La plaga de los alisos arrasa con casi todos los ejemplares de Lugo

El aspecto de las orillas del Miño en su discurrir por el municipio de Lugo está cambiando ostensiblemente sin posibilidad de remediarlo. Los alisos -denominados en gallego ameneiros-, que componen buena parte de la vegetación de ribera en esta zona están enfermos de muerte algunos, y totalmente cadáveres buena parte de ellos.

El biólogo de la Universidad de Santiago de Compostela y ex director del Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (Ibader), Pablo Ramil, asegura que a lo largo del Miño a su paso por Lugo y en el Rato «ya nos hemos quedado sin alisos. Entre Ombreiro y la nueva depuradora hai cientos de árboles muertos », asegura. Ramil cifra en el porcentaje de árboles afectados entre un 80 y un 90% ; una tragedia medioambiental que tendrá consecuencias en el ecosistema.

La enfermedad que está diezmando esta especie en Lugo la provoca un hongo conocido como Phytoptora alni, que empezó a darse a conocer en la comunidad autónoma hace algo más de cuatro años. La asociación ecologista Adega alertó a finales de 2006, de que estos árboles estaban siendo atacados por un mal cuyo origen se atribuía ya a este hongo, que se detectó por primera vez en Inglaterra en 1993 y más tarde en otros países europeos.

Pablo Ramil asegura que controlar una enfermedad de este tipo «es muy difícil» porque el hongo se expande muy fácilmente, pero también considera que el único modo posible habría sido a través de medidas que evitaran su propagación en las fases iniciales «y no se hizo», matiza.

El contagio es extremadamente fácil, indica. El hongo mortífero puede viajar en las botas de pescadores, paseantes, ambientalistas y puede propagarse aprovechando la limpieza de las riberas si no se hace con mucho cuidado. «El problema de estos ríos es tratarlos como un corredor. Se usan máquinas y no se limpian y así se esparce el contagio en otras zonas», ejemplifica este biólogo.

Ramil es absolutamente pesimista en cuanto a la evolución de la enfermedad. Está demasiado avanzada y extendida, dice, como para ponerle coto y tampoco «tiene sentido repoblar ahora porque también morirían», explica.

El Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Estación Fitopatológica de Areeiro, en Pontevedra, están desarrollando varias líneas de investigación para desarrollar una variedad de alisos resistente al hongo. Todavía no se ha tenido éxito, pero si se consiguiera, se podría repoblar las riberas con esta especie con ciertas garantías de éxito.

Mientras tanto, Ramil recomienda plantar especies resistentes a la enfermedad, como el fresno, «porque el hongo no le afecta», aunque esto paliará el problema solo parcialmente. La desaparición de los alisos tendrá consecuencias en el ecosistema, ya que sus hojas alimentan a determinados invertebrados que luego sirven de comida a las truchas. Su ausencia «cambia la composición de los invertebrados y también las comunidades de peces», apunta.

EFECTOS

  • Caída de la hoja y exudación. La Phytoptora es un hongo acuático que se desplaza por el agua y se introduce en la planta por las raíces. Provoca que «las hojas envejezcan pronto y se caigan antes. Son más amarillas y más pequeñas de lo normal», explica Pablo Rami. Los troncos «presentan fisuras, la corteza se resquebraja y exuda una especie de líquido-goma». Cuando está seco, el árbol cae fácilmente.
  • Origen. El hongo se detectó antes en Reino Unido, Francia y Alemania y no se sabe con certeza cómo llegó hasta Galicia. Pudo iniciarse en una plantón enferma de un vivero o esparcirse en maquinaria o calzado.

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