Además, según declararon los policías, la mujer se negó a identificarse y comenzó a bracear sin parar y a encararse con ellos. "Su intención era en todo momento entorpecer nuestro trabajo para que no pudiéramos llevar a cabo el cacheo del hombre y para que le diera tiempo a deshacerse de la supuesta bolsa que había escondido. Estaba en estado de agresividad total y entre dos agentes era imposible reducirla. Al final tuvieron que venir refuerzos, de uniforme y de paisano, hasta cinco patrullas".

La acusada llegó incluso a propinarle presuntamente un empujón en el pecho a uno de los agentes, aunque no le ocasionó lesiones. "Es una mujer muy corpulenta y era imposible calmarla. Al final", contaron, "tuvimos que emplear mucha fuerza para conseguir colocarle los grilletes e introducirla en el vehículo policial".

La acusada, que declaró por videoconferencia desde los juzgados de Arrecife, contó una versión muy diferente de lo sucedido. Según dijo, salió a la calle a fumar un cigarro y un policía le ordenó que regresara al interior del pub. "Me dijo que aquello no era un circo y yo le contesté que no iba a entrar hasta que no acabara de fumar, pero vino hacia mí y me agredió. Yo quise grabarlo y me tiró el móvil. Al final me metieron en el coche entre cinco policías sin ningún motivo", dijo.

Los policías explicaron este miércoles que el altercado del 15 de abril de 2017 no fue un hecho aislado, "ya que las llamadas y quejas por peleas y altercados en esa zona en aquella época eran constantes". Tanto es así que, un mes antes, los vecinos de Camiño Real habían empezado a recoger firmas para exigir el cierre de varios bares "conflictivos" de la zona. A día de hoy, la mayoría de esos establecimientos continúan abiertos.

Las quejas de los residentes por trifulcas en la zona siguen a la orden del día
La recogida de firmas de los residentes de Camiño Real hace dos años para denunciar que no se cumplían horarios, que el ruido era insoportable y que las peleas a navajazos y botellazos eran constantes, no sirvió de mucho. Los vecinos no han dejado de denunciar la misma situación desde entonces y el "mal ambiente" del barrio continúa movilizando con frecuencia a la Policía Nacional. Hace justo un año —en la imagen— varias patrullas tuvieron que acudir hasta cuatro veces al lugar el mismo fin de semana.

 

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