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Un ordenador y una idea

HAY LUCENSES QUE viven en otro mundo, uno que no entiende de atrasos atávicos ni de subsidios ni del pan para hoy, hambre para mañana. Uno de ellos es Jacobo Lázare, uno de esos empresarios que el lenguaje mitológico moderno ha dado en llamar emprendedor. Creador de la tienda on line de productos informáticos Disco Azul y de otra docena de webs de venta especializada, acaba de poner en marcha además el sitio de compra, venta y envío BidoBido.

El caso es que Jacobo pudo ser un lucense como otros muchos, pero el error en una sola pregunta le impidió aprobar unas oposiciones a la Xunta, después de haber estudiado Ingeniería Técnica Forestal. Pero suspendió, gracias a Dios, y decidió buscarse la vida: "Empecé en el 2003, en mi habitación, con un ordenador, una conexión a internet y 300 euros que tenía de los regalos de Reyes". Su primer pedido de material fue a EE.UU.; le costó 125 euros, después de revenderlo por internet, sacó el doble. "En seis meses ya no cabía más mercancía en casa de mis padres, y eso que es una casa grande de campo". Seis años después, ha necesitado ya tres ampliaciones de negocio, mantiene una plantilla de 19 personas que no para de crecer y sus empresas han subido facturación a un ritmo del 300 por cien anual. Algunas pinceladas: es el principal cliente en España de la empresa de transportes UPS; su página especializada en venta a establecimientos de productos relacionados con videojuegos sirve a 1.500 tiendas de toda Europa; Disco Azul es una de las marcas líderes en su sector en España; y está abriendo mercado para BidoBido en EE.UU., para lo que cuenta con el jugador de baloncesto Rudy Fernández como imagen. De hecho, quizás veamos al jugador de la NBA por Lugo después del Eurobásket.

"La cabeza me da muchas vueltas ", explica, "pero qué le voy a hacer. ¡Ya me gustaría a mí saber parar!". Es mentira. Pudo hacerlo y dedicarse sólo a vivir si hubiera aceptado la oferta que el Grupo Planeta le hizo el año pasado por su empresa, pero "no me apetecía. Se llevaría la empresa a Barcelona, y todos los que trabajan en ella son de Lugo. No puedo pensar sólo en mí. Además, creo que no estaría satisfecho, no podría estar mucho tiempo sin hacer nada y es importante trabajar en lo que te gusta".

Su aspecto y su forma de entender la empresa recuerda mucho, a escala lucense, a todos esos jóvenes empresarios que se han hecho los dueños del mundo de la noche a la mañana con sus ideas en internet. Es un joven como cualquier otro de 31 años. Llega a la cita en una Harley — "es una moto muy tranquila. Antes tenía una de carretera, pero a nada que mueves la muñeca... Es mi carácter, soy tranquilo, no me suelo enfadar. He salido a mi abuelo"—, Vaqueros y camiseta, sin afeitar, las orejas un poco grandes, las paletas algo salidas y el pelo lacio con la frente en crecimiento. Un tipo normal. Contenido en el comer, bebe Coca light y agua. De postre, fruta. La diabetes marca sus normas y no permite tonterías.

Adicto, lógicamente, a todo tipo de gatches, está siempre conectado, pendiente del Twitter y el correo electrónico. Sin embargo, está abierto al mundo y muestra conocimiento e interés por la actualidad. Es, no obstante, técnico cuando habla de números y mercado, una cabeza de rápida actualización en todos los aspectos. "Tienes que estar informado; antes ni miraba las páginas salmón de los periódicos, era lo que tenías que pasar antes de llegar a deportes; ahora es lo que primero leo".

Eso no significa que deje de leer las páginas deportivas. Seguidor del CD Lugo y, sobre todo, del Breogán, se declara amante de los deportes de motor. Por eso, ahora que puede permitírselo, goza cuando puede conduciendo un Ferrari en un circuito. Prefiere alquilarlo en lugar de comprarse uno, "porque me gusta utilizar las cosas y ese coche no podría usarlo habitualmente".

No sucede lo mismo con uno de los primeros caprichos que se dio en cuanto pudo: un barco llamado Noviembre 19 —la fecha de su boda— que flota en el puerto de Ribeira, el lugar en el que veranea desde niño y en el que aprendió a navegar.

Con fama de buen anfitrión entre sus conocidos, que siguen siendo los de siempre, parece que todavía tiene los pies en el suelo, pese a la entrada de mucho dinero en muy poco tiempo: "Si te gusta lo que estás haciendo, sigues siendo igual. Si es así como creaste la empresa, ¿por qué cambiar? No hay dinero que compre la familia o los amigos. Probablemente no podría soportar irme mucho tiempo fuera y estar alejado de mi familia y mis amigos. Eso es lo que me da miedo de entrar en el mercado americano, que hay que pasar mucho tiempo allí".

Seguramente lo que necesita Lugo es un par de docenas de personas con ese tipo de miedo, lucenses que vivan el hoy como si ya fuera el mañana.

(En la foto de PEPE ÁLVEZ, Ciberjacobo)

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