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"Estamos para ganarnos la vida pero, en realidad, esto no nos da más que para gastos"

Manteros en Lugo. SEBAS SENANDE
Manteros en Lugo. SEBAS SENANDE

Este año son pocos los manteros que vivieron a las fiestas. Comentan que el San Froilán les está dejando poco dinero y solo da para cubrir gastos

No les gusta hablar. Quizás porque detrás de sí esconden una historia ya demasiado veces contada. Pese a los controles para evitar la presencia de manteros en las fiestas, algunos se han ido haciendo hueco. Todos ellos son senegaleses y la mayoría, hombres. Solo hay una excepción, que se sepa. Estos días se puede ver por Lugo a una mujer que también saca la manta a la calle. Viene de Salamanca, donde dejó a sus tres hijos. No da su nombre, no quiere fotos y tampoco le gustan mucho las entrevistas.

"Estamos aquí porque no nos dejan un sitio para poder instalarnos como vendedores, como los demás. Yo estoy en regla, tengo el seguro de autónomos y podría vender en un puesto pero, en cambio, nos quedamos sin él , el Ayuntamiento no nos lo dio y de algo tenemos que vivir. Aquí estamos para ganarnos la vida pero, en realidad, esto no nos da más que para gastos", afirma.

A su lado, hay tres compañeros más. Ella es la única que se atreve a hablar. Los hombres escuchan y callan. Dicen no conocer al mantero que fue detenido por la Policía Local y también afirman que no saben nada del tema. Exponen su mercancía con miedo de tener que retirarla rápidamente. Siempre de la misma manera: envolviendo todo el material en la manta y atando esta con un nudo.

Aseguran que lo que venden solo les da para pagar el hostal y para la comida diaria, gastos que salen por 30 euros al día

"No se vende nada. Yo vine aquí porque me caía de camino a las fiestas de As San Lucas, en Mondoñedo, pero no merece mucho la pena. Lo que hacemos lo gastamos en hostal y comida. No hacemos nada más. Solo para cubrir gastos. Aquí se vende poco. Pasa la gente, mira, pero no compra", cuenta la mujer.

En su manta, hay bolsos. En las de dos de sus compañeros, también. Unas mujeres con velo se paran a apreciarlos. Salen a 20 euros sin regatear, pero el negocio no va adelante. Quizás por la tarde haya más gente.

"Eso esperamos. También dicen que mañana [por este viernes] habrá mucha gente. A ver cómo nos va. Llevo aquí ya unos días y tampoco fue tanto pero es lo que podemos hacer, no tenemos otro trabajo ni otra forma mejor de ganarnos la vida. Nosotros lo único que hacemos es trabajar para poder comer", apunta.

Afirman que recurren a la manta porque el Concello no les proporciona sitio para instalarse como vendedores en un puesto

Esta mujer se aloja en un hostal. Paga 20 euros por la habitación. La comida diaria le sale por 10. En total, necesita ganar como mínimo 30 euros para mantenerse. Y dice que es lo que gana.

"Esto solo me da para dormir y comer. Lo justo para gastos", insiste la mujer, que lleva ya una década en España y esta es la tercera vez que viene al San Froilán. "No sé si volveré. Realmente, esta fiesta no merece mucho la pena. Poco se hace", repite.

A su lado, sus compañeros escuchan y asienten. Más o menos de lo mismo, a ellos también les va parecido. En tanto que esperan por algún cliente, conversan entre ellos. Solo hacen un alto para contestar a qué precio están los artículos. En este caso, son las gafas de sol. "A 10", dice el vendedor. Como los demás, también se queja del poco tirón de las ventas.

Cuando el cuerpo hace de manta
Mantero. SEBAS SENANDENo todos los vendedores senegaleses recurren a la manta. Algunos es como si la llevasen encima de ellos ya que es su propio cuerpo el que carga y muestra los distintos artículos que venden. En estos casos, los vendedores suelen recorrer varias calles del centro y del ferial y también ofrecen sus productos en los distintos establecimientos en los que entran. Pero las ventas siguen siendo escasas.

Esperando la lluvia
Cinco días lleva este vendedor en la ciudad, donde recorre las esquinas ofreciendo collares y pulseras. Cerca de él, está otro chico. En este caso, su venta se centra en paraguas ante las previsiones del tiempo. Quizá, en este caso, las ventas puedan ser mayores. 

 

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