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Norbert Hinske: ''Occidente apenas ha pasado por la Ilustración''

Un momento de la conferencia (Foto: Jubón)
Un momento de la conferencia (Foto: Jubón)

Nacido en Berlín (Alemania) en 1931, Norbert Hinske es un prototipo de formación clásica.
Con soltura en la traducción del latín y del griego —al lado de los cuales, dice, "el alemán es
una lengua rudimentaria"—, Hinske vivió en primera persona la Segunda Guerra Mundial en su Berlín natal y se maravilló más tarde con la reconciliación de Alemania y Francia —"un milagro", dice—, fue alumno —"que no  discípulo"— de Heidegger en Friburgo y se ha convertido en uno de los más reputados especialistas en Kant del mundo. Con este bagaje, Hinske recaló ayer en la Facultade de Humanidades de Lugo, donde puso en duda la herencia de la Ilustración en Occidente. "El mundo occidental actual, desde las ideas originarias de la Ilustración, apenas sí se ha mojado los pies en ella", señaló.

Hinske, invitado y traducido por la profesora María Jesús Vázquez Lobeiras, señaló que el término Ilustración poco tiene que ver hoy en día con el movimiento del siglo XVIII. Una de esas contradicciones, apuntó, es, por ejemplo, considerarlo antónimo de fundamentalismo y de fe religiosa, hasta al punto de que a la luz de este razonamiento "al hombre moderno le sería ajena cualquier forma de relación con Dios", cuando en realidad figuras como Locke tenían una profunda fe religiosa.

Progreso
Otra de las incongruencias del término actual, señaló Norbert Hinske, es la asimilación con la idea de progreso, "que en el seno de la Ilustración fue muy discutida" y tenía tanto defensores como detractores. También, señaló, conceptos como el de "autonomía" se han trasformado con el tiempo "de una manera tan fundamental, que hoy en día se refieren prácticamente a lo contrario de lo que entendía la Ilustración".

Según Hinske, "los conceptos corrientes de razón, libertad, igualdad" que se atribuyen a la Ilustración no bastan para definirla, sino que en el corazón de las ideas ilustradas estarían "la idea del destino del ser humano y la idea de la razón humana universal", así como "la imposibilidad de un error absoluto", lo que supone, según el pensamiento de Kant, que ningún razonamiento podría ser reprobado "con el apelativo de monstruosidad, de falta de gusto, sino presuponer que en dicho error ciertamente ha de haber algo verdadero y sacarlo a relucir".

De este concepto parte también el de "pluralismo", que tampoco se aproxima al tan recurrido concepto actual. "Para Kant no significaba algo así como interpretaciones de la moral y de las formas de vida" sino "adueñarse de la parte de la verdad que se oculta en el discurso del otro y no por simpatía y moralidad", sino por conocimiento, indicó Hinske. En este sentido, abundó, "el partidismo es el autocompromiso con la estupidez y hay ciertas sociedades que pueden hundirse por ello". En línea con este pensamiento, el investigador
alemán mencionó una cultura de la conversación que se desarrolló en Europa en el siglo XVIII que se regía por reglas tales como "al otro, que pone sobre el tapete sus reflexiones, préstale un oído abierto y un espíritu atento".

En el plano político, Hinske recalcó que la Ilustración no iba "contra una determinada forma de gobierno, sino contra la presunción de las instancias políticas de velar por el bienestar o la felicidad de los ciudadanos". En este sentido, apuntó "Kant era un detractor del Estado de bienestar" y por ello señaló que "el ideal de la Ilustración no se corresponde con un Estado que reclama para sí cada vez más competencias, por muy bienintencionadas que éstas sean, sino con un Estado que se retrae tanto como sea posible", concluyó Hinske en su disertación.

Norbert Hinske: ''Occidente apenas ha pasado por la Ilustración''
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