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8.000 kilómetros no alejan de la angustia

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Cubanos que viven en España se manifiestan en repulsa de la represión en el régimen castrista. AEP
La ciudad acoge a más de 3.500 ciudadanos de Cuba, Venezuela y Colombia, que tratan de organizarse para enviar ayuda y para hacer visibles los problemas de sus lugares de origen

Cuba ha estado en el centro de todas las miradas en las últimas semanas por la crítica situación que padece. En este país caribeño los problemas se multiplican: un Gobierno cuya credibilidad ha ido disipándose en los últimos años y un pueblo crispado y con problemas reales para poder subsistir.

Sin embargo, las violaciones de derechos humanos no son un tema que solo competa a este territorio insular. En algunos países de Latinoamérica como Venezuela o Colombia las circunstancias son tan poco favorables como en Cuba.

En el caso venezolano, la coyuntura de la hiperinflación se ha cristalizado en una tasa de cambio muy elevada y en el encarecimiento sistemático y escasez de diversos productos básicos. A esta condición se suma la violación sistemática de derechos fundamentales y la represión que sufren sus ciudadanos.

En algunos países como Venezuela o Colombia la situación es muy difícil debido a las violaciones de los derechos humanos 

La situación de Colombia es ligeramente distinta de la de los otros dos países, pero no por ello menos preocupante. En el país cafetero pasan por un momento delicado después del denominado paro nacional, en el que la sociedad civil colombiana se echó a la calle para reclamar la retirada de la reforma tributaria y la dimisión del presidente de la República, Iván Duque. Estas manifestaciones han dejado hasta la fecha 75 muertos, 130 desaparecidos y más de mil heridos.

Desde la ciudad lucense, las diferentes comunidades de migrantes trabajan duro con la mirada puesta en sus países de origen, conscientes de la dura situación que sus compatriotas viven al otro lado del charco. Muchos de estos inmigrantes viajan a Galicia con el fin de encontrar un mejor futuro para ellos y sus familiares. En la ciudad están censados alrededor de 3.500 ciudadanos de estas tres comunidades, con el principal objetivo de aportar al tejido productivo de la ciudad.

Estas comunidades migrantes tienen diversas formas de colaborar con lo que ocurre en su país. Una de las principales es la movilización y recogida de insumos como alimentos o medicinas, con el fin de facilitar a sus familiares diversos productos básicos que de otro modo sería difícil conseguir.

En Galicia existen distintas asociaciones de migrantes, cuya principal motivación es el asesoramiento, ayuda y apoyo a ciudadanos de estos países, vivan aquí o continúen en su lugar de origen. Un buen ejemplo es Fevega (Federación de Venezolanos de Galicia), que desarrolla su actividad gracias a la colaboración de sus filiales en diferentes puntos de la geografía gallega.

Entre estas filiales se encuentra Venelugo (Venezolanos en Lugo), que se encarga de realizar actividades para sus compatriotas residentes en la ciudad, con campañas de recogida de medicamentos o concentraciones de apoyo al pueblo venezolano.

Cuba y Colombia. Cuba, por su parte, no cuenta con ninguna asociación propia en la capital lucense, por lo que la movilización de los cubanos para las manifestaciones en repulsa a la represión en el país isleño fue más difícil.

Los venezolanos cuentan con una asociación de compatriotas estable en la ciudad, al contrario que cubanos y colombianos 

Colombia contó durante unos años con una asociación con un peso bastante notorio dentro de la sociedad lucense, pero por cuestiones ajenas a las actividades que realizaba esta organización se vio abocada a un paulatino descenso de actividad y su posterior desaparición.

El fin último de estas organizaciones de cubanos, venezolanos o colombianos en la diáspora es, además de ayudar a sus compatriotas, visibilizar las diversas situaciones que ocurren a diario en estos países y las vicisitudes que sus ciudadanos tienen que soportar.

"Hay una miseria y un apuro galopante"

La colonia cubana en la ciudad se cuenta por centenares y su principal herramienta para organizarse y mantenerse en contacto es un grupo de Whatsapp 

Manuel Herrera es un inmigrante cubano afincado en Lugo. Herrera ha sido el encargado de movilizar a la comunidad cubana en la ciudad y realizar los preparativos para las concentraciones que tuvieron lugar hace unos días. 

La comunidad cubana en Lugo es bastante numerosa y se cuenta por centenares, pero unos pocos se organizan en torno a un chat grupal de WhatsApp: "En el grupo estamos alrededor de 40 o 50 personas. Aunque no estemos todos los cubanos de Lugo ni mucho menos, utilizamos esa vía para comunicarnos entre nosotros y estar al tanto de la situación que está pasando la población de la isla", apunta Herrera.

Manuel manifiesta también que la situación que la isla vive en estos momentos es de "miseria y necesidad" debido a los precios de los productos básicos; por ejemplo, un blister de apenas 10 comprimidos de paracetamol tiene un precio de 1.000 pesos cubanos, equivalente a alrededor de 35 euros.

Consciente del difícil momento que pasa su país, Manuel no olvida que, además de las obvias motivaciones para salir de Cuba, el principal acicate de su partida fue "poder ayudar a los que, por desgracia siguen allá".

Envío de dinero. Sin embargo, señala también las dificultades a nivel logístico que supone, por ejemplo, enviar dinero a sus familiares: "El sistema es muy complicado y diferente al de aquí. Si envías dinero a Cuba, tu familiar no va a recibir el dinero, sino una especie de ‘tarjeta monedero’ con un porcentaje ínfimo del dinero enviado previamente".

Herrera hace énfasis en la falta de confianza que tiene una gran parte de la población en el Gobierno cubano. No obstante, otra parte de la población niega este extremo y acusa a los medios de manipular alrededor de la coyuntura que está viviendo este país caribeño.

Por otra parte, Manuel Herrera muestra una voluntad de apoyo hacia los ciudadanos que aún viven en la isla: "Queremos que tanto la gente que está en Cuba como los que están aquí se sientan apoyados. Queremos que sientan que estamos ahí, y la única forma que tenemos de ayudarlos es programar actos por todas partes para visibilizar la situación de la isla, motivo por el cual muchos cubanos hemos ido saliendo del país".

"Adaptarse a Lugo resulta muy sencillo"

Venelugo ofrece desde el año 2017 un asesoramiento en términos laborales y burocráticos a los venezolanos residentes en la ciudad, además de organizar campañas de recogida de alimentos y medicinas para su país 

David Parra y Karin Mago son dos miembros del equipo directivo de Venelugo, la principal asociación de venezolanos en la ciudad de la muralla. Esta asociación lleva activa desde el año 2017 y en sus cuatro años de historia ha sido el pilar fundamental sobre el que se han sostenido las protestas contra el Gobierno venezolano en la ciudad de Lugo.

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Mago menciona que, a raíz de la pandemia, la asociación realiza muchas actividades menos que anteriormente, con el fin último de minimizar los contagios y favorecer la seguridad. "Antes de la pandemia, teníamos actividades de protesta, pero ahora la población está cansada y decepcionada", desvela Karin Mago. 

David Parra, por su parte, destaca que el flujo de migrantes venezolanos a Lugo se ha agudizado en los últimos años: "Esta zona tiene el beneficio de tener una gran cantidad de nexos históricos con Venezuela, además de ser una ciudad muy amable con el inmigrante, con costes asequibles y buena gente".

Una de las principales cualidades sobre los inmigrantes venezolanos que tanto Karin como David coinciden en destacar es su intención de contribuir al aparato productivo de la ciudad a la que pertenecen. "En Lugo hay emprendedores y autónomos venezolanos, cuya pretensión última es contribuir, adaptarse, apoyar y ayudar a su familia allá en Venezuela", manifiesta Parra.

Hiperinflación. La ayuda a los familiares que siguen en este país sudamericano no siempre es sencilla, pero se puede realizar de distintas maneras. Mago explica que enviar dinero a Venezuela es un riesgo, ya que debido a la hiperinflación que azota al país el tipo de cambio fluctúa cada día: "El envío de divisas casi siempre es desfavorable, por lo que últimamente estamos apostando por enviar productos por paquetería. El dinero allá se escurre muy rápido".

Los ciudadanos venezolanos residentes en Lugo encuentran en Venelugo el lugar común donde canalizar toda la ayuda para sus familiares. Karin Mago expone de este modo que desde la asociación colaboran "con otras asociaciones de venezolanos en Galicia para recaudar medicamentos y víveres varios con el fin de hacérselos llegar a nuestros compatriotas".

"Colombia es un narcoestado represor"

Las relaciones del gobierno de Iván Duque con el narcotráfico y las guerrillas ponen en pie de guerra a  la ciudadanía, mientras que los colombianos en la diáspora denuncian el abandono de sus dirigentes 

Waldir Sinisterra, nacido en Colombia, vive en Lugo desde hace más de una década, donde ejerce como abogado y experto en mediación en la firma WSR Abogados. Sinisterra señala la crítica situación que Colombia vive en la actualidad dada la "falta de una democracia real". Hace alusión también a las últimas noticias que han azotado a la sociedad colombiana, que ve como "su Gobierno dictatorial ha pretendido que la sana y pacífica reclamación de derechos fundamentales haya sido vista como vandalismo o delincuencia, cuando lo único que se busca es un mejor sistema sanitario y educativo".

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Waldir Sinisterra menciona que ahora mismo Lugo no cuenta con ninguna asociación de migrantes colombianos, después de que la anterior asociación cesase su actividad por motivos personales del entonces presidente. Sin embargo, observa una tendencia positiva entre muchos colombianos que tendrían "intenciones de retomarla", lo que cataloga como "gran oportunidad para reforzar los vínculos entre todos los colombianos que viven aquí".

La dificultad que reviste la situación de Colombia trasciende los motivos principales del paro nacional. En palabras de Sinisterra, la clase política colombiana está muy cuestionada por sus vínculos "con el narcotráfico y las guerrillas paramilitares, que favorecen el carácter represivo del Gobierno. Definitivamente, Colombia es un narcoestado".

Sicarios. En las últimas semanas ha ocurrido un hecho que, según Sinisterra, "retrata perfectamente la deriva de nuestro país". El asesinato de Jouvenel Moise, presidente de Haití, fue perpetrado por mercenarios de origen colombiano.

"Lo único que exportamos son sicarios y narcotráfico, y la situación nos apena", lamenta. Los colombianos todavía tienen que lidiar cuando emigran al extranjero con preguntas sobre el mismo tema: Pablo Escobar.

"Colombia no es solo eso, tenemos científicos reconocidos y personas realmente valiosas que sí nos representan", alega. Waldir señala que los colombianos que están repartidos por la diáspora simplemente quieren "hacer honra a su pueblo y hacer patria para mostrar que Colombia no solo es narcotráfico y violencia, a pesar de todas las vicisitudes que se nos presenten como extranjeros".

Asociaciones: Una de cal y otra de arena 
Con la incipiente llegada de inmigrantes desde Latinoamérica, la creación de organizaciones que aglutinen a estos ciudadanos es necesaria.

Venezuela, presente

La Asociación de Venezolanos en Lugo representa el mayor exponente de su clase en la ciudad. Se integra en Fevega (Federación de Venezolanos en Galicia). Esta comunidad ha experimentado un gran incremento en los últimos años.

¿Cuba y Colombia?

Desgraciadamente, ninguno de los dos países cuenta con una asociación, aunque el país cafetero sí tuvo representación asociativa en el pasado.

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