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''Pedía de rodillas no ir a clase''

Una madre lucense quiere denunciar públicamente el «tremendo calvario» que pasó su hija de 17 años -alumna de segundo de BAC en un colegio concertado de Lugo- cuando todos sus compañeros se pusieron de acuerdo para dejar de hablarle. La denunciante asegura que el centro «ignoró» un caso de ‘mobbing’ que afectó sobremanera a la autoestima de la niña.

Según explicó la mujer, los amigos de la menor -que lleva en el mismo colegio desde los cuatro años y nunca antes había tenido ningún contratiempo- comenzaron a aislarla en el presente curso escolar, cuando la niña tuvo un problema de salud y los profesores aceptaron hacerle varios exámenes fuera de plazo. «Los chicos se lo tomaron muy mal y planearon un boicot contra ella a través de twitter. Empezaron a decirse unos a otros que había que pasar de ella y que lo mejor era que nadie le dirigiera la palabra», dice.

Tras soportar durante unos meses esta situación, la chica comenzó a decir en su casa que no quería ir al colegio, pero no daba explicaciones de lo que estaba sucediendo. «Nosotros nos íbamos a trabajar cada mañana pensando que se iba a clase, pero se quedaba en casa. Al final llegó a pedirnos de rodillas que no la obligáramos a ir al colegio», recuerda la madre.

En su desesperado intento por comprender la actitud de su hija, los padres de la menor accedieron a las redes sociales que frecuentaba la chica y descubrieron que sus compañeros se habían puesto de acuerdo para no dirigirle la palabra en el patio ni en clase, no dejarla participar en las actividades de grupo y no sentarse a su lado en el aula, por lo que los padres decidieron reunirse con la dirección del centro.

«Sin embargo», cuenta la madre, «la directora de BAC pensó que todo esto no era motivo suficiente para hablar de aislamiento y que estos comportamientos forman parte de los típicos altibajos que se producen en las relaciones entre los alumnos, especialmente a lo largo de la etapa de la adolescencia. Nos dijo que el hecho de que toda una clase no le dirija la palabra a una compañera no es un problema al que se le deba dar la menor importancia».

Para la menor, sin embargo, la situación resultó insostenible, hasta el punto de acabar ingresada en un centro hospitalario. «La niña acabó a tratamiento por un trastorno ansioso depresivo, pero el psicólogo del colegio ni tan siquiera llegó a atenderla», critica la madre.

En su opinión, el centro no quiso tomar cartas en el asunto o no estuvo preparado para afrontar el reto. «La línea pastoral del colegio consiste en conseguir una formación integral del alumnado, potenciando las dimensiones intelectuales, afectiva, personal y social, favorecer un ambiente de cordialidad, y compartir los valores de respeto y ayuda mutua. Sin embargo, la realidad es bien distinta», apunta. Esta mujer acudió incluso a la consellería de Educación, «pero me dijeron que como la enseñanza de BAC no es obligatoria, poco se podía hacer».

Finalmente, los padres de la menor decidieron darla de baja definitiva en el centro, aunque eso suponga perder el curso. «Ahora se encuentra a tratamiento con un psicólogo, está recuperando su autoestima y tiene ganas de retomar los estudios en otro centro», apunta la madre. Esta lucense asegura que quiere denunciar públicamente el caso de su hija para que tomen en serio los casos de ‘mobbing’, «que durante mucho tiempo eran ajenos al ámbito escolar, pero hoy están a la orden del día», concluye.

El colegio en el que estudiaba la menor, por su parte, no consideró oportuno pronunciarse sobre el caso.

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