Los tapones ayudan a Anaír Trímboli a luchar contra su exceso de insulina

La pequeña Anaír, en brazos de su madre y con el sobre que contenía el cheque en la mano. Foto: SEBAS SENANDE
photo_camera La pequeña Anaír, en brazos de su madre y con el sobre que contenía el cheque en la mano. Foto: SEBAS SENANDE

Anaír Trímboli Rubinos permanecía ayer ajena a todo lo que sucedía a su alrededor. Sonreía, caminaba y hasta saltaba escalones, sin embargo no soltaba el sobre que le fue entregado, momentos antes, por la presidenta del grupo El Progreso, Blanca García Montenegro. Y no es para menos porque dentro había un cheque por valor de 2.600 euros, fruto de las diez toneladas de tapones recogidas en el banco, que le permitirá a su familia pagar un medicamento nuevo, importado de Estados Unidos, cuyo coste mensual es de 800 euros.

Esta niña de 2 años, de San Vicente de Pías (Lugo), sufre hiperinsulinismo desde que nació. Eso significa que produce más insulina de la necesaria lo que, en caso de no ser tratado ni vigilado, puede provocarle hipoglucemias que, a su vez, la pueden dejar en coma o con daño cerebral.

La ayuda concedida a Anaír es la tercera del Banco de Tapones, creado por iniciativa de la fundación Puro Cora y en el que colaboran otras instituciones y empresas como el Ayuntamiento, la Diputación, el Colegio Oficial de Farmacéuticos, la junta provincial de la Asociación Española contra el Cáncer, Aspnais, Allplas, Prelo y Reciclajes Contemar.

La presidenta del grupo El Progreso abrió el acto de entrega presentando el caso de Anaír Trímboli, «uno de los seis hiperinsulinismos que hay ahora en Galicia». Blanca García Montenegro recordó, en su intervención, que la enfermedad obliga a la pequeña «a pincharse cada seis horas, comer cada cuatro y estar toda la noche enchufada a una máquina».

Pese a su estado de salud, Anaír Trímboli demostró, en todo momento, su vitalidad, moviéndose de un lado a otro con sus ojos grandes y despiertos. La pequeña estuvo acompañada por su madre, Susana Rubinos, que la cogió por veces en brazos, y también por su abuela, que dejó caer alguna lágrima de emoción durante el acto.

El hiperinsulinismo de Anaír Trímboli le provoca a la niña problemas de salud en todo el cuerpo dado que la excesiva producción de insulina impide que la glucosa acceda a los distintos órganos, dañándolos. De hecho, este problema se le diagnosticó a raíz de una cardiopatía hipertrófica que sufrió ya al nacer.

La niña, que en febrero tendrá 3 años, irá al colegio el curso que viene y necesitará una cuidadora que le dé de comer cada cuatro horas (a través de un botón gástrico) y que vigile su estado de salud para evitar una hipoglucemia que podría ser letal.

Una medicina que no hay en España

Los padres de Anaír llevaron a la niña a distintas consultas médicas de A Coruña, Santiago y Pamplona. En una de ellas, les dijeron que su caso podría ser operable en Alemania. Sin embargo, el médico alemán que podría hacer la cirugía les recomendó probar antes con un tratamiento estadounidense que se empieza a aplicar ya en Europa. Este fármaco le mejoraría la vida a Anaír, dado que le evitaría estar enganchada toda la noche, de doce a siete y media, a una bomba de alimentación que le suministra leche con hidratos para evitar que le dé una hipoglucemia. «Din que se dá só 1 caso entre 50.000 e a nós tocounos», resumía ayer su madre la dramática situación, tras recibir el cheque.

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