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Más de 600 lucenses se divorciaron en 6 meses y el 60% no fue a juicio

Rocío García Puertas, en su despacho de Lugo. PEPE ÁLVEZ
Rocío García Puertas, en su despacho de Lugo. PEPE ÁLVEZ

Más de 600 lucenses pusieron fin a su matrimonio durante el primer semestre del año, una cifra que se mantiene constante con respecto al mismo periodo del año anterior. Según los datos que maneja el Consejo General del Poder Judicial, los cambios en la provincia de Lugo se produjeron en términos de conciliación, ya que las parejas que disolvieron su matrimonio de forma amistosa se incrementaron en un 13% con respecto a 2009.

Esta circunstancia puede achacarse en gran medida a la crisis, que obliga a muchas parejas a llegar a un acuerdo por temor a que pedir demasiado se convierta en no recibir nada. La abogada lucense Rocío García Puertas -que lleva más de veinte años gestionando casos de separaciones y divorcios- explica que los cambios en la forma de romper un matrimonio comenzaron a percibirse hace cuatro años, cuando la tan nombrada crisis se introdujo en las familias de clase media: «Desde entonces se redujeron las cifras de divorcios y separaciones, ya que, con los mismos ingresos, no se podían mantener dos casas. Así, aunque la pareja ponía fin a su separación matrimonial y se daba una ruptura de hecho, los cónyuges seguían legalmente casados y viviendo bajo el mismo techo para compartir gastos».

Cuando esta alternativa no se contempla, las parejas dan un paso más y acaban exponiendo su caso ante un letrado. «Lo ideal es llegar a un acuerdo. Los abogados», comenta García Puertas, «tenemos el deber jurídico de luchar por los intereses del cliente, pero también el deber moral de intentar que el matrimonio llegue a un divorcio de mutuo acuerdo o consensuado».

Entre las ventajas de la conciliación, esta letrada señala que resulta económicamente más ventajosa, ya que la pareja sólo necesita un abogado y un procurador. Además, se reduce el desgaste emocional de los implicados y suele resultar un método más beneficioso para los hijos.

Diferencias

Precisamente, la custodia de los menores es una de las principales causas de debate en las rupturas matrimoniales. «Actualmente, todavía hay una cultura social de que los hijos se queden con la madre y muchos padres ya dan por hecho que esto va a ser así. En estos casos, lo que hay que intentar es que el progenitor no custodio pueda ver a los niños cuando quiera y que no haya puntos de encuentro por el medio. Los menores», explica, «deben asumir la nueva situación de la manera más natural posible».

Aun así, Rocío García reconoce que cada vez son más los padres que solicitan la patria potestad de sus hijos o que valoran la posibilidad de una custodia compartida, «aunque esta opción es todavía bastante novedosa, ya que sólo lleva cinco años contemplada en la ley».

Más problemático que la custodia y la pensión de los descendientes resulta el reparto de los bienes. En este sentido, tal y como explica la letrada, a mayor liquidez económica y más bienes gananciales, más posibilidades hay de conflicto. Aquí, una vez más, el papel de los abogados resulta esencial, «ya que la pareja suele acudir a nosotros en un momento de gran crispación emocional y el abogado tiene que intentar aplacar la tensión. A veces es mejor dejar pasar un tiempo y retomar la negociación desde la calma», dice.

Aun así, en su dilatada experiencia profesional, Rocío García Puertas se encontró con casos en los que las diferencias eran tan grandes que resultó imposible el más mínimo consenso. «Recuerdo una separación contenciosa en la que hubo que tasar todo el ajuar doméstico, hasta la vajilla y la cristalería», apunta.

Edad

Por otra parte, los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el mayor número de rupturas en la provincia de Lugo se concentra en la franja de 40 a 49 años de edad, rompiendo así el tópico de que son los jóvenes quienes rompen su relación al mínimo enfrentamiento.

Rocío García confirma que, efectivamente, la mayoría de divorcios tramitados en Lugo tienen como protagonistas a parejas que llevan a sus espaldas más de veinte años de matrimonio -el 40% en 2009, según el INE-, «ya que hoy el divorcio está socialmente aceptado y no importa la edad a la que se termina una relación».

Sin embargo, también hay un número nada desdeñable de parejas que se van cada uno por su lado en el primer año de matrimonio. «En una ocasión», recuerda García Puertas, «vino a mi despacho un matrimonio que quería divorciarse tan sólo dos meses después de la boda. Yo les dije que tenían que esperar -ya que la ley impide tramitar la separación antes de los tres meses de matrimonio-, y al final lo arreglaron y siguieron juntos».

«La separación», continúa la letrada, «es igual de traumática a los treinta que a los cincuenta, aunque las consecuencias son diferentes, ya que los hijos suelen sufrir más cuanto más conscientes son de la situación, y el reparto de los bienes se complica más cuanto más consolidado está el patrimonio ganancial».

A las diferencias de la pareja a la hora de intentar un acuerdo se suman las opiniones de los familiares y amigos, que a menudo se permiten opinar más de lo aconsejable, «por eso lo ideal es que las decisiones las tome únicamente la pareja», concluye García Puertas. Además, y a modo de anécdota, un estudio de tres universidades estadounidenses llegó a la conclusión de que si en un grupo de amigos se produce una separación, se incrementa hasta en un 75% el riesgo de que las otras parejas acaben por romper su vínculo. Así, cuanto más al margen, mejor.

Solicitudes: La mayoría son presentadas por ambos cónyuges

Los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre la provincia de Lugo revelan que la mayor parte de las solicitudes de divorcio son presentadas por ambos cónyuges, un 41% del total en 2009

La mujer, más decidida

Cuando la solicitud es presentada por uno solo de los miembros de la pareja, es mayoritariamente la mujer quien toma la iniciativa. Así, el pasado año, la esposa presentó la solicitud en 180 casos, y el marido, en 164.

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