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Una píldora a su medida

Elaboración de un preparado framacéutico (Foto: Sebas Senande)
Elaboración de un preparado framacéutico (Foto: Sebas Senande)

Supone un escaso 1% en el cómputo general de la facturación de una farmacia y, pese a todo, sigue teniendo su razón de ser. La formulación magistral, que muchas oficinas de Lugo realizan pero sólo tres para comercializar a terceros, encuentra en las enfermedades raras y en los vacíos del mercado su público potencial

puede que no haya un mercado con las reglas tan claras como el farmacéutico: la demanda lo rige todo. Si no hay suficiente ¿para qué tener oferta? Y el suficiente en ese negocio debe ser necesariamente una cifra gigantesca. De esta forma, discrimina a importantes conjuntos de población con determinadas dolencias y características que no llegan a ser rentables como para fabricar el medicamento que necesitan. En ese terreno de nadie actúa con considerable efectividad la formulación magistral, la fabricación individualizada de un medicamento o un preparado que alivie problemas que o bien no encuentran solución en los productos de la industria o lo hacen en un formato inadecuado.

Gran parte de las farmacias de Lugo la realizan, si bien sólo tres formulan para otras oficinas. En común, sí tienen cuáles son las especialidades en las que más se recurre a este tipo de medicamentos y qué fármacos son los más solicitados.

Un problema que sufren algunos bebés es el reflujo gastroesofágico; es decir, vomitan todo lo que comen. No se puede decir que sea una situación común pero tampoco extraordinaria y que, con seguridad, angustia mucho a los padres. Sin embargo, no existe la ranitidina -el medicamento que se prescribe en estos casos- en una presentación y con una dosis adecuada para un niño tan pequeño. La fórmula magistral preparada para un niño en concreto, que tiene en cuenta su peso y que se presenta en jarabe (no en cápsulas que obliguen a los padres a abrírselas y mezclar el polvo con otra cosa) tiene buena salida en las farmacias lucenses.

La caducidad también puede marcar la diferencia a la hora de que una empresa se decida a fabricar un determinado producto. Un fármaco realmente efectivo para la dermatitis del pañal no pasa la criba porque tiene una caducidad de días.

Otra de las características de este tipo de fármacos es que permiten añadir propiedades, una sobre otra, para, en un sólo preparado, atacar varios frentes que no existen combinados de esa forma en la industria.

Por ejemplo, los enfermos oncológicos que reciben radioterapia en la zona del cuello suelen tener severos problemas para deglutir, sienten dolor al hacerlo. Muchos de ellos pueden sufrir, además, hongos. Para la mucositis, las farmacias preparan un gel con lidocaína que insensibiliza la zona y permite tragar y ese mismo gel puede incluir un tratamiento antifúngico.

Algo similar ocurre con la psoriasis y el eczema, para las que se puede combinar un corticoide que ayude a desinflamar la zona, urea que hidrate la piel y ácido salicílico, que favorece la descamación del área afectada. Todo en una crema.

En otros casos es cuestión de dosis. En cuanto las empresas farmacéuticas detectan que una fórmula magistral se está recetando con asiduidad y prevé que aumente aún más sus ventas, se lanza a su fabricación. Sin embargo, en ocasiones compensa fabricar cierta proporción pero no otra. El minoxidil, un clásico contra la caída del cabello, se encuentra al 5% pero no al 2%, por ejemplo.

No sólo los medicamentos encuentran su público en la formulación magistral, también productos de los que el usuario pretende determinadas propiedades. Una crema sin un excipiente, sin un determinado aroma o sin la presencia de un ingrediente particular que a una persona en concreto produce cierta reacción alérgica sería uno de estos casos.

También lo sería el de un repelente de mosquitos para condiciones extremas que no presentase ese olor tan característico y desagradable de muchas de las presentaciones industriales.

Si bien se fabrican en la farmacia, las fórmulas magistrales siguen siendo medicamentos o preparados que necesitan prospecto, instrucciones claras y un registro de qué productos se utilizaron, en qué proporción, en qué orden, qué cantidad. Es decir, en esos casos, la farmacia funciona con el comportamiento de un pequeño laboratorio con todas las garantías.

Muchas de las fórmulas más reclamadas están incluidas en la Seguridad Social, de forma que los farmacéuticos lucenses tienen intención de informar a los centros de salud sobre los usos, aplicaciones y posibilidades de muchas de ellas.

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