La servidumbre del azúcar

Anair, junto a su madre, Susana, jugando con los tapones. (Foto: Xesús Ponte)
photo_camera Anair, junto a su madre, Susana, jugando con los tapones. (Foto: Xesús Ponte)

El caso de Anair Trimboli, enferma de hiperinsulinismo, es el nuevo proyecto del Banco de Tapones de Lugo. La campaña está destinada a que pueda ser operada por un especialista germano y mejorar la calidad de vida de una niña que debe pincharse cada seis horas, comer cada cuatro y dormir conectada a una bomba de alimentación.

Al nacer Anair pasó casi una semana muriéndose. Los médicos anunciaban cada mañana a los padres de esa niña ochomesina y con más de cinco kilos de peso que ese día sería el último: no era capaz de mantener los niveles de glucosa. Al quinto, fue trasladada al hospital Teresa Herrera junto con su madre. Tenía una cardiopatía severa y su corazón, en un esfuerzo por hacer llegar la sangre a todos los rincones, había aumentado de tamaño hasta ocupar el 70% de su caja torácica.

El que parecía su problema más grave se reveló secundario tras el diagnóstico. Anair tiene hiperinsulinismo, una enfermedad rarísima, con poco más de un centenar de afectados en España y seis en Galicia. Su cuerpo se comporta exactamente de la forma contraria al de un diabético, produce un exceso de insulina que le impide mantener sus niveles de glucosa. En su caso, el peligro de una hipoglucemia es constante y, si se produce, puede ser tan drástico que produzca daño cerebral.

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