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Las aulas lucenses acogen 19.935 niños, 243 más que en 2010

Protestas en el Illa Verde por el comedor
Protestas en el Illa Verde por el comedor

Las aulas de infantil y primaria de la provincia de Lugo estarán este curso algo más llenas que el pasado. Las clases empezaron ayer para 19.935 alumnos de estas dos etapas, lo que supone 243 niños más de los que se matricularon en 2010. En infantil entraron 6.506 pequeños, 67 más que el curso pasado; y en Primaria, 13.429, lo que supone un incremento de 176. La tendencia es similar en el resto de la comunidad, con 1.008 alumnos más en infantil -66.763 en total- y 2.036 en primaria - 132.140 en total-.

La enseñanza pública asume el mayor número de escolares en Lugo, con 14.566 repartidos en 127 centros; 337 optan por centros privados y 5.032, por los concertados. Esta misma tendencia se observa también a nivel autonómico.

En cuanto a las plantillas docentes, la Consellería de Educación sólo aportó datos globales de la comunidad, donde 14.878 maestros impartirán docencia en estas etapas en la enseñanza pública; y 3.134 en centros concertados. En la enseñanza primaria hay 7.749 plazas, pero también se incluyen las de secundaria.

La presencia de alumnado extranjero decrece en Lugo y Ourense, mientras que se incrementa en A Coruña y Pontevedra. En las aulas lucenses de infantil habrá 163 alumnos con nacionalidad diferente a la española -26 menos que en 2010- y en primaria 709 -140 menos-.

La primera jornada del curso discurrió con normalidad en la mayor parte de los centros de la provincia, con algunas incidencias. En la capital -donde estudian este año 2.583 alumnos de infantil y 4.999 de primaria-, los colegios de Paradai e Illa Verde vieron alterado el primer día.

En el CEIP Paradai fue necesario habilitar la biblioteca y otro espacio del centro para dar clase debido a que la rotura de un grifo el pasado fin de semana inundó tres aulas. En el Illa Verde las clases comenzaron con normalidad, pero el servicio de comedor está suspendido por las obras para transformar la que era vivienda del conserje en comedor.

La Asociación de Nais e Pais de Alumnos realizó una concentración para pedir que se ponga en marcha el servicio cuanto antes, ya que dificulta la conciliación de la vida laboral y familiar. La jefatura provincial de Educación señaló que las obras -que competen a la Xunta- terminarán esta misma semana y que el retraso fue debido a la tardanza del Concello en dar autorización. El servicio de comedor depende también de la administración municipal, que lo pondrá en marcha en cuanto estén listas las dependencias.

Más incidencias

Por otra parte, en la Anexa comienzan el curso sin que se haya completado totalmente el intercambio de locales con la Escola de Magisterio. Según Educación, el centro universitario tiene material acumulado en el pabellón deportivo que utilizarán los niños y ya se le ha pedido que lo retire. Sin embargo, mientras haga buen tiempo, esta situación no alterará el desarrollo normal de las clases.

Además, este centro, al igual que todos los que tienen aprobadas dotaciones del programa Abalar para este curso -ordenadores individuales y pizarras digitales- todavía no han recibido el material. Según la Consellería de Educación, el material comenzará a distribuirse por toda la comunidad autónoma a partir de la segunda quincena de este mes.

También el Anpa del CEIP Virxe da Soidade manifestó su malestar por la suspensión, sin previo aviso, de una ruta de transporte escolar y pide a las autoridades educativas que la retomen. La jefatura de Educación señaló que el año pasado este servicio funcionaba combinado con el del Instituto Politécnico, que para este curso se transformó en centro únicamente de Formación Profesional. La mayoría de los alumnos han pasado al Sanxillao y, debido a las variaciones en número de usuarios y en la distribución se modificaron dos rutas, se mantuvo intacta otra y se suprimió una tercera. La Xunta asegura que no quedan niños sin servicio y que este sólo se prolonga cinco minutos, pero que, no obstante, un técnico de transporte revisará y valorará las modificaciones.

OURENSE. Cientos de manifestantes alteran el acto oficial de apertura del conselleiro

  • El conselleiro de Educación, Xesús Vázquez, visitó el CPI de Maside, en Ourense, para llevar a cabo el acto oficial de apertura de curso, que se vio afectado por la manifestación de cientos de profesores contra la ampliación del horario lectivo y la creación de aulas mixtas integradas por alumnos de diferentes edades. El conselleiro calificó las protestas, en las que se pidió su dimisión, de «intento de politizar e buscar a confrontación» y señaló que las medidas buscan «un sistema público de calidade» dentro de un contexto «moi difícil».
  • Por su parte, el secretario de educación del PSOE, José Carlos Ferreiro, señaló que Lugo es la provincia más perjudicada por las medidas tomadas por la administración gallega. «Este ano pecharán máis de 30 aulas de infantil e primaria no ámbito público da provincia, mentras no ensino privado cada vez se abren novas aulas financiadas con cartos públicos», dijo. Además, indicó que el 60% de los centros contarán en 2010 con un presupuesto inferior al de 2009.

CRÓNICA
''Ya tuve muchas vacaciones''

Lejos de ser un concierto de llantos y malas caras, los patios de los colegios de la capital se convirtieron ayer en el escenario de ansiados reencuentros. En muchos centros prefirieron dosificar las emociones y dejaron la entrada de los primerizos -los alumnos de tres años que comienzan infantil- para los próximos días y ayudar así a afrontar ese momento decisivo con mayor serenidad.

Para el resto, salvo raras excepciones, el comienzo del curso escolar tiene el aliciente de volver a ver a los compañeros de pupitre. Con esa perspectiva llegó Ana, de cinco años, al colegio Rosalía de Castro. Apenas cruzar el umbral de la clase, ella y sus amigas -a las que identifica, cuando se le pregunta, como «ésta, ésta, ésta, Lucía y la nueva»- ya se agrupaban alrededor de la lograda cocina de plástico para jugar «a la familia», como precisaba Silvia, una de las camaradas.

Estaban ocupadas y encantadas de empezar el curso porque, explicaba Ana muy seria, «es muy divertido y, además, ya tuve muchas vacaciones». Su amiga Melodi manifestaba total acuerdo con ella, y además estaba entusiasmada porque este año tiene «dos libros», lo que da la medida de la importancia de este nuevo curso.

Ana y sus amigas se enfrentarán el año próximo al cambio de ciclo que, en muchos casos, supone el fraccionamiento del grupo. Con esta preocupación llegaban ayer muchos alumnos de primero de primaria, inquietos por saber si los caprichos del orden alfabético mantendría unida la pandilla o, al menos, a su amigo más cercano o si, por el contrario, le obligará a rehacer su círculo social.

Los saludos efusivos se prodigaron no sólo entre los escolares, sino que en muchos casos también fueron destinatarios los profesores, que ven reconocido su trabajo con abrazos inacabables. Un ejemplo entre muchos era ayer el de Tere, maestra de infantil en el Illa Verde, que recibía con los brazos abiertos, literalmente, a pequeños alumnos y ex alumnos que se echaban a carreras a su cuello nada más verla desde la puerta. «Es excelente -comentaba la madre de Laura, una de las alumnas que la cubrió de besos- «tiene mucha mano izquierda, no sé cómo puede llevar también a toda una clase cuando a veces con dos niños ya se hace difícil».

Por lo visto, Tere entiende perfectamente los códigos infantiles. En la clase había preparado una sorpresa que tenía a los pequeños en vilo a este lado de la puerta misteriosamente cerrada. No veían el momento de entrar y resolver el misterio.

El ritual del primer día incluyó en algunos casos que toda la familia se desplazase al colegio, en los casos en que las ocupaciones laborales lo permitían, aunque también hubo progenitores que se pidieron el día para poder asumir esta jornada con tranquilidad. Para algunos, además, es una manera de familiarizar a los primerizos con lo que vivirán en los próximos días, cuando les toque dejar atrás la guardería y entrar en el sistema educativo reglado. En esas se encontraba ayer Pablo, hermano de Laura, en el Illa Verde, excitado con todo el alboroto que veía a su alrededor y preparado para ser hoy el protagonista. Su foto es una de las que aparece en la puerta de una de las clases de tres años. Para él es el paso natural. «Porque ya soy mayor», dice.

Las aulas lucenses acogen 19.935 niños, 243 más que en 2010
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