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La actual producción de hipoclorito sódico no cubre la gran demanda de lejía

Óscar López, con una de las garrafas que sale de su fábrica. XESÚS PONTE
Óscar López, con una de las garrafas que sale de su fábrica. XESÚS PONTE
Las residencias de mayores duplicaron sus pedidos ▶ Algunas tiendas agotaron también sus existencias

El coronavirus trajo consigo una alta demanda de lejía. Prueba de ello fueron y son todavía, en algunos casos, las estanterías vacías de los supermercados, visibles especialmente los primeros días del estado de alarma, que poco a poco se fueron reponiendo.

Sin embargo y aunque la situación mejoró, las fábricas donde se produce el hipoclorito sódico —la materia prima esencial para la lejía— no están dando abasto. La demanda que hay en todo el país es muy superior a la oferta y, por ese motivo, corre el riesgo de comenzar a escasear.

LA INGLESA. Óscar López, gerente de la empresa lucense Lejías La Inglesa, es buen conocedor de esta situación. Su firma está notando retrasos en el envío de hipoclorito sódico debido a la gran demanda.

"Las fábricas que lo hacen empezaron a tener más y más pedidos estos días y no dan producido lo suficiente. Esto genera dificultades y retrasos para hacer lejía, aunque nosotros seguimos teniendo", indica Óscar López.

La empresa Urbaser, centros penitenciarios y almacenes de ganadería son algunos de los clientes

Esta empresa lucense duplicó los envíos en los últimos días a las residencias de la tercera edad. También para centros penitenciarios y para almacenes de ganadería.

En cambio, López notó estos días un bajón en otros sectores a los que vende habitualmente y que, debido al estado de alarma decretado en el país hace una semana, se encuentran ahora cerrados al público. Se trata de los hoteles y restaurantes fundamentalmente.

"En general, sí, se puede decir que aumentó la demanda porque se está vendiendo más para la Administración o también para la empresa que lleva la limpieza municipal, Urbaser, además de residencias y centros penitenciarios, pero en la hostelería no se vende nada", dice.

Parte del problema de la falta de hipoclorito sódico se debe a la alta demanda que hay en ciudades grandes donde efectivos del Ejército se encargan de limpiar las calles con lejía. "Eso ocurrió en Madrid y Zaragoza, por ejemplo", añade.

El uso de este producto en la limpieza de suelos está demostrado que acaba con el virus en pocos minutos, de ahí la alta demanda en los supermercados.

"Nosotros no distribuimos en tiendas y supermercados. Nuestros clientes son instituciones y también empresas donde es necesaria una mayor desinfección. Por eso usan lejía. Lo ideal es una proporción de 1 litro por 50 de agua, pero también hay otros desinfectantes como el butaldehído, que se usa asimismo bastante", comenta Óscar López. 

La actual producción de hipoclorito sódico no cubre la gran demanda...
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