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Los vínculos que no se olvidan

el reencuentro con las raíces, la infancia, la familia o los amigos tiene una fecha en Lugo que se distingue sobre todas las demás en el calendario: San Froilán. Quienes, por el motivo que fuere, han pasado parte de su existencia en la ciudad de las murallas fijan las fiestas del patrón como momento ideal para mantener y reforzar los vínculos. Para muchos, es adictivo: las casetas del pulpo, las zonas de vinos y sus correspondientes tapas, el paseo por el ferial, las compras en los puestos de toda índole, los restaurantes de toda la ciudad: las escenas de reunión se multiplican.

La mejora del tiempo propició ayer que muchos cumplieran estos ritos sociales y las calles se convirtieron en un bullicio constante. Las casetas del parque registraron una de sus jornadas más concurridas, con largas colas para entrar y muchos comensales decididos a comer a la intemperie por agilizar los tiempos. También hay quien prefiere hacerse con unas raciones e improvisar un picnic de cefalópodo en las inmediaciones del parque.

Pese a las colas para comer, hay hosteleros que se quejan de que este año el negocio está más flojo de lo habitual.

La crisis, en todo caso, poco se nota en la calle, llena siempre de gente, y en el tráfico, complicadísimo a muchas horas por el cierre de todo el entorno del recinto festivo y por la llegada masiva de visitantes foráneos.

Eso sí, donde no se nota la crisis es en la carpa de San Froilanciño. Muchos peques acuden a las actividades que a diario se ofrecen en esa instalación y que son gratuitas. Y, lo mejor, disfrutan con lo lingo jugando o escuchando cuentos, Muchos, a la vez, disfrutan con sus padres de los juegos.

La mejoría del tiempo permitió que las calles de Lugo recuperasen el pulso sanfroilanero y las predicciones meteorológicas señalaban que el Domingo das Mozas sería también propicio para alimentar los vínculos como se debe.

Reunión de alumnos de las 55 promociones del colegio Fingoi

Otro modo de hacerlo es seguir el ejemplo del colegio Fingoi que, con motivo del sesenta aniversario, reunió a sus antiguos alumnos en una animada ‘Polbada e Foliada’, que sirvió de reencuentro para las nada más y nada menos que cincuenta y cinco promociones que pasaron por el colegio a lo largo de toda su historia. El evento dio comienzo a las dos del mediodía en una carpa instalada en el patio del centro, donde los asistentes disfrutaron de un menú a base de pulpo y cordero asado. Durante la comida, los ex alumnos tuvieron tiempo para recordar más de una anécdota que despertaron verdaderas carcajadas.

Acto seguido, y como si todavía se tratara de un grupo de colegiales a la hora del recreo, los asistentes disfrutaron de un divertido baile, que finalizó con la entrega de un DVD que contenía la grabación del acto inaugural del sesenta aniversario, celebrado en el salón Regio del Círculo das Artes el pasado 5 de junio.

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