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Trepadores en el Parque

Adolfo Abraldes, podando uno de los cedros del Parque esta semana. J. VÁZQUEZ
Adolfo Abraldes, podando uno de los cedros del Parque esta semana. J. VÁZQUEZ

Son auténticos equilibristas, aunque llevan a cabo su trabajo con las máximas medidas de seguridad. Adolfo Abraldes y Andrés Diéguez son dos de los operarios desplazados esta semana a Lugo por la empresa pontevedresa Arbogal -con oficina también en la capital lucense- para realizar una poda de seguridad en varios árboles del Rosalía de Castro. Su trabajo, a varios metros de altura, llama la atención de todos cuantos estos días visitan el Parque.

Saltan de rama en rama con una destreza sorprendente, se agarran a ellas con los pies y manejan una pequeña motosierra y una navaja no tan pequeña casi en cualquier postura. Prueba de su buena forma y su pericia no solo es el trabajo diario. En junio participaron en el XI Campeonato Nacional de Trepa, en Sabadell (Barcelona) y Adolfo quedó tercero en la clasificación final y Andrés, quinto. Además, Adolfo se proclamó campeón nacional de trepa libre, una de las cinco pruebas del concurso que organiza la Asociación Española de Arboricultura, y posteriormente acudió al campeonato europeo, que este año se celebró en Viena. Hubo 65 participantes y quedó en el puesto 39.

Los dos jóvenes, junto a otros operarios de Arbogal, podan estos días los cedros y las secuoyas del Rosalía de Castro, unos árboles que, en su opinión, estaban muy necesitados de una tala de seguridad. La llevan a cabo con técnicas de tree climbing o escalada de árboles, un sistema que procede de América, explican.

«Podamos de arriba a abaixo e de dentro a fóra. A xente que non coñece esta técnica e que nunca nos viu traballar pensa que é perigoso, pero é moito máis seguro e barato que facelo cunha plataforma. Só pagas operario e especialización, do outra xeito tes que pagar unha grúa, nivelar... E a poda é moito máis matizada, porque chegas a lugares cos que cunha plataforma é difícil chegar», explica Andrés.

Los jóvenes trabajan con todas las medidas de seguridad posibles. Llevan arnés con dos puntos de anclaje, uno fijo y otro móvil, para desplazarse por el árbol; una cuerda de acceso para rescate; una navaja con el mismo fin, aunque también sirve para cortar pequeñas ramas; casco; auriculares; gafas y un pequeño botiquín. Como material de trabajo llevan una motosierra de pequeña cilindrada y un serrucho.

Los dos primeros días de la semana, los operarios de Arbogal trabajaron en los cedros de la zona de los juegos infantiles. Unos árboles que encontraron sanos pero con falta de poda. «Polo que se ve, o último que se lles fixo foi un corte das ramas máis baixas, pero non tala de saneamento. Tiñan bastantes pólas secas. Pero polo demais teñen boa saúde, non teñen ramas fisuradas, os estrangulamentos son moi puntuais...», explica Adolfo.

Expectación

El trabajo de los jóvenes pontevedreses no deja indiferente a quien pasea por el Parque, aunque aseguran que en otras ciudades la expectación todavía llegó a ser mayor. «Nalgún sitio a xente leva cadeiras e séntase a mirar», asegura Andrés, mientras que Adolfo recuerda una de las últimas talas en Ourense. «Eu penso que se xuntaron cen persoas», dice.

El trabajo en el principal parque de Lugo les está sirviendo también para captar nuevos clientes. Su habilidad en las copas hizo que, en lo que va de semana, varias personas se dirigieran a los operarios para preguntar si hacen trabajos particulares y para pedir presupuestos para distintas labores, desde podas de jardines a mantenimiento de pinares.

Hongos

En el caso de las secuoyas, no solo están siendo podadas, sino que se les aplicó un tratamiento para intentar combatir la infección por armillaria, un hongo muy destructivo.

Los técnicos destaparon las raíces con aire a presión, cortaron las que estaban secas y aplicaron al resto un líquido fungicida. A continuación, las tapan con un triturado de hoja y rama, una mezcla que elaboran con los restos de poda y que acabarán de aplicar en los próximos días.

«É unha mistura de rama e folla que pudre sobre a raíz e crea vida, e que neste caso é moi necesaria porque o solo está moi pobre», explica Andrés.

En la actualidad solo quedan tres secuoyas. Todas presentan un estado bastante precario pero, en el caso de una, tiene tanta infección y ramas secas que está en la cuerda floja. Las secuoyas están en la parte central del Parque y, junto a los cedros, se encuentran entre los árboles con mayor porte.

Arbogal y la empresa lucense Cerna Enxeñaría están ultimando un estudio fitopatológico y biomecánico de los 276 árboles del Rosalía de Castro.

Los resultados serán determinantes para decidir qué árboles hay que talar y por qué especies se deben sustituir, aunque de momento no hay plazo ni presupuesto para este trabajo.

ABRALDES
Campeón nacional de trepa libre

Adolfo Abraldes se proclamó en junio pasado campeón nacional de trepa libre, una prueba que precisa de máxima velocidad y agilidad. Se realiza sobre un árbol de tronco completamente vertical y ramificado a lo largo de todo su fuste, para facilitar la ascensión.

La trepa es libre, aunque se permite ayudarse de una cuerda. Al llegar arriba hay que tocar con una mano la campana, situada a unos 16 o 18 metros de altura. Esta semana practicó en el Parque.

Otras pruebas

El Campeonato de Trepa que organiza la Asociación Española de Arboricultura consta de otras cuatro pruebas: lanzamiento de hondilla, presa de pie, rescate aéreo y desplazamiento en el árbol.

Especialista en escalada

El campeonato suele reunir a especialistas en poda, pero también a otros profesionales y aficionados a la escalada.

Un deporte en auge

El tree climbing o escalada de árboles se ha popularizado mucho en los últimos años, hasta convertirse en una práctica deportiva cada vez más extendida.

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