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''Presentarme a decana ya no era una opción sino una obligación''

María Isabel González Rey (Foto: Pepe Álvez)
María Isabel González Rey (Foto: Pepe Álvez)

Es la única candidata al decanato de Humanidades en las elecciones que se celebran hoy, así que con toda seguridad dará el relevo a Alexandre Veiga. Trabajar para lograr un centro visible, que conecte con el alumnado y con las empresas son los pilares de un proyecto que González Rey comparte con Miguel González y Jodee Anderson

Isabel González Rey ejerció varios años de vicedecana en Humanidades y fue vicerrectora adjunta en el primer año de gobierno del actual rector, Juan Casares Long, cargo que abandonó para presentarse a las elecciones al decanato. Lo hizo en la segunda convocatoria, pues en la primera no se presentó candidatura alguna.

¿Por qué ha decidido presentarse?

Era algo que ya estaba de antes, cuando era vicedecana y Casares me propuso formar parte de su equipo. Ya se mencionó en nuestra primera conversación el ¿qué pasaría si...? Cuando llegó el momento, el rector desde un principio aceptó la idea de que, si realmente era necesario, me dejaría marchar, y así fue. No se presentó nadie; es cierto que ahí lo dejé pasar porque quería dar la oportunidad de que cualquiera presentase su propuesta, no quería ser acaparadora, pero en la segunda oportunidad ya lo vi necesario, ya no era una opción sino una obligación. En ese momento, volví a retomar esa conversación con Casares y, aunque fue una decisión que provocó una reestructuración, la entendió perfectamente. Desde la facultad también me alentaron y me siento muy apoyada. Quizás no me presenté en la primera vuelta porque me faltaba encontrarme inmersa en un proyecto concreto, en el que pueda aplicar lo que he aprendido como vicedecana y vicerrectora.

¿Qué resaltaría de su equipo?

Una de las características de nuestro equipo es que, tanto yo como Jodee Anderson y Miguel González, hemos formado parte del equipo decanal de la facultad en anteriores ocasiones. Puede parecer continuista, pero lo cierto es que pretendemos utilizar esa experiencia para ir mejorando lo que hay. Así que contamos, por un lado, con la experiencia y, por otro, con las ganas necesarias para fomentar un poco más las iniciativas que se puedan emprender, contando con todo el profesorado de la facultad y con todo lo que ya se está haciendo.

¿Cuáles son las principales características de su proyecto?

Nuestra gran baza va a ser seguir potenciando las prácticas en empresas, para que se vea que los alumnos cursan grados realmente aplicados, con demanda en el mercado laboral. Queremos crear sinergias con las empresas culturales para que la universidad sea un punto de encuentro entre los profesionales y nuestros alumnos. Además de los procesos de internacionalización, ya tenemos muchos convenios Sicue y Erasmus, pero hay que seguir trabajando en ello. La gente que viene da mucha vida a la facultad, además es muy positivo para la imagen de la misma, por no hablar del enriquecimiento que supone para los alumnos el intercambio de estudiantes y profesores. Y por supuesto seguir con el trato cercano con el alumnado que caracteriza a esta facultad, una ventaja con respecto a otros centros ya que la disposición que tenemos con ellos es máxima.

¿Alguna medida concreta para combatir la caída del alumnado que azota el campus de Lugo?

Mucha más comunicación, mucho más conocimiento, tenemos que hacer una labor de campo para que todos nos concienciemos de que hay que hacer llegar la información a los institutos y estar más presentes en los medios explicando realmente lo que hacemos. La base es una mejor comunicación, es necesario hacer una política más fuerte en este sentido para que la gente sepa realmente lo que ofertamos. Y hacer que vengan a vernos desde sectores profesionales para que también nos conozcan y ser como un puente. Se trata de una facultad con una oferta muy estructurada, con los grados y el máster. Las características del centro como facultad de Humanidades, se justifican totalmente con lo que ofrece, pero la gente lo desconoce.

En esta época de recortes en la que nos encontramos, ¿es un momento difícil para asumir la dirección de un centro?

Sí y no. Esta facultad en particular tiene cubiertas todas sus necesidades, no hacen falta grandes inversiones en infraestructuras y está equipada de nuevo. Lo que tenemos que hacer es optimizar los recursos que tenemos. Inversión no va ha haber, no es necesaria por ahora pues tenemos un edificio de 2001. Son tiempos difíciles pero en este centro, de momento, lo llevamos bien. Es cierto que ha sido un año malo, de apretarse el cinturón y subsanar cosas para que el curso que viene estén las cuentas saneadas, así es como lo ha comunicado el equipo rectoral y creo que cabe esperar tiempos mejores. Todos los centros están concienciados de que hay que asumir ciertos recortes y todo el mundo ha hecho un gran esfuerzo.

Ha sido vicerrectora, ¿qué le parece que se haya reducido un vicerrectorado en Lugo?

Se ha reducido, pero hemos ganado. A nivel de equipo se ha ganado un nuevo vicerrectorado, el de Relaciones Exteriores que es una apuesta muy necesaria porque la internacionalización de la universidad es un pilar importante. Así que no lo enfocaría por reducir; en plan contable sí que pasamos de tres a dos, pero yo creo que no hay ninguna pérdida de calidad porque los que están asumen perfectamente la función que yo tenía de enlace con Santiago y sin merma de la comunicación. Por otro lado, la Universidad en su conjunto ha ganado un vicerrectorado que no estaba visualizado, era un área que asumíamos los otros vicerrectores.

ÉPOCA DE CAMBIOS
''El grado en Ciencias de la Cultura tiene todo lo necesario para cuajar en la sociedad''

El nuevo equipo empezará a desempeñar sus funciones a partir de la próxima semana y, además de ciertas medidas de ajuste, tendrá que continuar trabajando en la, todavía reciente, adaptación de la Universidad a Bolonia.

¿Cómo han abordado la adaptación de sus titulaciones al nuevo plan de estudios?

La verdad es que no tuvimos ningún problema, ni con el alumnado ni con los profesores. Todavía continúan varios cursos por el viejo plan -4º y 5º de Hispánicas y 3º, 4º y 5º de Humanidades-, pero a estos no les ha influido para nada la implantación de Bolonia. Además, tenemos plantilla suficiente para asumir las licenciaturas y los grados.

El máster que imparten, ¿es una continuación del nuevo grado?

El máster en Servicios Culturales es un complemento del nuevo grado en Ciencias de la Cultura, desde luego. Pero el máster ya cuenta con cierta trayectoria, pues empezó a impartirse en 2006, fue de los primeros másteres oficiales europeos de la USC, y tiene mucho éxito. El pasado curso, fue el posgrado presencial con más matrícula, además atrae a muchos estudiantes extranjeros. En cuanto al grado, hay que darle su tiempo pero, al combinar la visión humanística y la profesional, creo que tiene todo lo necesario para cuajar en la sociedad.

''Presentarme a decana ya no era una opción sino una obligación''
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