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''Se sigo aquí é grazas á xente que me salvou'', dice la agredida en la calle

Blanca, de espaldas, tras ser víctima de la agresión. (Sebas Senande/ EP)
Blanca, de espaldas, tras ser víctima de la agresión. (Sebas Senande/ EP)

A Blanca siempre le gustó Lugo. Profesional de la enseñanza, no lo dudó cuando le ofrecieron la oportunidad de hacer una sustitución en la ciudad. El jueves precisamente había quedado para ver un piso de alquiler cuando un desconocido totalmente fuera de sí la atacó brutalmente en plena calle, en la Praza Irmás Pedrosa, frente a la cafetería Maitines. La reacción de un puñado de ciudadanos anónimos que lo vieron todo y consiguieron reducir al agresor evitó lo que podía haber terminado en algo mucho más serio.

«Quero destacar o traballo desa xente. Creo que se sigo aquí é grazas á xente que me salvou», señalaba ayer desde Santiago, bien de salud pero «bastante baixa de moral». Es normal, porque lo que en el parte médico inicial eran unas contusiones, un moretón en la cara y una calva en el pelo -el agresor le arrancó una mata de un tirón- se convirtió un día después en un esguince cervical serio y en un cuerpo tan dolorido que precisó de inyecciones relajantes intravenosas.

Blanca, sin embargo, no encuentra más que palabras de agradecimiento para todos, desde una señora que se le sentó encima a «os traballadores da cafetería, que me puxeron xeo, me limparon a cara e me coidaron coma se fose da familia». Y, especialmente, a un joven que había sido amenazado previamente por el agresor y que fue quien consiguió reducirlo y retenerlo hasta que llegó la Policía. «Estoulle especialmente agradecida, pero moi preocupada porque me dixeron que era un rapaz magrebí e que a Policía o levou á comisaría por non ter papeis. Pode ter problemas por axudarme».

La Policía Nacional confirmó ayer a este diario que, efectivamente, el joven fue trasladado a comisaría para ser identificado, pero que no fue detenido ni se le abrió ningún expediente; según un portavoz policial, se trataba simplemente de identificarlo con vistas a que preste declaración en un futuro juicio.

Mientras, esta víctima aún se mostró más sorprendida cuando supo que su agresor, un toxicómano lucense de 48 años, ya había atacado a otras dos personas antes que a ella ese mismo día, y que incluso fue puesto en libertad después de uno de esos ataques. La razón es puramente legal, ya que su actuación se considera falta y no delito, por lo que no pueden detenerlo, pero no deja de resultar sorprendente que ni siquiera fuera llevado al Hula -en cuya unidad psiquiátrica fue internado para su valoración después de pegar a Blanca-. «Eu entendo que a Policía ten a obriga de manter a orde social. Eu non quero mal para el, pero está claro que se segue libre vai seguir agredindo. Se ten un problema mental, terá que estar nun centro adecuado», reflexiona esta mujer.

Otra de las cosas que le gustaría destacar es la frialdad con la que fue tratada en comisaría, que en algunos momentos rozó la desconsideración: «Non teño nada en contra da Policía, pero si en contra do procedemento cunha persoa que é unha vítima».

Nada, en cualquier caso, que le haga renegar de la ciudad y de unos ciudadanos que le demostraron que acertó cuando se decidió a venir a trabajar a Lugo.

El joven magrebí fue llevado a comisaría para ser identificado, aunque salió en libertad y no se le abrió ningún expediente

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