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Los abusos sexuales en el cine, tema en una selectividad con coleta y sin reloj

Alumnos de Selectividad en un examen en la facultad de Administración e Dirección de Empresas. VICTORIA RODRÍGUEZ
Alumnos de Selectividad en un examen en la facultad de Administración e Dirección de Empresas. VICTORIA RODRÍGUEZ

Las nuevas medidas de seguridad marcaron el inicio de las pruebas de acceso a la universidad

Quizás esta haya sido la selectividad con más coletas de todas las que se hayan celebrado. Imposible comprobarlo, pero lo cierto es que las instrucciones para dejar a la vista los pabellones auditivos que se han dado este año parecen haber fomentado el pelo recogido. La norma también obligó a alguna alumna musulmana a arreglarse el pañuelo para dejar las orejas bien al descubierto. Como en años anteriores, se prohibió tener cualquier dispositivo electrónico que pueda servir para la comunicación con el exterior. «Cualquier móvil que se vea por ahí, aunque esté apagado, se considera una chuleta», advertía Antonio Álvarez, presidente de la comisión número 12, con sede en la facultad de Administración e Dirección de Empresas (Ade), a primera hora. Este año, tampoco se permitieron relojes, una restricción que algunos alumnos no conocieron hasta el día anterior.

Al margen de estas condiciones generales, la jornada se desarrolló con normalidad en las dos sedes lucenses donde se realizan las pruebas de acceso a la universidad, así como en Viveiro, donde se examinaron 252 alumnos. En Lugo la única incidencia fureon las ausencias de algunos inscritos: ocho en la facultad de ADE, donde estaban matriculadas 522 personas, y dos en Humanidades, donde corresponde hacer las pruebas a 459. En Galicia la realizan en total 11. 446 estudiantes.

Otra de las novedades de esta convocatoria en el campus de Lugo es que los alumnos con necesidades especiales, que en años anteriores debían desplazarse a Santiago, realizaron los exámenes en un aula de ADE. "La diferencia principal es que necesitan un entorno más tranquilo y disponen de 25 minutos más para hacer cada prueba", apuntaba Antonio Álvarez. En todo caso, quienes necesitan apoyos y ayudas técnicas deben desplazarse al Centro de Recursos Educativos (CRE) de la Once en Pontevedra.

La primera jornada se centró en la fase general: Historia de España y Lengua Castellana y Literatura por la mañana y Lingua Galega e Literatura y primera lengua extranjera por la tarde.

En Lengua Castellana, una opción incluía un artículo de opinión del escritor Andrés Trapiello sobre los abusos sexuales en el cine, así como preguntas sobre Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez y los poetas españoles posteriores a la Guerra Civil. La otra, un artículo de la dramaturga Ana Merino acerca de las víctimas de desastres naturales, así como ejercicios sobre la obra de Buero Vallejo La Fundación y la novela de tres autores del 98: Baroja, Unamuno y Azorín.

En Historia, cayó la Restauración Borbónica, así como preguntas acerca de la reforma de la Ilustración del rey Carlos III y las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812. En la opción B, la Segunda República, la administración territorial tras el reformismo borbónico y las características del régimen franquista.

Antonio Álvarez: "La seguridad de las pruebas y el anonimato en las correcciones están garantizadas"
Antonio Álvarez Rodríguez. VICTORIA RODRÍGUEZ¿Puede pasar en Galicia algo parecido a lo de Extremadura?

En Galicia, la seguridad está muy conseguida porque el sistema se fue mejorando mucho desde que hubo que repetir los exámenes, en el 92. Costó muchos años, pero ahora la seguridad de los exámenes y el anonimato en las correcciones están garantizadas.

¿De qué manera?

Para cada materia hay un equipo y el director de ese equipo es el encargado de elaborar los exámenes, pero ni él mismo sabe cuál se va a poner porque tiene que presentar varios. El tribunal único de la CIUG, formado por tres personas, es el que decide cuál cae y prepara las copias necesarias, las empaqueta para cada comisión y se envían en un furgón blindado el día antes de que empiecen las pruebas. Vienen en sobres cerrados, firmados y metidos en cajas, distribuidos según las pruebas de cada uno de los días. Los recibe el presidente de la comisión, encargado de su custodia.

¿Y el día de los exámenes?

Se abren a la misma hora en todas las comisiones y se entregan a los alumnos. Nadie, salvo el presidente y el secretario de cada comisión, puede entrar y salir del aula durante la primera media hora. En ese tiempo se admite a un alumno que haya llegado tarde, pero la normativa no contempla dejarle después más tiempo para acabar. En cada aula hay dos vocales y un representante de cada uno de los centros a los que pertenecen los alumnos que se examinan, pero ninguno de ellos puede tener teléfonos o tablets. El representante del centro no puede tener contacto directo con los alumnos.

¿Cómo son las correcciones?

El presidente de cada comisión lleva los exámenes a la CIUG, a Santiago. El sábado los van a recoger los correctores, que tienen que recontarlos y mirar que coincidan los códigos de los exámenes que se llevan con los que tienen apuntados en el papel porque están bajo su responsabilidad. Los correctores de cada materia tienen una reunión para unificar criterios de evaluación y se los llevan hasta el jueves. Luego los devuelven a la CIUG y se introducen las notas con un lector óptico.

¿Cuántos se lleva cada uno?

Unos 150 aproximadamente.

¿Quiénes son los correctores?

Son profesores de universidad y de secundaria, pero se cuida que ninguno corrija ningún examen de la comisión donde se examinó el centro al que pertenece.

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