Los arquitectos lucenses salvan los problemas de liquidez del colegio gallego

Primera asamblea con la nueva directiva de la delegación lucense, celebrada en junio (Foto: Pepe Álvez)
photo_camera Primera asamblea con la nueva directiva de la delegación lucense, celebrada en junio (Foto: Pepe Álvez)

La delegación lucense del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (Coag) está salvando desde hace unas semanas los problemas de liquidez del colectivo, que aunque tiene siete delegaciones, funciona como una única entidad. La razón es que la agrupación de Lugo es la más saneada de todas, ya que no debe hacer frente a los gastos de financiación de la sede que tienen otras delegaciones e incluso dispone de un fondo social.

Tanto el decano del Coag, Jorge Duarte, como el representante de los arquitectos lucenses, Raúl Veiga, confirmaron que este último colectivo ha realizado ya alguna aportación económica para cubrir situaciones puntuales de falta de liquidez de la entidad. Con todo, los profesionales lucenses debatirán a la vuelta de vacaciones cómo colaborar con la caja central del Coag sin que acabe afectando al funcionamiento de la delegación y a los proyectos que tiene previsto desarrollar en los próximos años.

El Coag está inmerso en un profundo proceso de reestructuración debido a la fuerte caída de ingresos que sufre desde hace tres años. El estallido de la burbuja inmobiliario hizo que, en ese periodo, la cifra de nuevas viviendas construidas al año pasara de 47.000 a 4.800. La recaudación del colegio por visados se desplomó en la misma proporción. «Os ingresos do colexio caeron arredor dun 60% en tres anos, polo que tanto os estudos de arquitectura coma o colexio están sufrindo de forma moi clara a crise», afirma Duarte.

La delicadísima situación financiera del Coag obligó al colectivo a realizar una drástica reducción de personal. La plantilla del colegio -sede central y delegaciones- pasó de 94 a 46 trabajadores y en los últimos años la sombra del cierre de delegaciones planeó sobre el colectivo en varias ocasiones, aunque Duarte aseguró que esa posibilidad no se contempla.

«Estamos reorientando o funcionamento do colexio para que o gasto sexa mínimo, pero temos claro que temos que seguir tendo presenza na sociedade, sendo unha voz crítica, polo que seguiremos como agora en todas as cidades, aínda que ao mellor non cunha presenza física tan grande, sen tantos locais», indicó Duarte.

El decano de los arquitectos recordó que, desde el 1 de julio pasado, el servicio de visado ya solo se presta de forma digital, por lo que las necesidades de personal y de espacio se redujeron de forma muy considerable. «Antes era un traballo moi manual porque había que recibir, selar, arquivar... O perfil do traballador do colexio cambiou, agora chega cun administrativo e cun arquitecto para visar e asesorar, e non se precisan tampouco tantos locais, polo que temos un exceso de patrimonio que estamos intentando rendabilizar poñéndoo á venda ou, se non é posible, alugándoo», explicó.

Esta decisión no afecta a la delegación de Lugo, que cuenta con una única sede, un inmueble propio y emblemático, señaló Duarte. El problema está en Santiago y Vigo, que en los últimos años se endeudaron para construir nuevas sedes y siguen conservando las viejas pese a que las necesidades de espacio han disminuido mucho. La situación financiera de la delegación de A Coruña es similar, por la misma razón. En Ferrol y Ourense el problema es que destinaban una gran cantidad de dinero a alquileres, por lo que se decidió dotar a las delegaciones de sedes propias.

Solidaridad

Además de ahorro de personal, de recursos materiales y de espacio, la implantación del visado digital como proceso único supone también un cambio en la gestión financiera del Coag, señala el decano. «Antes cada delegación tiña certa autonomía financeira porque os ingresos viñan da tramitación de proxectos que facía cada un, pero agora, ao ser un trámite dixital, este traballo centralízase no departamento de visado e asesoramento do colexio, polo que os ingresos recíbense no Coag», explica Duarte. En cada delegación sigue habiendo un arquitecto de visado, pero el trámite se realiza a través de una plataforma digital en red.

«É un proceso de adaptación á crise que se acelerou porque esta é máis grande do que se pensaba. É un proceso de converxencia, de solidariedade, un xesto de responsabilidade», afirmó Duarte.

LUGO
Dos trabajadores y varios proyectos

La plantilla de la delegación lucense del Coag se redujo en tres personas, aunque al igual que en la mayoría de ciudades se hizo con acuerdos. En este momento hay dos trabajadores, un administrativo y un arquitecto para asesorar y visar, y la nueva directiva baraja una tercera contratación.

Obras y concurso

Otros proyectos son mejorar las condiciones del edificio y repetir el concurso fotográfico de errores y aciertos urbanísticos.

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