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Absuelta la prostituta que fue acusada de matrimonio ilegal al "no haber engaño"

La acusada, en el juicio que se celebró el pasado mes de noviembre en la Audiencia. SEBAS SENANDE
La acusada, en el juicio que se celebró el pasado mes de noviembre en la Audiencia. SEBAS SENANDE
La mujer, que afrontaba 6 años de cárcel, contó que se casó con un ganadero para conseguir los papeles, pero que le dijo la verdad siempre.

Se enfrentaba a seis años de prisión por casarse con un lucense para estafarle dinero, pero la Audiencia Provincial de Lugo la absolvió al considerar que no hubo ningún tipo de engaño. La acusada reconoció en el juicio que se casó con el denunciante el 9 de julio de 2007 para regularizar su situación en el país, pero aseguró que siempre le dijo la verdad.

"Yo estaba en situación irregular en España y me casé para conseguir los papeles, pero jamás engañé a nadie. Solo quería los papeles, no su dinero. De hecho, seguí trabajando en el club después de casarnos. Yo tenía una deuda con el dueño del local y tenía que enviar dinero a mi madre y a mis tres hijas a Brasil, por lo que tenía que trabajar. A veces él me decía que no fuera al club y que me quedara con él, pero yo no podía permitirme eso, así que él me pagaba para que no fuera a trabajar", contó la acusada. Según su versión, todo el dinero que recibió del hombre fue a cambio de sus servicios sexuales. "Me pagaba solo por mi trabajo, jamás le estafé. Hasta pagué yo misma los gastos de la boda", dijo.

DENUNCIANTE. El afectado -que conoció a la acusada porque contrataba los fines de semana sus servicios sexuales en un club de alterne de O Corgo- reconoció ante el tribunal que, efectivamente, contrajeron matrimonio para que no la echaran del país, «aunque yo pensaba que después de casarnos se iba a venir a vivir conmigo», matizó. El denunciante explicó que, tras celebrar la boda, la mujer continuó ejerciendo la prostitución en el mismo establecimiento y él siguió acudiendo como cliente y pagándole por sus servicios, 50 euros cada treinta minutos. Igualmente, la acusada le cobraba por las horas que pasaba con él en el domicilio.

En 30 años, a un mínimo de cien euros por fin de semana, se pudo haber gastado más de 150.000 euros en prostitución

El hombre explicó en la vista que le daba dinero a la acusada voluntariamente y que llevaba desde los 17 años (en el momento de la boda tenía 47) acudiendo a prostíbulos. Tal y como señaló la letrada de la defensa, «le pagaba a las chicas y les hacía regalos. En 30 años, a un mínimo de cien euros por fin de semana, se pudo haber gastado más de 150.000 euros en prostitución. Cuando conoció a esta chica ya llevaba 30 años gastando su dinero en mujeres, y está en su derecho. Otros se lo gastan en alcohol y después no van a reclamar a los bares», espetó

El ministerio público, por su parte, insistió en que el hombre padecía «esquizofrenia paranoide y tenía una inteligencia en el límite de la normalidad, así como un aplanamiento afectivo, circunstancias que lo hacían manipulable y limitaban de forma grave su capacidad para prestar consentimiento matrimonial». En este sentido, la abogada de la mujer argumentó que el denunciante estaba capacitado para entender la finalidad de su matrimonio, al que su familia se oponía, y dar su consentimiento. "Tenía una inteligencia baja, pero dentro de la normalidad. Dirigía una explotación ganadera, era socio de una cooperativa, tramitaba las subvenciones con la administración, tenía el graduado escolar y carné de conducir. No se puede decir de ninguna manera que no sabía lo que estaba haciendo y que la acusada lo engañó", dijo.

CONSENTIMIENTO. El fallo de la Audiencia Provincial de Lugo hace referencia a otra sentencia de 10 de marzo de 2011 que declaraba la nulidad del matrimonio que contrajo la pareja en julio de 2007 por falta de consentimiento válido, "ya que la mujer había simulado absolutamente su consentimiento y el hombre carecía en el momento de contraer matrimonio de la idónea capacidad para prestar el consentimiento matrimonial, por razón de su enfermedad -esquizofrenia paranoide- y por el déficit intelectual que le limitaba a la hora de adoptar decisiones complejas y lo hacía fácilmente manipulable". Además, otro informe forense de 25 de noviembre de 2009, explicaba que el hombre "no estaba ya en el año 2007 en condiciones de prestar consentimiento para contraer matrimonio, ya que el déficit intelectual que padece le limita para manejar intereses o situaciones complejas"

No hay prueba suficiente de que haya sido víctima de un engaño en el sentido penal

Sin embargo, la Audiencia de Lugo explica que, "con independencia de que en el ámbito de las relaciones civiles se pudiese considerar que él no tenía capacidad para prestar válido consentimiento matrimonial, no hay prueba suficiente de que haya sido víctima de un engaño en el sentido penal exigido por el artículo 248 del Código Penal, ni de un delito de matrimonio ilegal del artículo 218.1 del Código Penal2.

La sala argumenta que el delito de matrimonio inválido del que fue acusada la mujer "exige expresamente que se contraiga para perjudicar al otro contrayente. Sin embargo, en el caso de autos, tal y como resulta de las declaraciones de ambos contrayentes, la finalidad de la acusada era lograr regularizar su situación administrativa en España. El matrimonio, en este sentido, no fue un acto de engaño en sí mismo, ni un medio para conseguir dinero del denunciante", quien admitió que ya antes de casarse se lo daba voluntariamente y que no le obligaba ella a entregárselo, que ella se lo pedía porque lo necesitaba y que él se lo daba porque tenía miedo a que ella la dejara». De este modo, a Audiencia Provincial de Lugo absolvió a la acusada, con iniciales J.M.M.

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