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Un hostelero de Lugo que se enfrentó a la Sgae, condenado a pagar 872,30 euros

Pablo Quijada, en el establecimiento que regenta. J. VÁZQUEZ
Pablo Quijada, en el establecimiento que regenta. J. VÁZQUEZ

Indignado y resignado. Ése es el estado de ánimo de un hostelero lucense que ha tenido que abonarle a la Sociedad General de Autores y Editores (Sgae) 872,30 euros por las cuotas de los últimos cinco años, en cumplimiento de una sentencia dictada por el juzgado de instrucción número dos de Lugo.

«Non sabes nin por que pagas. Como diría Mourinho, por que?», afirmó el afectado, Pablo Quijada, que desde hace dos décadas regenta la cervecería Lúa en la Rúa Nova.

El fallo judicial establece que este empresario tiene que pagar a la Sgae -lo que ya ha hecho- 872,30 euros en concepto de «comunicación pública de obras» entre enero de 2006 y noviembre de 2010.

«Deberían preocuparse non só por cobrar, senón tamén de informar». Ésa es la principal queja que realiza Pablo Quijada sobre la forma que tiene de actuar la sociedad que preside Teddy Bautista porque, a su juicio, «non sabes si pagas por ter dous televisores, por ter conexión a internet ou por poñer música», que son los servicios audiovisuales que ofrece en su establecimiento.

«Unha fundación sen ánimo de lucro con máis de 100 anos de historia como a Sgae, que o ano pasado ingresou uns 365 millóns de euros, podería molestarse un pouco máis en explicar por qué hai que pagar e a que destina as súas gañancias», agregó este hostelero lucense.

Atribuye, en parte, «a mala imaxe» que esta sociedad tiene entre los ciudadanos precisamente al hecho de que le aplica cuotas a los empresarios de diferentes sectores, pero que, según puso de manifiesto, no les rinde cuentas sobre lo que hace con lo recaudado.

Pablo Quijada aseguró que hace años -ni recuerda cuántos- recibió una carta de la Sgae conminándole a pagar sus cuotas. Se desentendió del asunto hasta que hace unos meses recibió la notificación de que esta sociedad había entablado una demanda judicial contra él. «Por aquí non vin a ninguén da Sgae. Son invisibles», indicó.

La sentencia la recibió también con resignación. «Tocoume a min. Outro día será a outro. Será que o botaron a sorte», dijo. Además de los 872,30 euros por las cuotas a la Sgae, ha tenido que desembolsar casi lo mismo por las costas procesales, según hizo hincapié, «cando peor van as cousas».

Este empresario cuestiona que haya dos varas de medir, que el abono de las cuotas a esta sociedad sea discriminatorio. Aseguró que conoce a compañeros de su gremio que no han pasado por caja y que todavía no han sido sancionados.

«Non paga todo o mundo. É todo tan confuso que te indigna. Se hai que pagar, págase como sucede con outros servizos. Pero témolo que facer todos, non uns sí e outros non», puntualizó este hostelero.

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