La cartografía del interior

Francisco Rielo, en uno de los quirófanos integrados del Hula. (Foto: Xesús Ponte)
photo_camera Francisco Rielo, en uno de los quirófanos integrados del Hula. (Foto: Xesús Ponte)

Un ordenador y una conexión a internet es todo lo que necesita hoy un médico para utilizar OsiriX, un programa de software libre de reconstrucción tridimensional de imágenes. Hasta su creación por un grupo de radiólogos suizos, la posibilidad de tratar y visualizar imágenes en 3D creadas a partir de pruebas radiológicas se ceñía a potentes ordenadores, que podían costar unos 40.000 euros.

El cirujano vascular del Lucus Augusti Francisco Rielo dirige desde hace una semana un curso que da fe del interés de sus colegas por utilizar una herramienta así. La Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular ofreció inicialmente 100 plazas para su actividad formativa virtual, pero han acabado siendo 180 los alumnos (de una sociedad integrada por 957 profesionales) y, de hecho, algunos interesados se han quedado fuera.

Para un completo profano, ver el resultado de una prueba así o ver la reconstrucción de la zona en cuestión usando el programa supone pasar con un solo click de la incomprensión más absoluta a la total claridad. Para un cirujano, implica poder elaborar un mapa más preciso y personalizado de la zona a operar.

«El diagnóstico radiológico es insustituible. Sin esas pruebas no podríamos hacer nada, pero el OsiriX permite ver en tres dimensiones, lo que antes veías en dos y, además, es el propio cirujano el que está procesando esas imágenes», explica Rielo.

El programa, que resulta sencillo de usar tras un breve período de formación, permite la creación de volúmenes muy claros del área que será intervenida y que el cirujano pueda, si es preciso, eliminar todos los elementos que no le son de utilidad en ese momento. Por ejemplo, se puede partir de una imagen que muestre músculos y huesos de la zona y decaparla para dejar sólo los huesos y vasos y, si se deseara, dejar sólo visibles los vasos. Permite también girar la imagen y, de esta forma tener una perspectiva distinta e imposible de lograr con el uso de pruebas diagnósticas convencionales.

Preparar la operación

El facultativo, en su propio ordenador personal, puede preparar una operación, viendo de forma muy precisa por dónde tiene que entrar y teniendo en cuenta qué peculiaridades anatómicas tiene un determinado paciente. «Te ayuda a que vayas mucho mejor preparado a una intervención porque sabes de antemano qué te vas a encontrar», explica Rielo.

El mapa quirúrgico que el profesional prepara antes de la operación puede proyectarse en uno de los monitores del quirófano mientras se desarrolla la intervención. De hecho, los facultativos lucenses ya lo han hecho en alguna de los quirófanos integrados del nuevo hospital.

El cirujano lucense se empezó a interesar por OsiriX hace unos años. Su curiosidad nació fundamentalmente en congresos y reuniones en las que los ponentes exhibían unas impresionantes imágenes y vídeos en tres dimensiones para ilustrar qué hacer en una determinada situación. Algo, sin embargo, le faltaba. «Nadie explicaba nunca cómo se llegaba a esas imágenes», señala.

De esta forma, comenzó su búsqueda, facilitada por su interés por la informática. Así conoció OsiriX hace más de dos años, un programa que aprendió a utilizar de forma autodidacta. Al ser de código abierto, cualquier persona se lo puede descargar y, como la mayoría de este software, cuenta con una amplia y activa comunidad de usuarios que se ayudan unos a otros con distintos detalles de su funcionamiento.

Online

El curso de la sociedad de cirugía vascular es completamente virtual, un método que Rielo está convencido de que se consolidará aún más en el futuro, al permitir recibir formación sin necesidad de programar traslados o de cambiar la rutina habitual. Cuenta con alumnos de multitud de hospitales de España e incluso con la participación, como observadores, de un equipo de cirujanos italianos que ya están utilizando el Osirix y desean ver cómo se desarrolla su formación vía internet.

Rielo no es el único cirujano vascular del Lucus Augusti que participa en el curso. El doctor Pena es otro de los docentes y la doctora Rubio, residente de último año, está inscrita como alumna. Antes del curso no existía guía teórica alguna sobre el uso del programa para cirugía vascular, que fueron desarrolladas con ese propósito por los docentes para impartir el taller.

EXTENSIÓN. El curso podría impartirse a nivel europeo

  • El campus de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular ha iniciado contactos con la sociedad europea para impartir un curso similar, ya que la experiencia española ha demostrado el interés de los cirujanos por recibir formación en el uso de ese programa. La actividad formativa española durará un mes y, aunque todavía está por decidir, en el plazo de unos seis meses podría estar ya a punto el diseño del europeo.
  • Según asegura Rielo, el uso de Osirix no es complicado y sólo precisa de un breve período de formación y de cierto interés del alumno por la informática. Es un programa que también tiene aplicaciones en otras disciplinas como la Cardiología, Traumatología o Cirugía Maxilofacial.

 

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