Lugo suma 2.500 noes a la amnistía

El PP consigue llenar la Praza de Armanyá en su protesta contra el pacto entre Sánchez y Puigdemont, convertidos en los objetivos destacados de la ira de los manifestantes

"Hoy se escucha a los españoles con una sola voz desde las plazas de todo el país. Hoy España es un clamor por la igualdad, la dignidad, la justicia, la convivencia y la diversidad. En cada rincón de nuestro territorio decimos: No al privilegio. No a la impunidad. No a la amnistía". Este es primer párrafo del comunicado del PP que este domingo se leyó en todas las concentraciones realizadas en España, que en el caso de Lugo reunió a alrededor de 2.500 personas –según fuentes de la Delegación del Gobierno en Galicia– que llenaron la plaza frente a la Subdelegación.

Un número de manifestantes nada despreciable para la capital provincial, aunque distante de los más de 4.000 que contaron personas próximas al partido organizador, un PP que, no obstante, pudo presumir de capacidad de convocatoria y organizativa.

Las caras de satisfacción de sus dirigentes así lo indicaban, empezando por su presidenta, Elena Candia, encargada de leer el manifiesto, rodeada por los pesos pesados en el Congreso, Senado, Xunta, Diputación y Concello y arropada por cargos y militantes de otros puntos de la provincia.

Manifestación contra la amnistía en Lugo 03 XESÚS PONTE
Candia leyendo el manifiesto. XESÚS PONTE

La cita, a la que también se había sumado Vox, era a las 12.00 en la Praza de Armanyá, aunque a esa hora la asistencia no era todavía la que después se fue sumando con entusiasmo a los grandes hits de la mañana, "Puigdemont a prisión" y "Pedro Sánchez hijo de puta". Pese al grosor de los insultos y la ira de los gritos, nada se salió de los parámetros esperables en esta reunión, independientemente de lo llamativo que era ver a mujeres y hombres de aspecto y edad respetables coreando a voces "Sánchez, cabrón, respeta a la nación" y otros improperios nada edificantes.

Las banderas de España, sin simbología adosada, dominaban el paisaje junto a algunas de Galicia y de la UE, la mayor parte repartidas por los propios organizadores, que no quisieron dejar nada al azar para evitar que cualquier otro pudiera apropiarse de la protesta. Hasta los banderines de la UE llevaban el logo del Partido Popular Europeo. Un joven con un pequeño megáfono al fondo de la plaza dirigía el coro y proponía las soflamas, nada fuera de guión: "España es una y no 51", "presidente delincuente" y los reglamentarios vivas a la nación.

Elena Candia cogió el micrófono para leer por la megafonía el Manifiesto en defensa de la igualdad de todos los españoles. Lo hizo con tono enérgico y en gallego. "Nesta ocasión", dijo, "a ameaza redóbrase porque é o presidente do Goberno o que, tras perder as eleccións e coa única intención de perpetuarse no poder, púxose á fronte do movemento independentista que busca derrotar ao Estado, buscando romper a igualdade entre os españois, amordazando a xuíces e fiscais e humillando ao noso país".

Ante tremendo desafío, "imos a dar a batalla contra a impunidade. Farémolo nas institucións, nos parlamentos, nos tribunais de Xustiza, na Unión Europea e, si, tamén nas rúas. De forma pacífica, cívica e lexítima. Como estamos a facer hoxe (por el domingo)".

La lectura era interrumpida de vez en cuando con arengas de refuerzo por parte de los manifestantes, que cerraron la lectura con un "¡Viva Lugo, viva Galicia y viva España!". Otro rato más de autoafirmación a gritos, unos momentos para fotos de grupo y besamanos, y la gente comenzó a disolverse sin que los policías que estaban presentes hubieran tenido siquiera motivo de incomodidad.

Un grupúsculo de manifestantes, curiosamente liderados por el mismo joven con el megáfono que estuvo animando la concentración, se encaminó a pie hacia la calle Salmón, donde está la sede del PSOE en Lugo. Pese a que en su puesta en escena no se veía simbología partidista, cumplían las directrices que había marcado los días anteriores la cúpula de Vox, que decidió unirse a la propuesta del PP pero con la indicación de dirigirse después a la sedes socialistas de cada ciudad.

Fueron unas sesenta personas las que se situaron frente a la sede socialista, vigilada por dos policías nacionales que miraban el espectáculo con curiosidad. Parece que les molestó especialmente que no hubiera nadie un domingo por la mañana en la sede "para defenderse", por lo que el del megáfono concluyo que "tenemos razón". Por aquello de aprovechar el viaje, añadieron a las consignas anteriores un "Besteiro a prisión".