Luis Hueso: ''Hay gente que sin el cine no sabría de Nerón y el incendio de Roma''

Luis Hueso. Foto: PEPE ÁLVEZ
photo_camera Luis Hueso. Foto: PEPE ÁLVEZ

Luis Hueso Montón es una autoridad en Galicia, y fuera, en historia del cine y ayer habló en Lugo sobre el tratamiento que esta disciplina dio al Imperio Romano a lo largo de los años. Fue invitado por la Cohors III Lucensium para hablar de ‘Roma no cine: a historia e a ficción».

Roma en el cine. Háblenos de esa relación.

La sociedad siempre ha buscado la forma de recuperar el pasado, a través de las inscripciones, de los cuadros, de la novela..., y era lógico que el cine también lo hiciera. ¿Por qué Roma? Porque la antigüedad siempre fue un punto de atracción, para todas las culturas, y porque en la segunda mitad del siglo XIX se publicaron una serie de novelas romántico-históricas que tuvieron muchos lectores y marcaron mucho la visión del pasado. ‘Los últimos días de Pompeya’, ‘Fabiola’, ‘Ben-Hur’, Quo Vadis... Era natural que el cine se acercara a esas novelas, ya tenía hecha la publicidad. Hay dos etapas. Hasta los años sesenta, el cine está muy influido por estas novelas, son películas-espectáculo y consagran estereotipos. La imagen que más recuerda la gente de Nerón es la de Peter Ustinov en ‘Quo Vadis’, tocando la lira y viento arder Roma. A nivel temático, Roma es el circo y las orgías. Hay también una visión muy religiosa, con las persecuciones a los cristianos.

Eso fue cambiando.

Sí, se pasa a películas como ‘Espartaco’ y ‘La caída del Imperio Romano’, que siguen teniendo mucho espectáculo pero introducen reflexiones de tipo histórico, las luchas del Senado, la lucha de Marco Aurelio por conseguir la Pax Romana, la lucha por convertir en cristianos a los bárbaros... Y hay otra tendencia, la del péplum, o cine de aventuras de Roma y Grecia -es el paralelo italiano del espaghetti western-, que tiene dos interpretaciones. Una es la influencia de los musicales, como ‘Golfus de Roma’, un musical de Broadway que fue adaptado al cine y cuenta en clave de comedia el mundo de los esclavos, el culto a las tradiciones familiares, los augurios... Por otro lado, está la búsqueda de nuevas formas de entender el pasado romano, con series de los años setenta como ‘Yo Claudio’, que cuenta el mundo de los césares, o Roma (2005-2007), que es el contrapunto y trata la vida cotidiana. Y como colofón, la influencia de otras formas audiovisuales, como la televisión y los videojuegos. En ‘Gladiator’, Rusell Crowe va superando dificultades como en un videojuego.

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