miércoles. 03.06.2020 |
El tiempo
miércoles. 03.06.2020
El tiempo

"Recuerdo cuando llegaron los kiwis. Todos los pedían y se vendían de uno en uno"

María del Carmen Vázquez, en su puesto de la Plaza. J. VÁZQUEZ
María del Carmen Vázquez, en su puesto de la Plaza. J. VÁZQUEZ

María del Carmen Vázquez se jubila tras casi 50 años en la Plaza vendiendo fruta y verdura

María del Carmen Vázquez Fernández llegó a trabajar a la Plaza de Abastos a los 16 años, como ayudante en el negocio de fruta y verdura de un matrimonio. Allí aprendió el oficio: cómo vender, cómo tratar al cliente, cómo hacer que vuelvan y también algo que le parece básico, cómo comprar.

Hasta la semana pasada, en la que echó el cierre de su frutería y colgó el cartel de Se traspasa eligió ella misma la mercancía que vende en el puesto. Es un paso que hay quien elige saltarse, evitar el madrugón y hacer el pedido por teléfono una vez que ha encontrado algún proveedor de confianza. Ella siempre compra en el mismo almacén, pero le gusta ir a seleccionar el producto y cree que se nota después.

La chica que empezó tan jovencita no ha tenido muchos problemas para fidelizar clientela. Explica que a una de ellas la atendió en el puesto en el que empezó su vida profesional y se fue con ella cuando, cuatro años después, se hizo con el suyo propio. "Sigue viniendo una vez por semana a hacer la compra. La traen sus hijos. Tiene 95 años", apunta.

Los placeros de hace cuatro décadas cocinaban a diario caldos limpios para combatir el frío de unas instalaciones sin paredes

Tener un negocio era su aspiración y, con muchos esfuerzos, logró cumplirla. "Fue muy complicado. En aquel momento estábamos pagando la hipoteca y eran muchos gastos. Nos costó 100.000 pesetas de entonces, que era en aquel momento una cantidad importante", recuerda.

La Plaza no tenía nada que ver con lo que es ahora. Solo contaba con techo, pero nada en los laterales. "Hacía un frío espantoso. Cuando llovía y había viento nos llegaba el agua. Entre todos los compañeros compramos un camping gas y una cocinita y nos hacíamos caldos limpios para aguantar el frío. Cada uno aportaba lo que tenía, uno, un puerro; otro, carne...", recuerda.

Casi cinco décadas rodeada de fruta y verdura, permiten a María del Carmen conocer bien cómo han cambiado las costumbres de alimentación, a la par que la oferta. Antes, el producto era lo tradicional; manzanas, naranjas y peras, en el caso de la fruta; repollos, nabizas y berzas, en el de las verduras.

Con el tiempo se fueron sumando nuevas incorporaciones, algunas que fueron en su momento verdaderas revoluciones. "Recuerdo cuando llegaron los kiwis. Los tuvimos por primera vez antes de Navidad y todo el mundo los quería probar. Muchos los llevaban de postre para las fiestas navideñas. Un cliente compró una caja entera aunque eran caros. Por entonces, se vendían de uno en uno", explica. En el campo de las verduras, quizás la llegada más llamativa fue la del brécol, la flor de una planta que llegó para quedarse.

Con la verja bajada, la frutera agradece a todos sus clientes y al apoyo de su familia, especialmente su marido, que le hayan permitido "cumplir un sueño, el de tener mi propio negocio".

"Recuerdo cuando llegaron los kiwis. Todos los pedían y se vendían...
Comentarios